¿TREGUA CON CHINA en la guerra comercial?

La posible 'derrota' de Trump, un príncipe 'verdugo' y armas nucleares: claves del G-20

Una posible tregua entre EEUU y China, la presencia de un príncipe heredero responsable de un asesinato -según la CIA- y el fin de un histórico tratado de armas nucleares marcan el G-20

Foto: El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, a su llegada a Buenos Aires. (Reuters)
El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, a su llegada a Buenos Aires. (Reuters)

Giro radical de cara a la cumbre del G-20. El presidente de EEUU, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunirán en Buenos Aires por primera vez desde que Washington impuso aranceles del 10% a importaciones chinas por valor de 200.000 millones de dólares, un encuentro que llega precedido por la amenaza de elevar dichos aranceles hasta el 25% el próximo mes de enero. Tras el discurso combativo de Trump se oculta, sin embargo, un temor creciente a los efectos para la economía estadounidense y los mercados de un larga guerra comercial con Pekín.

La buena marcha de la economía ha sido la gran baza política del magnate desde que este ocupa el Despacho Oval, su mejor argumento para justificar todo tipo de acciones. Con el impulso de una buena racha que dura ya casi una década, todos los indicadores le sonríen: el PIB mantiene un crecimiento sostenido por encima de los tres puntos, el paro ronda el 3,7% los salarios crecen a buen ritmo, la inflación crece de forma contenida… Desde esta perspectiva, nadie esperaba un acercamiento durante el G-20 que pudiera traer la paz en la guerra comercial. Pero la inquietud en Washington a un cambio de rumbo puede conducir a una tregua.

“La bolsa está cayendo. El presidente ha culpado a la Reserva Federal por la subida de tipos de interés y eso es un síntoma de debilidad. También ha cargado contra General Motors por su decisión de cerrar cuatro plantas en EEUU, y desde que entró en la Casa Blanca se ha dedicado a hacer 'bullying' a las compañías para crear empleo. Los aranceles ya están afectando a ciertas zonas del país, como el Midwest, y a sectores como la agricultura. Trump ve el calendario político, ve que los demócratas le harán la vida difícil tras las 'midterm', ve que se publicará el informe del fiscal especial Robert Mueller (sobre la injerencia rusa en las elecciones) y se agarra a la economía”, explica Pedro Rodríguez, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas-ICADE.

El impacto de la guerra comercial, por tanto, propicia que en el G-20 se firme una tregua entre EEUU y China, en forma de un acuerdo que retrasaría varios meses la imposición de nuevos aranceles mientras las dos mayores economías del mundo resuelven sus diferencias, según señalan altos cargos del Gobierno estadounidense al diario 'The New York Times'. El 'armisticio', no obstante, no se da por seguro: la respuesta de China -que ha contraatacado con aranceles similares sobre más de 60.000 millones en importaciones estadounidenses- para facilitar el acercamiento no convence a Washington, que la describe como una lista de propuestas que no solucionan cuestiones como el robo de tecnología o apenas abordan las prácticas comerciales “depredadoras”.

Trump quiere salvar la cara con la postura de no ceder no un milímetro. Tiene una visión tóxica del comercio, un juego de suma cero en el que tus ganancias son mis pérdidas… pero es probable que acabe cediendo. No me extrañaría que fuera un cálculo político de supervivencia”, añade Pedro Rodríguez. El presidente de EEUU y su homólogo chino cenarán el sábado en Buenos Aires, un cierre con broche de oro para la cumbre.

Donald Trump observa unos ejercicios militares en Fort Drum, Nueva York. (Reuters)
Donald Trump observa unos ejercicios militares en Fort Drum, Nueva York. (Reuters)

Las armas nucleares

La agenda del presidente de EEUU incluía una reunión con Vladimir Putin para discutir el tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF), después de que Trump anunciase en octubre que se retiraba del histórico acuerdo porque Rusia “lo ha estado violando durante muchos años”. Las denuncias por supuestas violaciones por parte de Moscú vienen de lejos: en 2014, Barack Obama acusó a Rusia de violar el INF aunque no llegó a abandonar el tratado gracias a la presión de líderes europeos.

Washington insiste en que Moscú violó el acuerdo al desarrollar el Novator 9M729 (SSC-8 en la terminología OTAN), un nuevo misil de alcance medio -no supera los 500 kilómetros según el Kremlin y expertos rusos- que ha llevado al jefe del Pentágono, James Mattis, ha anunciar que EEUU “construirá sus propios sistemas, que se convertirán en contrapeso a los misiles rusos”.

La grave escalada de tensión entre Ucrania y Rusia, donde los recientes choques navales amenazan con convertirse en un nuevo frente para las fuerzas regulares de ambos países, han provocado que Trump amenazase este miércoles con cancelar su reunión con el presidente ruso. El presidente de EEUU espera a un “informe completo” de su equipo de seguridad nacional sobre la crisis en la zona del estrecho de Kerch, que una los mares Negro y de Azov, para tomar una decisión final.

Mientras, Rusia, que este miércoles anunció que desplegará una nueva división de misiles antiaéreos S-400 en Crimea, mantiene que Putin y Trump se reunirán el sábado en Buenos Aires.

Vladimir Putin en el foro anual de inversión 'Russia Calling!' en Moscú. (EFE)
Vladimir Putin en el foro anual de inversión 'Russia Calling!' en Moscú. (EFE)

Un príncipe 'verdugo'

Tras la condena global por el asesinato de Jamal Khashoggi, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, se dispone a cubrirse de un barniz de legitimidad con su presencia en la cumbre del G-20. Estaba previsto que Trump se reuniese con Bin Salman para defender la relación Washington-Riad, aunque la CIA dispone de una grabación que implica directamente al heredero de Arabia en el asesinato del periodista, crítico con la monarquía saudí. La Casa Blanca anunció el martes que dicho encuentro no está en la agenda del presidente de EEUU.

Bin Salman llega al G-20 tras la denuncia presentada por Human Rights Watch (HRW) ante un fiscal federal argentino por violaciones del derecho internacional en la guerra de Yemen. La demanda ha tenido amplia difusión, pero es descabellado pensar que el príncipe heredero de Arabia Saudí será arrestado en Argentina.

“Es un nuevo movimiento inteligente por parte del Gobierno saudí. Bin Salman se ha hecho un tour de de gloria por sus estados vasallos, incluido Túnez, donde Riad ha realizado algunas inversiones. El G-20 va a ser una manera de demostrar que aquí no ha pasado nada (por el asesinato de Khashoggi) y que volvemos a los asuntos del día a día. Putin se reunirá con el heredero de Arabia, lo que supone una muestra de apoyo de un peso similar al de EEUU. La denuncia de HRW en Argentina, por mucho que sea un país en el que se habla constantemente de jurisdicción universal, es prácticamente imposible que le detengan. Supondría un conflicto diplomático enorme para un Gobierno que no tiene interés en este tipo de polémicas”, explica Itxaso Domínguez, coordinadora de Oriente Próximo y Norte de África de la Fundación Alternativas.

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