fue la capital del califato en irak

La frágil paz de Mosul: las heridas de la ciudad, un año tras su liberación del ISIS

La falta de perspectivas económicas y la permanencia de otros factores clave hacen temer a muchos que la situación vuelva a deteriorarse y permita el resurgimiento de la organización

Foto: Un coche pasa por delante de una pintada positiva en Mosul, en octubre de 2018. (Reuters)
Un coche pasa por delante de una pintada positiva en Mosul, en octubre de 2018. (Reuters)

Mosul, la ciudad de mayor tamaño de cuantas estuvieron bajo el dominio del grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), vive una paz frágil un año después de la proclamación de la derrota militar de los terroristas en Irak por parte del Gobierno. Blanco de atentados y ataques armados esporádicos en los últimos meses, esta ciudad de más de un millón de habitantes permanece militarizada, mientras su población teme que la precariedad de su situación económica se pueda convertir en un factor que propicie el resurgimiento de los radicales.

"No ha habido ningún renacimiento económico", sentencia Sami Ahmed al Hadidi, un comerciante de Mosul que ve con escepticismo el desempleo, la falta de inversiones y la lenta reconstrucción de esta ciudad del norte de Irak, cuyo casco histórico a orillas del río Tigris sigue en ruinas tras nueve meses de batalla. El vendedor culpa en parte de la situación a la corrupción de algunas fuerzas de seguridad, en especial algunas milicias gubernamentales "que se apoderan de la situación económica" y cobran tasas ilegales a los comerciantes.

La milicia Asaib Ahl al Haq ha establecido "aduanas" en los accesos del norte de Mosul, en las carreteras que comunican la urbe con la región del Kurdistán, y "cobran tarifas no oficiales sobre todos los productos que entran en la ciudad", dijo. Esta situación, según Al Hadidi, no es nueva en Mosul, ciudad que fue foco de la insurgencia antes incluso del surgimiento del ISIS en 2014. "Las acciones de estas milicias nos preocupan como ciudadanos. Es igual a lo que hacía Al Qaeda en los años anteriores a 2014, lo que fortaleció la influencia de Al Qaeda y aumentó su control de los recursos económicos de la ciudad. Esto es lo que tememos que se repita otra vez", comentó el comerciante.

Varios niños escalan los escombros de su antigua casa en Mosul, en agosto de 2018. (Reuters)
Varios niños escalan los escombros de su antigua casa en Mosul, en agosto de 2018. (Reuters)

Las causas persisten

El analista Mowafak Mohamed, profesor de la Universidad de Mosul, alerta de que la recesión económica "puede dar alas a las organizaciones terroristas", porque pueden reclutar a jóvenes desempleados. Durante el dominio del ISIS, muchos jóvenes "tentados por el dinero" se unieron a las filas del grupo, por lo que hay "inquietud por parte de los residentes de la ciudad" y el temor a que "regrese el terrorismo de nuevo", señaló. En los últimos meses se han multiplicado los ataques en la región, incluyendo un par de atentados con coche bomba, y también ha aumentado el número de operaciones de la Policía y del Ejército contra los yihadistas que siguen ocultos en refugios en Mosul.

La coalición Al Qarar, un grupo opositor en la provincia de Nínive, denunció que no se ha visto "una solución seria de las causas que llevaron a la aparición" del ISIS, que proclamó su "califato" desde Mosul a mediados de 2014. El grupo político advirtió del peligro si las autoridades repiten métodos del pasado y no evitan que "se extienda la corrupción" en los cuerpos de seguridad de Mosul.

El influyente clérigo chií Muqtada al Sadr, líder de la mayor coalición del Parlamento iraquí, ha sido la principal voz en alertar de la precariedad de esta situación de inseguridad en Mosul. "Mosul está en peligro", aseveró Al Sadr recientemente en la red social Twitter preocupado tanto por la reactivación de las células terroristas, como por "las manos corruptas" que, según él, manejan la capital de la provincia de Nínive.

Las declaraciones de Al Sadr forzaron una reacción inmediata por parte del Ejército iraquí, que se ha comprometido a supervisar las posibles brechas de seguridad en Nínive y ha lanzado amenazas contra los corruptos. "Atacaremos con mano fuerte a cada corrupto que intente causar daño a la seguridad de Nínive, sea quien sea", dijo el jefe de personal del Ejército, Ozman al Ganmi, tras las declaraciones de Al Sadr.

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