Gana el ala más joven y moderada

¿Será AKK la próxima canciller alemana?

La delfín de Merkel se hace con la presidencia de la CDU en unas ajustadas primarias. Ahora Kramp-Karrenbauer es la persona con más papeletas para ser la próxima inquilina de la Cancillería

Foto: Annegret Kramp-Karrenbauer saluda tras ser elegida líder de la CDU durante el congreso de la formación en Hamburgo. (Reuters)
Annegret Kramp-Karrenbauer saluda tras ser elegida líder de la CDU durante el congreso de la formación en Hamburgo. (Reuters)

Annegret Kramp-Karrenbauer se hizo este viernes en unas disputadas primarias con la presidencia de la Unión Cristianodemócrata (CDU). Sucede en la cúpula del principal partido alemán a Angela Merkel, que ha llevado sus riendas durante 18 años. Gana así el continuismo. Gana el ala más joven y moderada del centro-derecha alemán. Y gana Merkel, que se marcha, sí, pero deja a su delfín al frente del partido y bien encaminada para sucederla, quizá sin necesidad de elecciones, en la Cancillería alemana.

¿Será AKK la próxima canciller alemana?

Fue necesaria una segunda ronda en el congreso de la CDU para decidir la votación de su nuevo presidente. La carrera estaba muy ajustada. Y la victoria fue por la mínima. Kramp-Karrenbauer -conocida por sus iniciales, AKK-, la hasta ahora secretaria general de la CDU, acabó imponiéndose al otro candidato que había pasado la primera criba, el exjefe del grupo parlamentario conservador Friedrich Merz. Ella se hizo con 517 votos; él con 482.

Gana el ala más joven y moderada del centro-derecha. Y gana Merkel, que se marcha, sí, pero deja a su delfín al frente del partido

AKK, de 56 años, encarna la transición tranquila. Politóloga y abogada, tiene amplia experiencia de gobierno -siete años como jefa del Ejecutivo regional del Sarre- y conoce bien el partido, en el que lleva 37 años militando. Casada y con tres hijos, era la más moderada de los candidatos a suceder a Merkel. En su discurso ante los 1.001 delegados en el congreso de Hamburgo apostó por mantenerse en el centro del tablero político frente al resto de candidatos, que apostaban por un viraje a la derecha. Su partido, debía ser valiente y "no mirar con miedo a izquierda y derecha".

Se identifica con el ala social reformista de la CDU en lo económico. Frente a la opinión de Merkel, AKK defendió la introducción del salario mínimo interprofesional en la pasada legislatura, que era una exigencia socialdemócrata para entrar en la coalición de gobierno. También pidió elevar los impuestos a las rentas más altas. Además es abiertamente conservadora en lo social. Está en contra del aborto y de los matrimonios homosexuales. En la cuestión crítica de la migración, se sitúa cerca de los postulados que defiende la Merkel de 2018. Asilo para quienes se lo merezcan y deportación rápida para los demás. Dureza con los que delincan, mecanismos sociales y laborales para favorecer la integración y una ley para atraer personal cualificado del extranjero.

La favorita de Merkel

Aunque Merkel no había dicho nada abiertamente, es obvio que AKK era su candidata. Por proximidad ideológica y complicidad personal. Ella la eligió hace medio año para que fuese la secretaria general de la CDU en lo que dentro y fuera del partido se entendió como un movimiento para colocarla en una buena posición de salida para la sucesión. Aunque el proyecto se vio en dificultades en algunos momentos, al final ha resultado. Es curioso que ambas compartan hasta ese aire algo descuidado, falto de carisma, y esa torpeza que humaniza.

Además de Merkel, a AKK le ha apoyado gran parte del aparato del partido -entre los delegados había muchos alcaldes y diputados locales y nacionales-, el círculo de fieles a la canciller y, en general, el ala más joven y moderada de la formación. Figuras clave dentro de este sector le han respaldado, como el ministro de Economía, Peter Altmaier, y el jefe del Ejecutivo de Schleswig-Holstein, Daniel Günther. Todas las encuestas a los militantes y a la ciudadanía en general se decantaban con ella.

Pero la puja ha estado abierta hasta el último segundo porque Merz, el candidato que ha pasado a la segunda ronda, contaba también con importantes apoyos. Este abogado de 63 años contaba con el respaldo del núcleo más veterano y conservador del partido, encabezado por el exministro de Finanzas y actual presidente del Bundestag, el poderoso Wolfgang Schäuble. Otro espada del partido que le ha apoyado ha sido Günther Oettinger, comisario europeo de Presupuesto.

Merz, que dejó la política en 2009 tras ser relegado por sus diferencias con Merkel, protagonizó un explosivo regreso cuando la canciller anunció que no se presentaría más a la presidencia del partido. Traía su ideario de siempre, conservadurismo social y neoliberalismo económico, al que regó con algo de intransigencia con la inmigración y los refugiados, buscando diferenciarse de Merkel y apelar a las bases más conservadoras.

Friedrich Merz reacciona tras las elecciones a nuevo presidente del partido Unión Cristianodemócrata alemana. (EFE)
Friedrich Merz reacciona tras las elecciones a nuevo presidente del partido Unión Cristianodemócrata alemana. (EFE)

Las cicatrices de las primarias

Ahora, en primer lugar, a AKK le toca reunificar el partido. Estas primarias -una práctica que la CDU no había empleado desde 1971- han dejado heridas en una formación no acostumbrada a airear sus diferencias. Como cuando este miércoles Altmaier se declaraba "sorprendido y extrañado" porque Schäuble hubiese respaldado públicamente a Merz. Como el veterano cristianodemócrata había "traspasado esa frontera", dijo de seguido, él también lo iba a hacer. Y entonces aseguró que votaría por AKK: "Estoy convencido de que con Annegret Kramp-Karrenbauer la CDU tiene las mejores opciones de ganar unas elecciones".

A juicio de los expertos, las primarias han evidenciado varias fracturas dentro de la CDU que AKK debe ahora tratar de cicatrizar (a la espera de ver si elige a una dirección integradora o no). La fractura ideológica, la que separa a su ala más centrista de su sector más conservador. Y la generacional, pues lo más jóvenes se han decantado preferentemente por AKK mientras los más veteranos han apostado por Merz.

Las primarias han evidenciado varias fracturas en la CDU que AKK debe ahora cicatrizar (a la espera de ver si elige a una dirección integradora o no)

La elección de AKK al frente de la CDU tiene evidentes repercusiones para el Gobierno alemán. Si la llegada de Merz a la presidencia hacía presagiar el resurgimiento de sus antiguas desavenencias con Merkel, la victoria de Kramp-Karrenbauer invita a pensar en una transición tranquila. La bicefalia gobierno-partido, algo que no gusta en la CDU, puede que no sea problemática porque Merkel y AKK están bien alienadas en lo básico.

La cancillería, al alcance de la mano

Así, si los socialdemócratas no rompen la coalición por cuestiones internas -algo no descartable por su preocupante derrumbe en las encuestas- Merkel podría incluso pensar en concluir su cuarta legislatura, gobernando hasta 2021. También podría pasar, como se especula en Berlín, que a un año de las elecciones decidiese dimitir, dejando que AKK asumiese temporalmente las riendas del Ejecutivo para encarar las urnas desde la ventajosa posición de la Cancillería.

Y si Merkel agota su mandato hasta el final, AKK tendrá también muchas opciones de convertirse en la próxima canciller si no se produce un vuelco social por ahora inexistente. Entonces, legitimada en las urnas, tendría seguramente que buscar un socio de gobierno y no sería descabellado que, si suma, probase una opción por ahora inédita a nivel federal, y tratase de entenderse con Los Verdes.

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