murió sin pagar varias películas

El ‘simpa’ pornográfico del (difunto) príncipe de Arabia Saudí

El príncipe que dirigió durante 40 años la diplomacia saudí murió dejando una deuda de 90.000 euros a la industria del porno. Había encargado varias películas protagonizadas por su amante marroquí

Foto: El difunto ministro de Exteriores de Arabia Saudí Saud al Faisal, durante una rueda de prensa en Riad. (Reuters)
El difunto ministro de Exteriores de Arabia Saudí Saud al Faisal, durante una rueda de prensa en Riad. (Reuters)

El sexo siempre ha sido un punto débil de la familia real saudí. Un ingrediente presente en sus políticas de asuntos internos, y externos. De eso sabía bien el difunto príncipe Saud al Faisal, mítico ministro de Exteriores del reino wahabí, presente de 1975 hasta 2015. No tuvo suficiente con los petrodólares de los Al Saud, sino que también decidió hacer negocios con la industria del porno: encargó varias películas +18 protagonizadas por su amante marroquí y una famosa actriz francesa, pero guionizadas por su alteza. El problema es póstumo: se murió sin pagar sus deudas.

La empresa francesa SARL Atyla ha presentado una demanda para exigir el pago, con intereses, de la cantidad pendiente. La hija, que administra las propiedades de su progenitor, ya ha dicho que no tiene intención de pagar semejante atrevimiento para una monarquía gobernada por el islam más rígido.

El tribunal francés de Nanterre, en el oeste de París, creyó tener entre manos una tomadura de pelo. O quizás el guion de una película de Netflix con los ingredientes más picantes posibles sobre un país tan polémico. La compañía audiovisual pide 90.000 euros, que ascienden a unos 110.000 si se suman los intereses, por los costes de tres películas para adultos de 45 minutos de duración cada una. Demanda el dinero a una compañía conocida como SCI 25 Avenue Bugeaud, administrada por una de las hijas del difunto príncipe, Lana Saud al Faisal, y que —según los registros— se encarga de gestionar las propiedades familiares desde una mansión del distrito XVI de París, el mismo palacete donde reside la familia real cuando visita la vida parisina.

Las hijas del difunto niegan la mayor, la situación es embarazosa para la realeza al completo y no van a pagar la factura que dejó su padre al morir de un ataque cardiaco en julio de 2015, en Los Ángeles.

El estudio de grabación tiene pruebas de que fue Saud al Faisal quien encargó, en carne y hueso, esta fantasía sexual. La compañía ha entregado al juez un archivo de meses de intercambio de correos electrónicos y el historial de llamadas telefónicas entre el gerente de SARL Atyla y responsable de realización, Marc Paulay, y la asistente personal de príncipe, Boyle Antolin Dugenia. Los 'e-mails' incluyeron negociaciones financieras, peticiones específicas e información logística relevante para la grabación de las películas, como las ubicaciones, fechas de rodaje y los guiones. Aparentemente, el príncipe tenía muy claro qué quería, qué buscaba, qué escenas incluir en su producto final, y expresó su desaprobación por ciertos actos e interacciones entre los personajes.

No le gustan los ojos vendados, ni que esté atado. Haz una nueva versión”, solicitó Dugenia a Paulay en uno de sus correos. Se refería a una escena picante entre la amante del príncipe y un actor francés.

Sirvió a cuatro reyes distintos y encarnó durante cuatro décadas la política exterior saudí

El príncipe Saud dirigió durante 40 años la diplomacia del gigante petrolero, antes de dejar el cargo unos meses antes de su muerte en EEUU. Sirvió a cuatro reyes distintos y encarnó durante cuatro décadas la política exterior saudí. En un comunicado oficial, su familia le calificó como “un símbolo de honestidad y trabajo duro” y convocó un tributo en la ciudad santa de La Meca. Había sufrido múltiples problemas de salud y tenía dificultades para caminar y hablar. Su salud ya no le permitía encargarse de la política ni de los negocios, por eso solicitó su relevo, dejando cuestiones sin cerrar.

No se sabe si las películas porno que encargó podían venderse o compartirse 'online', pero el objetivo principal era según la compañía el consumo privado del príncipe. El caso fue revelado después del fallecimiento de Saud por el periódico francés 'Le Journal du Dimanche', quien tuvo acceso a los correos intercambiados por las dos partes. Estas evidencias no se presentaron al tribunal de Nanterre hasta mediados del año pasado.

El príncipe quería más emoción e intriga. La trama, o más bien el deseo del príncipe saudí, era ver a su amante en plena acción con un hombre negro, estrella del porno en Francia pero cuyo nombre no ha trascendido. La asistente de Saud también transmitió otro mensaje con supuestas instrucciones directas: “Ella no debe saber que el personaje masculino está a su lado hasta que comience a tocarla” y “hay que subrayar más el poder bruto del hombre, que domine a su compañera pero no con la violencia, sino con el uso de sus habilidades y capacidades, y el don dado por Dios”.

Para demostrar que los planes iban en serio y por lo legal, también se envió una copia del pasaporte de una mujer marroquí y una fotografía de un estudio con los dos actores en una escena sexual. La empresa dice que intenta cobrar los pagos atrasados desde 2011 y que contactó con el entorno de la familia real en vano, hasta que decidió recurrir a la Justicia francesa. El abogado de SCI 25 niega que las pruebas demuestren que existe una deuda económica con la familia Saud y exige a Atyla pagar 3.000 euros por difamación. La reputación de Mohamed bin Salman —MBS— y su familia está cuestionada.

Mohamed bin Salman, en una ceremonia de graduación de la Academia Aérea Rey Faisal, en Riad. (Reuters)
Mohamed bin Salman, en una ceremonia de graduación de la Academia Aérea Rey Faisal, en Riad. (Reuters)

La citación a declarar ante el tribunal llegó a Avenue Bugeaud en mayo de 2017. Desde entonces, el rifirrafe judicial se ha alargado sin visos de una solución amistosa. La Justicia debería pronunciarse este mismo jueves o el viernes. Atyla dice que aceptó el encargo sin hacer a Saud firmar un contrato con las condiciones previas. Solo cuentan con una factura de 75.000 euros fechada en diciembre de 2015 con asunto 'Proyecto personal'. En ningún momento se menciona literalmente el nombre de Saud al Faisal, pero lo cierto es que 'su eminencia real', la cara diplomática saudí durante cuatro décadas, solo puede ser mencionado por los suyos como “el príncipe”.

La Justicia tendrá que poner orden, pero el abogado de la hijas del exministro de Exteriores considera el caso un atrevimiento y un insulto a su dignidad. “Las administradoras de SCI son las hijas del príncipe. Con qué elegancia vamos, años después de la muerte de su padre, a decirles: oigan, su padre encargó películas porno, agradecemos paguen sus deudas”, se preguntó.

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