UNA IMAGEN DE MARK JACKSON DEL AÑO 1990

El inocente cromo de la NBA que vale 2.000€ por culpa de dos asesinos

Diecinueve años después del asesinato de sus padres, los hermanos Menéndez se han vuelto a poner de actualidad después de que su imagen aparezcan en un cromo de la NBA

Foto: Erik (i) y Lyle Menendez (d), en el momento de ser juzgados por asesinato. (Reuters)
Erik (i) y Lyle Menendez (d), en el momento de ser juzgados por asesinato. (Reuters)

Mark Jackson es uno de los mejores pasadores de la historia de la NBA. Retirado en 2004 después de 19 años en la mejor competición de baloncesto, puede presumir de ser el cuarto mejor asistente de todos los tiempos, solo por detrás de leyendas como John Stockton, Jason Kidd y Steve Nash. Casi nada. Pero quince años después de dejar el deporte en activo nunca pensó que volvería a la fama... por culpa de un cromo maldito.

Si hace solo una semana alguien hubiera querido comprar el cromo de Jackson de la temporada 89-90, por poco menos de 0,5 euros se podría haber hecho con él. Pero, ahora, su precio ronda los 2.000 euros, hasta el punto de que algunas empresas han decidido bloquear su venta hasta nueva orden. ¿El motivo? Un escalofriante detalle que ha pasado desapercibido hasta ahora y que ha provocado que el morbo de los coleccionistas haya disparado su precio.

En el cromo, Jackson aparece dando un pase picado... pero lo importante no está en el primer plano: y es que en el fondo, a la izquierda según se mira el coleccionable, aparece una pareja de jóvenes que observan atentamente el partido. Pero, ¿quiénes son? Pues se trata, ni más ni menos que de los hermanos Menéndez, dos jóvenes que escasas fechas antes de que se tomara esa imagen asesinaron a sus padres para cobrar el seguro de vida.

Un 20 de agosto de 1989, una noticia conmocionaba a Estados Unidos: los padres de una acaudalada familia de Beverly Hills (California, Estados Unidos) habían aparecido asesinados a sangre fría en su casa. José Menéndez, el padre, había sido disparado en la cabeza a quemarroma mientras dormía; el disparo despertó a Kitty, la madre, quien en su intento de huída fue alcanzada en una pierna: ya en el suelo, recibió tres disparos más en brazo, pecho y cara que acabaron con su vida.

El hecho sucedió sobre las 22:00 horas, pero las autoridades no se personaron en la casa hasta cerca de las 00:00 horas, cuando Lyle y Erik Menéndez, los hijos de la pareja, regresaron al hogar tras ver una película en el cine: los jóvenes no solo avisaron del asesinato, sino que también confirmaron que los dos padres tenían disparos en sus rodillas, como si las muertes hubieran sido obra de la mafia. Pero pronto se descubrió la realidad.

En solo unos meses, ambos hijos cobraron el millonario seguro de vida que tenían suscrito sus padres, con el que empezaron a realizar un dispendio económico sin igual: Porsches, Rolex, barcos e incluso restaurantes formaron parte de las compras de los hijos de los Menéndez, lo que hizo sospechar a las autoridades. El tren de vida que estaban llevando provocó que se cerrara el círculo sobre ellos, pero no se vería la luz en el caso hasta que uno de los hijos cometió un fallo.

Tras más de un millón de dólares acumulados en gastos de lujo, el joven Erik se derrumbó ante su psiquiatra, confesando el asesinato. Tras contárselo a su hermano Lyle, este decidió amenazar de muerte al doctor si contaba algo, lo que provocó que el psiquiatra decidiera comunicárselo a las autoridades, dando lugar al arrestro de ambos en 1990. Tras ser juzgados, fueron condenados a cadena perpetua sin posibilidad de obtener la condicional.

Un descubrimiento casual

Casi treinta años después del caso, el investigador Stephen Zerance se encontraba revisando viejos cromos que tenía en casa. Y, pasando las viejas imágenes de cartón de la temporada 1990 de la NBA, descubrió sorprendido que los hermanos Menéndez aparecían junto a la imagen de Mark Jackson. Pronto revisó viejos papeles para investigar si esto era posible y descubrió que entre 1989 y 1990, los jóvenes asesinos viajaron al Madison Square Garden en varias ocasiones.

"Acabo de encontrar mi cromo de Mark Jackson con los hermanos Menéndez en el fondo", publicaba Zerance en Twitter, y pronto se hacía viral, provocando que el precio de un cromo que hasta entonces solo era uno más se disparara por encima de los 2.000 dólares, aunque poco después han salido más copias ocultas en cajones desde hace años que han rebajado sus pretensiones por precios cercanos a los 30 dólares. Por cierto, ¿saben qué película vieron los hijos de los Menéndez aquella noche? 'Licencia para matar'.

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