elecciones de mitad de mandato 2018

La 'ruta de la victoria' de Trump: cómo leer los resultados de las 'midterms'

En aquellos lugares donde el presidente ha hecho campaña activamente, los republicanos han logrado muy buenos resultados, lo que le otorga buenas perspectivas para la reelección en 2020

Foto: El presidente Donald Trump durante un mítin de campaña en Columbia, Missouri, el 1 de noviembre de 2018. (Reuters)
El presidente Donald Trump durante un mítin de campaña en Columbia, Missouri, el 1 de noviembre de 2018. (Reuters)

“Un tremendo éxito esta noche. ¡Gracias a todos!”. Tal vez sería demasiado esperar que el presidente Donald Trump admitiese que algo le ha salido mal si hubiese sufrido la más humillante de las derrotas, pero en este caso el tuit del presidente no va demasiado desencaminado. Pese a la aplastante victoria de los demócratas en la Cámara de Representantes, donde han logrado la mayoría absoluta, los republicanos tienen razones para sentirse satisfechos: retienen una base electoral amplia que les posiciona muy bien de cara a las elecciones de 2020, y, sobre todo, consolidan su control sobre el Senado.

Esto significa, para empezar, que no hay posibilidad alguna de que un ‘impeachment’ o proceso de destitución presidencial prospere al menos durante los próximos dos años, ni de que se puedan revocar los últimos nombramientos de jueces conservadores para el Tribunal Supremo. No obstante, los congresistas demócratas podrán ahora impulsar investigaciones sobre asuntos como las finanzas de la familia Trump y sus relaciones con Rusia y Arabia Saudí, lo que sin duda consumirá gran parte de las energías de la Administración durante el resto de su mandato, e imposibilitará que el presidente pueda imponer su agenda maximalista en cuestiones como la reforma sanitaria o el futuro de la inmigración.

Pese a ello, puede considerarse una buena noche para los republicanos, que han conseguido retener bastiones tradicionales como Alaska, Iowa, Ohio y –por muy poco- Texas, donde Ted Cruz ha logrado la reelección frente a un muy pujante Beto O’Rourke, y se han hecho con la gobernaduría de lugares como Florida, donde Andrew Gillum esperaba convertirse en el primer gobernador afroamericano del estado. Aunque no todo han sido buenas noticias para la formación: los nuevos candidatos demócratas han destronado a los republicanos en puntos como Wisconsin, Nevada, Nueva York, Colorado o Virginia.

Esta disparidad en los resultados ha sido definida por la comentarista política Amy Walters como una de “elija su propia narrativa”: todo el mundo puede considerarse ganador de un modo u otro, lo que, además, refleja la extrema polarización del país. El mapa electoral, de hecho, muestra la brecha cada vez más grande entre la América urbana que, salvo contadas pero notorias excepciones, ha votado masivamente por los demócratas, y la rural, que se ha movilizado para apoyar a los republicanos. Tal y como apunta Walters, “Trump ha sido tóxico en los suburbios residenciales” de las grandes ciudades.

Colas para votar por adelantado en Culver City, California, el 4 de noviembre de 2018. (EFE)
Colas para votar por adelantado en Culver City, California, el 4 de noviembre de 2018. (EFE)

Trump 2020, el candidato más probable

Llama la atención un dato: según la cadena CNN, al Partido Republicano le ha ido especialmente bien en aquellos estados en los que Trump hizo campaña de forma intensa, en un intento frenético de vencer a la ‘ola azul’ que muchos demócratas esperaban en unos comicios en los que lo normal es que la formación gobernante sea castigada por el electorado. No ha terminado de ser así, puesto que no sólo los opositores a Trump, sino también muchos de sus seguidores se han movilizado para acudir a las urnas.

Destacan, en ese sentido, los estados de Florida –donde parece que el apoyo explícito de Trump es lo que ha permitido a Ron DeSantis vencer a Gillum-, Indiana o Missouri. Allí, el republicano Josh Hawley ha logrado arrebatarle el escaño en el senado a la demócrata Claire McCaskill, en el cargo desde 2006. Desde entonces, el electorado venía escorándose cada vez más hacia la derecha, y en las elecciones de 2016 Trump logró en este estado la asombrosa cifra de 18 puntos de ventaja respecto a Hillary Clinton. Por ello, no es de extrañar que el reciente viaje de campaña del presidente haya servido para influir positivamente a favor de su partido.

“En casi todos los estados con una elección clave en disputa para el Senado o el puesto de gobernador, el presidente tenía una tasa de aprobación positiva superior al 50%”, afirma CNN, lo que certifica que “pese a sus bajos índices de aprobación [entre la población en general], sigue siendo una fuerza política poderosa entre conservadores”. Porque si algo reflejan estos resultados es la división casi insalvable entre los votantes estadounidenses: Trump es uno de los mandatarios más impopulares de la historia del país, pero paradójicamente, su índice de aprobación entre los votantes republicanos es superior al 85% y probablemente cercana al 90% (aunque, según algunos expertos, eso no tiene nada de extraordinario, y es de hecho el peor resultado de un presidente republicano en este punto de su mandato después de Gerald Ford).

Pero hoy por hoy, sus posibilidades de reelección en 2020 son bastante grandes. Si las elecciones de ayer eran vistas por muchos como un plebiscito sobre el Gobierno de Trump, este tiene, sin duda, razones para estar contento.

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