'persona del año'

Jamal Khashoggi y los demás 'guardianes' de TIME: las historias detrás de la portada

Cada año la revista TIME escoge a una 'Persona del año'. Este año, como ya se hizo en otras ocasiones, la primera página de la revista se le ha dedicado a un grupo: a los periodistas

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Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, o de Rusia, Putin, el director de 'Black Panther' o las familias separadas en la frontera entre Estados Unidos y México: eran muchos los candidatos para protagonizar la portada más esperada de la revista TIME. Cerca del final de año, la publicación elige a la 'persona del año' quien, como este año, no tiene por qué necesariamente ser una sola persona. La revista ha elegido a grupos para su primera página más mediática del año en varias ocasiones: en 2002 fue el turno de los 'whistleblowers', ese conjunto de ciberactivistas que estuvieron detrás de las filtraciones más importantes de la historia; los luchadores contra el ébola fueron los protagonistas de 2014, cuando la epidemia más devastadora de la historia tuvo lugar en África.

La decisión de escoger a un grupo no fue fácil: desde su creación, siempre había habido una sola persona del año —en realidad, un hombre, ya que entonces la figura de la portada era el 'hombre del año'—. Hasta 1950. ¿Qué individuo había tenido más influencia, ya fuera positiva o negativa, en los acontecimientos de ese año —cuando comenzó la guerra de Corea—? Y en la revista no supieron qué responder. "El 'hombre del año' se podía expresar mejor en un símbolo: el luchador americano". Y entonces se abrió la veda. En 2018 los elegidos han sido 'los guardianes y la guerra por la verdad', trasladados a cuatro portadas de la revista, con cuatro protagonistas o subgrupos de protagonistas, con importantes historias detrás de sí. Estas son las cuatro historias de estas cuatro primeras páginas de TIME.

El asesinato de Khashoggi

Manifestantes con imágenes de Jamal Khashoggi (EFE)
Manifestantes con imágenes de Jamal Khashoggi (EFE)

Fue descuartizado vivo, en siete minutos, mientras sus asesinos escuchaban música. Fue asesinado, además, en el consulado saudí en Estambul, cuando había ido a recoger unos documenos que le permitirían casarse con su esposa. Era saudí, exiliado en Estados Unidos, y enemigo de Riad: trabajaba como periodista en el 'Wall Street Journal' y algunas hipótesis apuntan a que murió directamente por orden del príncipe saudí, Mohamed bin Salman.

[Lee aquí las claves para entender qué le ocurrió a Khashoggi]

"Pero este crimen no habría copado las noticias durante dos meses si no fuera por los temas de los que el propio Khashoggi ya había alertado (...). Su muerte puso al descubierto la verdadera naturaleza de un príncipe sonriente (Bin Salman), la absoluta ausencia de moralidad de la alianza entre Estados Unidos y Arabia Saudí y la centralidad de la pregunta por la que Khashoggi fue asesinado: ¿en quién confías para contar la historia?", escribe TIME. La revista destaca el activismo del saudí por los derechos de los ciudadanos: "¿Debemos elegir entre las salas de cine o entre nuestro derecho como ciudadanos a alzar la voz, ya sea en apoyo o de forma crítica con las acciones de nuestros Gobiernos?" se preguntaba el propio Khashoggi en una de sus columnas del 'Wall Street Journal'.

Khashoggi apoyó gran parte de la agenda del príncipe Bin Salman en Arabia Saudí, y aun así, acabó huyendo. "Lo que molestó al reino saudí", sostiene TIME, "y marcó la muerte del periodista fue la insistencia de Khashoggi en llegar a esa conclusión por su cuenta (...), confiando en que la sociedad pensara por sí misma". Y esa independencia, añade, es la que marca la distinción entre tiranía y democracia.

Maria Ressa y su periódico crítico

María Ressa, directora del portal Rappler (EFE)
María Ressa, directora del portal Rappler (EFE)

Maria Ressa es filipina y se define a sí misma como "idealista, cínica, pragmática, periodista y autora". Es la persona que está detrás de Rappler, después de haber pasado gran parte de su carrera como reportera de investigación en el sudeste asiático para la gigante CNN. Después trabajó para la cadena filipina ABS-CBN, y también para el 'Wall Street Journal', el mismo periódico para el que escribía Khashoggi. Desde la llegada de Rodrigo Duterte a Filipinas, ha venido informando acerca de su denominada 'guerra contra las drogas', que se ha saldado con miles de muertos.

Y en medio de todas estas ejecuciones extrajudiciales, el presidente —que ya dejó claro en su momento que matar periodistas está justificado—, el propio mandatario decide negarle a Maria Ressa el acceso al palacio presidencial, a ella y a todos sus trabajadores. Y no solo eso, sino que a cambio, la acusa a ella y a su medio de evasión de impuestos. Duterte, que jamás ha ocultado su animadversión hacia la periodista y su portal de noticias, acusa a Rappler de estar financiado por la CIA, y no ha dejado de intentar revocar su licencia, apelando a una ley constitucional que prohíbe a extranjeros ostentar la propiedad de medios de comunicación en Filipinas.

Capital Gazette, tras el tiroteo

Los cinco asesinados de Capital Gazette (Reuters)
Los cinco asesinados de Capital Gazette (Reuters)

El 28 de junio de este año, la redacción del periódico 'Capital Gazette', en Annapolis —estado de Maryland, Estados Unidos— fue escenario de uno de los múltiples tiroteos que se registran a diario en Estados Unidos. "Mañana esta página volverá a su propósito de ofrecer a nuestros lectores opinión informada del mundo que los rodea, para que puedan ser mejores ciudadanos". El trabajo de cada día se tuvo que recuperar solo un día después de perde ar Gerald, Rob, John, Rebecca y Winter, los cinco periodistas que fallecieron en el tiroteo. Información local, pura y dura. "Son los únicos que cubren las elecciones locales, y te cuentan exactamente lo que está ocurriendo", explica TIME.

Jarrod Ramos fue el autor del tiroteo. El hombre habría actuado por venganza, porque en 2015 había perdido una demanda por difamación que había presentado al periódico, después de que en 2011 éste publicara un artículo en el que lo identificaba como acosador de mujeres en redes sociales.

La crisis de los rohingya... y la prensa

Los periodistas de Reuters detenidos en Birmania (Reuters)
Los periodistas de Reuters detenidos en Birmania (Reuters)

En Birmania hace más de un año se inició una 'guerra' que no se ha conseguido detener: la versión oficial del Estado dice que unos 150 insurgentes de la etnia musulmana rohingya lanzaron un ataque contra puestos policiales desde los que, en reacción, se lanzó un operativo que dejó más de un centenar de muertos. Los muertos eran los rohingya. Entre el caos generado en el estado de Rajine, en el norte de Birmania, las ONG y los medios de comunicación dejaron de tener acceso a la zona, a la que cada vez podían acceder con más dificultad para entender y contar lo que estaba ocurriendo.

Wa Lone y Kyaw Soe Oo, dos periodistas locales que trabajan para la agencia internacional Reuters, navegaron sin embargo a través de todas esas dificultades y documentaron el asesinato por parte del ejército de diez aldeanos del pueblo de Inn Din, en Rajine, que tuvo lugar en el mes de septiembre, en medio de lo que la ONU ha denominado una limpieza étnica de manual. Ahora, estos dos reporteros se enfrentan a 14 años de cárcel. Los soldados que asesinaron a los aldeanos fueron condenados solo a diez.

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