un proyecto para el mundial de 2030

El arquitecto Carlos Lamela denuncia plagio en Marruecos: "Han usurpado mi diseño"

El prestigioso estudio español asegura que su antiguo socio en el reino alauí ganó el concurso del Gran Estadio de Tetuán con su proyecto, atribuyéndoselo como propio

Foto: Arriba, el diseño ganador en el concurso del Gran Estadio de Tetuán presentado por Nawfal Bakhat, y abajo el original de Carlos Lamela
Arriba, el diseño ganador en el concurso del Gran Estadio de Tetuán presentado por Nawfal Bakhat, y abajo el original de Carlos Lamela

Las mentiras pueden adquirir las dimensiones de un campo de fútbol. Al menos en Marruecos, según avalan las constantes quejas del estudio Lamela, un prestigioso despacho de arquitectos de Madrid. Según explican, en 2014 firmaron un convenio con un profesional marroquí: ambos participarían en un concurso público de 700 millones de dirhams (al cambio, más de 60 millones de euros) para la construcción del nuevo Gran Estadio de Tetuán. Años después de que arrancaran las obras -con su concepto como ganador-, no han visto ni un céntimo y denuncian que su exsocio se afana en ocultar la participación de esta firma española en un proyecto de semejante envergadura después de haberlo “usurpado y plagiado” ante las autoridades del país vecino. Lamela ha presentado facturas a su exsocio por valor de 230.000 euros pero nadie, ni el estudio marroquí ni las autoridades alauitas, se hacen cargo de las mismas.

Esta situación podría provocar los primeros problemas a la hipotética candidatura que el reino alauita espera presentar junto con España y Portugal para albergar la Copa del Mundo de fútbol en 2030. Lamela, conocido como 'el arquitecto del Real Madrid’, es el autor del estadio Santiago Bernabéu o la ciudad deportiva de Valdebebas. También son suyas las torres Colón de Madrid o la terminal 4 de Barajas. Por defender su prestigio, Lamela no descarta llevar este tema hasta la FIFA, que precisamente celebrará su primer Comité Ejecutivo de 2019 en Marrakech a mediados de enero con el objetivo de valorar la aspiración marroquí.

El prestigioso arquitecto español, que sí tiene buenas palabras para el servicio de Exteriores de España en Marruecos, asume que no ha habido progresos porque el suyo no es un tema político ni diplomático, “sino profesional”. Sin embargo, entiende que su caso es un mal ejemplo para las relaciones económicas con el país vecino. “Lo que se desprende es que la seguridad jurídica y profesional es nula”.

El arquitecto Nawfal Bakhat, detrás del monarca Marroquí Mohamed VI (Fuente: MAP)
El arquitecto Nawfal Bakhat, detrás del monarca Marroquí Mohamed VI (Fuente: MAP)

¿Un rey engañado?

El despacho de arquitectos ha agotado numerosas vías de diálogo. El asesor Francisco de Arratia, asesor encargado de la gestión del problema, apuntala una de las principales preocupaciones del despacho Lamela, ahora que la información sale a la luz pública: ¿es el rey Mohamed VI consciente de todo lo que ha ocurrido alrededor de las obras de este Gran Estadio de Tetuán? La pregunta se comprende mejor con una imagen: fue el propio monarca de Marruecos quien, en octubre de 2015, acudió al ceremonioso acto que inauguraba los trabajos. En la imagen, difundida por la agencia de noticias oficial de Marruecos y por el propio Ministerio de Cultura y Comunicación, se aprecia a Mohamed VI acompañado de, al fondo a la izquierda, el arquitecto Nawfal Bakhat, a la postre exsocio de Lamela.

El estudio español asegura haber recurrido al Ministerio de Exteriores, a la Embajada española en Marruecos, a autoridades del país vecino, a la propia Embajada marroquí en Madrid y a los Colegios de Arquitectos de Tánger y de Tetuán. Todo en balde.

Todo arranca el 4 de julio de 2014. Es la fecha en la que Nawfal Bakhat y Carlos Lamela, este último en calidad de presidente y director general del despacho madrileño, rubrican el protocolo de actuación que regiría la participación de ambas entidades en el concurso “para estudios arquitectónicos y desarrollo de los trabajos de construcción del Gran Estadio de Tetuán”. En una copia certificada del convenio, a la que ha tenido acceso este periódico, se contempla que la Oficina de Arquitectura de Nawfal Bakhat recurría a Lamela para la “gestión de proyectos en colaboración” que incluía labores de consultoría, asesoría y subcontratación para “realizar una oferta y los servicios resultantes”.

El porcentaje de participación y el reparto de tareas es taxativo: todo al 50%. En una primera la fase de estudios, Lamela sería el responsable del 32% de los trabajos (estudios preliminares, avances de sumarios, permisos y el proyecto de ejecución) frente al 18% de Bakhat. En la fase de desarrollo, sería el arquitecto marroquí el responsable del 32% de las tareas (control de ejecución, recepción provisional del contrato y recepción definitiva) frente al 18% del despacho madrileño. El convenio, cuya copia está certificada por una oficina municipal de Tánger, también matiza que sería válido hasta la asignación del proyecto, momento en el que las partes se comprometían a firmar un protocolo definitivo en el que se concretaban los honorarios de las distintas prestaciones y fases de la construcción.

El arquitecto español Carlos Lamela (Fuente: Wikimedia Commons)
El arquitecto español Carlos Lamela (Fuente: Wikimedia Commons)

La relación se rompe

En verano de 2015, aficionados al Atlético Mogreb de Tetuán (el principal club de la ciudad y por extensión, el principal beneficiario de la construcción del nuevo estadio) publicaban en su página de Facebook la noticia de que el arquitecto vencedor del concurso era el marroquí Nawfal Bakhat “por sí solo y sin asociación de ningún extranjero”. Son los estertores de una polémica silenciada y que hasta ahora no se conocía en ninguno de los dos lados del Estrecho.

Estudio Lamela ha aportado como pruebas parte de la correspondencia que mantenía con el que ahora es su exsocio. El 13 de octubre de 2014, dos meses y medio después de sellar el convenio, el marroquí planteaba al despacho madrileño la imperiosa necesidad de mantener una reunión con el walí (principal mandatario de la región), ya que de él emanaba el concurso y sería “el cliente”. Las sospechas de Lamela crecieron en noviembre de ese mismo año, cuando todavía no se había ratificado el fallo del concurso. El director general del estudio madrileño invitaba a Bakhat a esperar a que se oficializara el mismo: “No soy partidario de trabajar a lo loco sin tener garantías, ¿no te parece?”.

El mismo día, Bakhat zanjaba: “Desde que anunciaron el resultado, les dije que el proyecto era en colaboración y les hablé de vosotros. Lo que hay es que no podía escribir el nombre de un colaborador o un socio extranjero en el pliego, sino que el proyecto iba a ser descalificado como hicieron con otros tres (unos con arquitectos chinos, uno con alemanes y otros con españoles). (…) Yo he trabajado mucho con administraciones aquí y sé que va a depender bastante de que le guste el proyecto al walí”.

Tras la resolución del concurso, Bakhat comunica por teléfono a Lamela (según asegura este último) que las obras se iban a posponer por circunstancias ajenas. Lamela no vuelve a saber nada hasta que meses después ve la imagen del monarca marroquí con su socio presentando el estadio. Nawfal Bakhat no ha querido atender a las preguntas de estos periodistas.

Aficionados de Marruecos, donde el fútbol es una gran pasión, observan un partido de su selección contra Portugal durante el Mundial de Rusia, en una calle de Casablanca, el 20 de junio de 2018. (Reuters)
Aficionados de Marruecos, donde el fútbol es una gran pasión, observan un partido de su selección contra Portugal durante el Mundial de Rusia, en una calle de Casablanca, el 20 de junio de 2018. (Reuters)

Reuniones en balde

La duda sembrada sobre si el rey Mohamed VI era conocedor de que el proyecto había sido ejecutado en colaboración con el despacho español persiste. De Arratia remitió un escrito a la Embajada del Reino de Marruecos en Madrid, en la que se desgranaba toda esta situación y se apuntaba cómo Bakhat había convertido su despacho en una nueva firma, Aedis Projet, que se atribuye por sí sola la autoría del proyecto del campo de fútbol. Así, lamentaba cómo este arquitecto había “plagiado y usurpado” el proyecto del Gran Estadio de Tetuán “ante las administraciones públicas marroquíes y ante su Casa Real”.

Por su parte, el propio Carlos Lamela mantuvo una nueva reunión con el jefe de gabinete del walí de Tánger-Tetuán en mayo de este mismo año, sin respuestas, como en otras ocasiones anteriores. El motivo que les ha llevado ahora a romper su silencio fue que el señor Nawfal intentase zanjar el asunto, según exponen, con un importe de 96.199,80 dirhams (8.640 euros) en concepto de compensación, algo que el despacho no aceptó: el concurso era de 60 millones de euros y Lamela reclama el pago de una factura por uso intelectual de sus planos de hasta 230.000 euros. Bakhat no ha respondido a esta petición y el despacho de arquitectura exige que sean las autoridades marroquíes quienes respondan.

El estudio llegó a mantener una reunión con el consejero económico de la Embajada marroquí, Abderrahman Talhaoui. A él le trasladaron sus demandas no solo en términos estrictamente de mérito, sino también económicos: “El anteproyecto del Gran Estadio de Tetuán fue concebido en Madrid por el arquitecto Carlos Lamela en fase de concurso. (…) Si el arquitecto Nawfal Bakhat no dispone de fondos suficientes, porque él ya habrá cobrado una determinada cantidad, y no tiene ahora la capacidad de pago por las razones que sean, solicitamos a las autoridades marroquíes, que son las que dotan a este proyecto de fondos que asuman el justo pago”.

Lamela llegó incluso a hacer entrega del catálogo de proyectos de su estudio en 2018 a la Embajada. Pero la respuesta de la misma no fue satisfactoria. “Me complace saludarle muy atentamente y expresarle mis más sinceros agradecimientos por la obra de referencia que ha tenido la gentileza de ofrecerme (…). Sin lugar a duda, dicho libro enriquecerá la base documentaria de esta Misión Diplomática, contribuyendo, así, en proveer informaciones útiles sobre las realizaciones arquitecturas (sic) de vuestra empresa”.

En el catálogo en cuestión, se encontraba, por supuesto, el Gran Estadio de Tetuán.

Un aficionado habla por teléfono frente al Gran Estadio de Tánger el pasado 12 de agosto, horas antes de la final de la Supercopa celebrada allí. (Reuters)
Un aficionado habla por teléfono frente al Gran Estadio de Tánger el pasado 12 de agosto, horas antes de la final de la Supercopa celebrada allí. (Reuters)

La versión de Bakhat

Tras la publicación de esta información en El Confidencial, el abogado del arquitecto marroquí se ha puesto en contacto con estos periodistas para esclarecer algunos puntos y manifestar la versión del señalado sobre esta polémica que ha tenido especial incidencia en la prensa marroquí de este miércoles. Para el arquitecto Nawfal Bakhat, todas las manifestaciones vertidas por el despacho de arquitectos de Carlos Lamela responden a una campaña de “difamación” y “chantaje” que se agudizó este verano cuando Marruecos disputaba ser sede para el próximo Mundial de la FIFA en 2026. Bakhat y su arquitecto inciden en que ahora vuelve a reavivarse esta polémica ya que el país vecino confía en presentar una candidatura para el Mundial de 2030.

Bakhat se ha excusado al explicar por qué no dio su versión antes de que se publicara este artículo: se lo desaconsejó su propio abogado. Sin embargo, sí ha detallado que entre los despachos de Lamela y Bakhat existía un contrato privado (el protocolo de acuerdos antes detallado) en el que se detallaba que si una de las dos partes se veía vulnerada o agraviada por cómo transcurriesen los hechos, las disputas deberían dirimirse en un tribunal o en una instancia arbitral.

Finalmente, Bakhat se ha reservado el derecho a abrir una vía legal contra Lamela, y ha criticado que el estudio madrileño presentase una factura de 230.000 euros, a su juicio “infundada”, aunque desde el despacho madrileño se defiende que la factura estuvo desglosada.

De facto, el arquitecto marroquí ha reconocido la participación de Lamela en el desarrollo técnico del concepto del Gran Estadio de Tetuán, pero solo en una primera fase que resultaría descartada ante la supuesta negativa del despacho madrileño al asumir una serie de cambios y propuestas realizadas por las autoridades marroquíes.

El letrado de Bakhat entiende que si esto no ha sucedido así es porque el estudio Lamela carece de “fundamentación jurídica” a la hora de exponer sus quejas y ha manifestado que la aportación del prestigioso estudio madrileño en la confección del nuevo Gran Estadio de Tetuán responde únicamente al desarrollo técnico de una primera propuesta de campo de fútbol que fue descartada: la propuesta ganadora del concurso público fue una versión del estadio con las modificaciones que las autoridades marroquíes solicitaron.

Según Bakhat, Lamela se negó a ejecutar estas modificaciones. También acusa al despacho español de presentar una factura de 230.000 euros “sin decir en qué se fundamentan” dichos cobros. El marroquí, por su parte, mantiene que ofreció 8.640 euros a Lamela en concepto de pago por la colaboración técnica en la citada fase preliminar del concurso.

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