se da por hecho que la cuestión se resolverá

¿Qué se dice en Reino Unido de la polémica de Gibraltar?

Pese a que Sánchez amenaza con no apoyar el acuerdo del Brexit, la cuestión del Peñón no ha hecho que cunda el pánico. Se da prácticamente por hecho que quedará resuelta con un algún tipo de anexo

Foto: GIbraltareños siguen la retransmisión de un discurso de May, el 10 de septiembre de 2018. (Reuters)
GIbraltareños siguen la retransmisión de un discurso de May, el 10 de septiembre de 2018. (Reuters)

Nadie espera en el Reino Unido que España vaya finalmente a vetar el acuerdo del Brexit por la polémica creada por Gibraltar. Entre otras cosas porque en Londres saben que técnicamente no puede hacerlo y, aunque políticamente sería inconcebible que un divorcio de tal calibre no fuera a ser aprobado por unanimidad, los problemas de la familia feliz y unida de la UE que asoman a última hora se ven con cierta distancia al otro lado del Canal.

Varios columnistas interpretan los obstáculos inesperados como una coreografía dramática bien organizada para ser luego resuelta en el último momento. Quizá no el domingo, pero sí el lunes a primera hora porque está visto que en Bruselas se cierran mejor las cosas pasadas las 3 de la madrugada. A los negociadores y diplomáticos les gusta alargar las reuniones.

Asimismo, en algunos debates de televisión, incluso se ha llegado a afirmar este viernes por la mañana que Pedro Sánchez amenaza con el veto en un intento de reforzar su posición y la de su partido ante las elecciones andaluzas y unos posibles comicios generales.

En Reino Unido la cuestión del Peñón no ha hecho que cunda el pánico. Se da prácticamente por hecho que la cuestión quedará resuelta con un algún tipo de anexo

En definitiva, que en el Reino Unido la cuestión del Peñón no ha hecho que cunda el pánico, y aunque existe expectación ante lo que puede pasar el domingo, se da prácticamente por hecho que la cuestión quedará resuelta con un algún tipo de anexo.

Los negociadores británicos metieron a última hora el polémico artículo 184 al considerar que esto ofrece ahora a la declaración política sobre futuras relaciones un cierto peso legal. En definitiva, lo hicieron para aplacar las críticas de los "Brexiteeers" que consideran que mientras el Acuerdo de Retirada es vinculante, la declaración política es “pura fantasía”. Desde luego lo que el Número 10 no esperaba es que en Madrid esto pudiera crear ahora problemas respecto a la cuestión de Gibraltar.

El Gobierno español quiere una adición al artículo que especifique que Gibraltar está excluido de esas conversaciones, y que corresponde a España y el Reino Unido negociar de manera bilateral el futuro del Peñón. Downing Street no se opone a arreglar la situación con algún tipo de anexo, pero se opone a cambiar cualquier punto o coma del texto ya redactado.

Dos mujeres hablan a través de la verja que separa España de Gibraltar. (Reuters)
Dos mujeres hablan a través de la verja que separa España de Gibraltar. (Reuters)

A la 'premier' Theresa May le costó casi su puesto que el Gabinete aceptara la semana pasada el borrador del documento. En un solo día hubo hasta siete dimisiones en el Gobierno y los euroescépticos estuvieron muy cerca de reunir las 48 cartas necesarias para activar una moción de confianza a su liderazgo. Es por esto por lo que la líder tory recalca por activa y pasiva que el documento está completamente cerrado.

El hecho de aceptar ahora las demandas de España abriría para May la caja de Pandora, ya que en Westminster, donde se vive ahora una auténtica guerra civil, los "brexiteers" y eurófilos pedirían incluir también sus demandas y toda la batalla volvería a su punto inicial. En definitiva, en Londres consideran que ellos han hecho sus deberes y la cuestión de Gibraltar es un problema que debe resolverse ahora en la UE.

El hecho de aceptar ahora las demandas de España abriría para May la caja de Pandora

Para la 'premier' en cualquier caso la Roca es la última de sus preocupaciones. Bastante tiene montada en la Cámara de los Comunes donde se deben de ratificar en última instancia ambos documentos. A día de hoy, tiene muy pocas posibilidades de éxito.

Más de '88 tories' han declarado públicamente que votarán en contra. Solo 17 conservadores apoyaron este jueves a la primera ministra. Considerando que el líder de la oposición laborista Jeremy Corbyn ha pedido a los suyos que también voten en contra, el escenario está complejo.

Aunque May repita que, con o sin acuerdo, el Reino Unido saldrá del bloque el 29 de marzo de 2019 se antoja improbable que Westminster o la propia Bruselas permitan el caos que se presentaría el 30 de marzo con un divorcio sin pacto.

Dependiendo de con quién hables estos días en el Paramento el “No Deal” se presenta ahora como la única opción posible o la más improbable. Quizá sea mérito que hay que atribuir a May. La 'premier' ha llegado a un acuerdo tan exquisitamente equilibrado que ahora todo el mundo lo odia.

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