cumbre del g-20 en argentina

Putin, el gran beneficiado del G-20

El presidente ruso se ha reunido con casi todos los grandes líderes, apenas ha recibido presión por Ucrania y las conclusiones de la cumbre son más críticas con EEUU que con Rusia

Foto: El presidente ruso Vladímir Putin, a su llegada a la Casa Rosada para un encuentro con Mauricio Macri, el 1 de diciembre de 2018. (Reuters)
El presidente ruso Vladímir Putin, a su llegada a la Casa Rosada para un encuentro con Mauricio Macri, el 1 de diciembre de 2018. (Reuters)

La galería de fotos es elocuente: Putin le estrecha la mano a Xi Jinping. Putin le estrecha la mano a Angela Merkel. Putin le estrecha la mano a Shinzo Abe. Putin le estrecha la mano a Recep Tayyip Erdogan. Putin le estrecha la mano a Mauricio Macri. Putin choca los cinco con Mohamed Bin Salman. A diferencia de lo sucedido con este último, no había reticencias de los líderes mundiales a ser fotografiado con él, pese a que se sospecha que puede ser el responsable último de bastantes más asesinatos de periodistas y disidentes que los que se le atribuyen al príncipe heredero saudí. Pero al contrario que a éste, nunca le han pillado con las manos en la masa.

El mandatario ruso Vladímir Putin ha sido uno de los personajes más solicitados de esta cumbre del G-20 en Buenos Aires, que se esperaba espinosa pero ha resultado bastante más tranquila que de costumbre. En esta ocasión, al contrario de lo que suele ser habitual, el presidente estadounidense Donald Trump ha estado conciliador, más preocupado de que sus interlocutores se sintiesen halagados que de quedar por encima a toda costa. Tal vez porque esto le ha permitido escenificar la firma de un nuevo tratado de libre comercio con sus vecinos norteamericanos y rebajar la tensión de la guerra comercial con China, entre otras cosas. En este contexto, con todos los ojos puestos en Trump, Putin ha podido permitirse danzar por la cumbre como un bailarín experto, al ritmo de su propia música secreta.

La cuestión de Ucrania prometía ser uno de los puntos clave a tratar, pero tan sólo Emmanuel Macron y Angela Merkel han sacado el asunto a colación en sus conversaciones con el mandatario ruso, exigiéndole la puesta en libertad de los marinos ucranianos retenidos por Rusia. Pero Putin no solo se desmarcó con habilidad, asegurando que el asunto debe ser determinado por los tribunales rusos, sino que ha conseguido arrancarles a ambos líderes una especie de acuerdo para celebrar una conferencia cuatripartita entre Ucrania, Rusia, Francia y Alemania para abordar el asunto.

En esta ocasión no se han producido encuentros furtivos entre Trump y Putin, como sucedió el año anterior en Hamburgo, cuando ambos líderes se retiraron discretamente durante la cena y se reunieron sin que ningún otro miembro del equipo estadounidense estuviese presente, lo que hizo saltar las alarmas de muchos cuando se conoció la noticia. Esta vez, con la crisis del mar de Azov en plena efervescencia, Trump ha considerado que lo mejor era cancelar el encuentro bilateral previsto entre amos.

Putin con Bin Salman. (Reuters)
Putin con Bin Salman. (Reuters)

Breve encuentro con Trump

No obstante, ambos líderes han tenido ocasión de reunirse brevemente, según señaló el Kremlin este sábado y confirmó posteriormente la Casa Blanca. "Los presidentes Trump y Putin intercambiaron comentarios amables antes de la foto de familia del G20, como hizo con otros líderes que asistieron", indicó la portavoz estadounidense, Sarah Huckabee Sanders. El contenido de ese corto encuentro es todavía desconocido.

Según el propio Putin, ambos líderes trataron cuestiones como la cancelación del tratado de misiles de rango intermedio, o la necesidad de restablecer la cooperación en lugares como Siria, Afganistán o Corea del Norte, y también la cuestión de Ucrania y el incidente del estrecho de Kerch. Trump "tiene su posición en estos temas y problemas. Yo tengo mi posición, así que estamos comprometidos con nuestras posiciones. Pero le dije lo que pensamos sobre este incidente", declaró el presidente ruso en la rueda de prensa de este domingo.

Además, se permitió el lujo de mantener una relación abiertamente amistosa con Bin Salman, en un enésimo gesto desafiante hacia Occidente, obviando las implicaciones del caso Khashoggi. De paso, apuntó a la creciente relación amistosa entre Moscú y Riad, especialmente en el sector petrolífero. "Tenemos un acuerdo para extender nuestra cooperación. No hemos coordinado los niveles de producción, pero trabajaremos en ello con Arabia Saudí", señaló Putin.

Pero el mayor triunfo del ruso en esta cumbre es el mismo comunicado final del G-20: en sus 8 páginas se hace hincapié en la prioridad en los enfoques multilateralistas ante problemas internacionales, y se reivindican los Acuerdos de París y la necesidad de mitigar los problemas del cambio climático, entre otras cuestiones. Por parte de Rusia, nada que objetar. Algunos párrafos pueden incomodar levemente a China, a Turquía, a la India conservadora, pero difícilmente a los rusos. El comunicado, en suma, es más crítico con las posiciones de la administración actual en Estados Unidos que las de una Rusia que pasa de refilón en estos asuntos, eligiendo cuidadosamente en qué guerras, metafóricas y reales, quiere implicarse. Si el G-20 es un escaparate internacional para estrechar lazos y reforzar los perfiles de los líderes, Putin, sin duda, puede darse por satisfecho.

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