sigue la crisis de gobierno en el reino unido

Moción contra May: los rebeldes quieren hacerla caer el mismo día que a Thatcher

La iniciativa para destronar a la 'premier' británica será presentada probablemente este martes, en el 28º aniversario de la revuelta conservadora que tumbó a la legendaria dama de hierro

Foto: La primera ministra Theresa May ofrece un discurso en el centro London Wetland en Barnes, sureste de Londres. (EFE)
La primera ministra Theresa May ofrece un discurso en el centro London Wetland en Barnes, sureste de Londres. (EFE)

En el fondo son unos románticos. No se les puede negar que cuidan los detalles. Los 'tories' rebeldes planean celebrar la moción de confianza contra el liderazgo de Theresa May este martes para hacerlo coincidir con el 28º aniversario de la caída de Margaret Thatcher, cuya difícil relación con Europa acabó sentenciando su carrera política. Pura poesía en la tragicomedia que se vive estos días en Westminster.

El próximo domingo 25 de noviembre está prevista la cumbre europea extraordinaria para cerrar el acuerdo de divorcio entre el Reino Unido y la UE tras más de cuatro décadas de relación. El documento de casi 600 páginas —que incluye un plan de emergencia para evitar una frontera dura en Irlanda, una factura de 39.000 millones de libras y el compromiso de respetar los derechos de los ciudadanos— estará acompañado de una declaración política sobre las futuras relaciones y ambos textos deberán ratificarse luego en Westminster. Pero esta semana pueden desencadenarse una serie de hechos extraordinarios capaces de cambiar completamente el curso de la historia.

Todo indica que este mismo lunes se conseguirán reunir las 48 cartas necesarias para activar un proceso que podría derivar en primarias en el Partido Conservador. Nadie, incluida la propia May, se sorprendería si Graham Brady, presidente del Comité 1922 (que agrupa a los 'tories' sin cartera), anuncia que el 15% de los diputados conservadores reclama una votación sobre el puesto de la 'premier'. Llegados a este escenario, se debe realizar una votación lo antes posible, es decir, el mismo martes.

Cuando Iain Duncan Smith fue expulsado como líder conservador en 2003, el voto de confianza que selló su destino se llevó a cabo el día después de que se superara el umbral de las 48 misivas. Los fieles a May —porque aún le quedan— están convencidos de que superará el reto y quedará un año inmune, tal y como establecen las reglas del partido. A pesar del caos que se vive en el Gobierno —que el pasado jueves sufrió hasta siete dimisiones—, parece poco probable que más de la mitad de los 'tories' vayan a votar ahora en contra de May.

Es más, en el último momento, la primera ministra podría sorprender replicando la jugada que John Major llevó a cabo en 1995. Cansado de las amenazas internas, lanzó un órdago y dimitió para volver a presentarse como candidato en unas primarias convocadas de emergencia, que ganó. El mensaje lanzado a los rebeldes de “es el momento de levantarse o callarse” fue épico.

Si May ganara ahora por un solo voto, en teoría podría quedarse, aunque en la práctica su situación sería insostenible. Sobre todo si en las próximas horas hay más dimisiones, una posibilidad que no se descarta. Los cinco 'brexiters' que aún quedan en el Gabinete —Michael Gove, Andrea Leadsom, Liam Fox, Penny Mordaunt y Chris Grayling— están presionando para realizar cambios en el acuerdo de divorcio antes de que tenga lugar la cumbre del domingo 25.

Varias personas con banderas de la Unión Europea protestan contra el Brexit en un barco por el río Támesis, en Londres. (EFE)
Varias personas con banderas de la Unión Europea protestan contra el Brexit en un barco por el río Támesis, en Londres. (EFE)

Sin el apoyo de los unionistas del DUP

Principalmente, lo que buscan es una alternativa al actual 'backstop'. Demandan que, en vez de que todo el Reino Unido se tenga que quedar dentro de la unión aduanera hasta que se encuentre una solución a la frontera de Irlanda, la cuestión pueda resolverse aplicando tecnología de última generación. Si esto no fuera posible, quieren que Londres tenga que negociar solo con Dublín —y no con todos los Veintisiete— cuando llegue el momento de finalizar el plan de emergencia.

Por si no fueran pocos los frentes abiertos dentro de sus filas, May se enfrenta a otra amenaza, la del DUP. Los unionistas norirlandeses, de cuyo apoyo depende el Ejecutivo tras perder la mayoría absoluta, están debatiendo si retiran su respaldo en la votación de los Presupuestos Generales, prevista para esta semana pero aún sin día fijado. La última vez que Westminster rechazó un Presupuesto fue en 1885. Entonces, el Ejecutivo de William Gladstone renunció al día siguiente.

El DUP ya ha anunciado que, tal y como está redactado el borrador del acuerdo de divorcio pactado con Bruselas, votará en contra cuando llegue a Westminster. Y, fuentes cercanas a Arlene Foster consultadas por 'The Telegraph' aseguran ahora que su apoyo al Gobierno “dependerá de quién sea el líder del Partido Conservador”.

En caso de que May sobreviva al domingo, la propia cumbre europea representa otra potencial trampa. Si bien no se esperan cambios en el acuerdo de retirada, la redacción de los siete folios sobre la futura declaración política, que constituirá la base de un futuro acuerdo comercial, aún está en proceso. En este sentido, varios de los estados miembros de la UE están presionando mucho para asegurarse compromisos adicionales sobre derechos de pesca y regulaciones antes de que se firme el documento.

Según los rotativos, si bien es casi seguro que, a la hora de la verdad en la Cámara de los Comunes, May podría contar con el apoyo de los 150 parlamentarios que constituyen el Gobierno y de unos 85 leales entre los 'tories' sin cartera, aún necesita otros 85 votos para evitar el caos. Con aproximadamente 60 'tories' 'brexiters', más los 10 diputados del DUP, insistiendo en que votarán en contra, la 'premier' solo puede ganar si obtiene el respaldo de decenas de diputados laboristas, cuyo líder, Jeremy Corbyn, opta por elecciones generales anticipadas: “Un segundo referéndum es una opción futura, pero no para ahora”.

May aseguró el domingo que todavía existe la posibilidad de hacer cambios sobre el principio de acuerdo técnico cerrado con Bruselas, adonde tiene previsto viajar esta semana para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, antes de la cumbre del domingo. Ante las amenazas a su puesto, May recalca que “cambiar de líder no va a facilitar las negociaciones y se corre el peligro de retrasar el propio Brexit”.

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