EN SRI LANKA CRECE LA OBESIDAD Y LA DIABETES

Azúcar sí, azúcar no: la popularidad de un presidente, a cambio de un país obeso

La polémica en Sri Lanka por la reducción de un impuesto a las bebidas azucaradas pone contra las cuerdas al primer ministro y al presidente del país

Foto: Hasta los monjes sufren cada vez más la obesidad por el azúcar de las bebidas (EFE Diego Azubel)
Hasta los monjes sufren cada vez más la obesidad por el azúcar de las bebidas (EFE Diego Azubel)

La situación política en Sri Lanka es más que complicada, hasta el punto que los diputados del gobierno y la oposición han acabado a puñetazos algunas sesiones en el parlamento. Para desbloquear la situación, el presidente Maithripala Sirisena hizo el pasado mes de octubre un movimiento muy criticado en su país: nombró como primer ministro a Mahinda Rajapaksa, un expresidente que está acusado de abusos contra los derechos humanos.

La decisión levantó una oleada de indignación entre los contrarios a Rajapaksa e incluso varios ministros y diputados han llevado la designación a los tribunales. Sin embargo, el presidente no sólo no ha dado marcha atrás en su decisión, sino que está intentando conseguir que el primer ministro gane popularidad: piensa bajar el precio de la gasolina, el impuesto sobre la renta y, por sorpresa, el impuesto que graba las bebidas azucaradas.

En 2017, Sri Lanka introdujo un impuesto de 50 céntimos por cada gramo de azúcar en las bebidas (para hacernos una idea, un céntimo de euro equivale a 200 céntimos de la moneda de Sri Lanka). Pero ahora, Rajapaksa ha reducido ese impuesto un 40 por ciento, lo que ha indignado a los expertos ya que el problema de obesidad en el país estaba llegando a unos niveles casi epidémicos y este este impuesto estaba ayudando a dar la vuelta a la situación.

Las cifras hablan por sí solas: sólo la diabetes es culpable del 9 por ciento de las muertes en el país, pero los expertos proporcionan un dato que pone los pelos de punta: el 83 por ciento de las muertes por enfermedades no transmisibles (las más importantes son cardiovasculares, respiratorias, cáncer y diabetes) serían provocadas por los problemas derivados de la obesidad.

El poder del lobby del azúcar

La decisión de Rajapaksa llega después de reunirse con los empresarios relacionados con los dulces y las bebidas azucaradas: bajará el impuesto de 50 céntimos a 30 por cada gramo de azúcar. Y aunque el primer ministro no tiene apoyo parlamentario suficiente, puede hacerlo con decisiones extraparlamentarias, como explica el diario local Economy Next.

Los defensores de la salud pública temen ahora el rebote en las cifras de obesidad y diabetes. El doctor Wijesuriya reconoce al New York Times que no se ha consultado a los expertos en el país y carga contra el presidente Sisirena, que fue quien lanzó el impuesto en 2017 y que ha sido una de las voces que más ha criticado a las empresas del azúcar por su incidencia en la población.

Más aún a sabiendas de que el presidente Sisirena es copresidente de una comisión sobre enfermedades no transmisibles en la Organización Mundial de la Salud y que ha sido muy duro en sus discursos contra el lobby del azúcar.

De momento, las cifras hablan por sí mismas: Sri Lanka es el segundo país asiático en el que más ha crecido la obesidad, sólo por detrás de Nepal. Entre 1990 y 2013, los casos de personas con exceso de peso han crecido un 36 por ciento y el impuesto que ahora se ha reducido a casi la mitad era una de las apuestas para frenar ese espectacular incremento.

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