HACE DOS AÑOS SUFRIÓ UNA GRAVÍSIMA LESIÓN

Un violador casi la deja paralítica y ahora correrá la Maratón de Nueva York

Cayó por un acantilado de casi 50 metros y se rompió la espalda, pero ahora entrena 6 horas diarias con ayudas ortopédicas para completar su mayor desafío

Foto: Hannah, con sus bastones y sus ayudas ortopédicas (Foto: Fundación Reeve)
Hannah, con sus bastones y sus ayudas ortopédicas (Foto: Fundación Reeve)

Hay historias de superación que si no fueran contadas por los propios protagonistas nunca llegaríamos a creérnoslas. La de Hannah Gavios es una de ellas. Esta turista norteamericana viajó a Tailandia hace dos años para descubrir el país con su mochila, pero lo que iba a ser una aventura terminó convirtiéndose en una pesadilla que a punto estuvo de acabar con su vida.

Hannah se perdió y llegó a una tienda en la playa para pedir indicaciones sobre cómo volver a su hotel. El dueño se ofreció a acompañarla gentilmente, pero la introdujo en la selva e intentó violarla. La turista escapó mordiéndole una oreja, pero en su carrera cayó por un acantilado de casi 50 metros, rompiéndose la espalda.

Su calvario no quedó ahí. El hombre descendió y vio su cuerpo inmóvil, lo que aprovechó para abusar de ella durante horas. Hannah estaba convencida de que su vida iba a terminar ahí, pero tuvo la fortuna de que fue encontrada al día siguiente y rescatada. Comenzaba su nueva vida.

“Los médicos eran muy pesimistas y llegué a pensar que nunca volvería a moverme o a sentir mis pies de nuevo”, reconoce Hannah al Washington Post. Sin embargo, en apenas un año ha conseguido aprender a andar con bastones y ayudas ortopédicas en las piernas y es una persona nueva: “He tenido que trabajar muy duro para dar un paso o subir un peldaño de una escalera, pero eso me ha hecho una persona más fuerte”.

En poco más de un año Hannah ha aprendido a valerse por sí misma: se ha mudado a su propio piso, ha conseguido el título de instructora de yoga, ha comenzado a practicar artes marciales y se ha planteado un nuevo objetivo. Quiere correr la Maratón de Nueva York por una buena causa, recaudar fondos para la Fundación Christopher y Dana Reeve para la investigación de lesiones en la médula espinal.

La página de la Fundación Reeve donde Hannah recauda fondos
La página de la Fundación Reeve donde Hannah recauda fondos

Hannah entrena seis horas diarias, casi treinta kilómetros cada día, para completar su primer maratón. Reconoce que sus amigos estaban algo asustados, pero ella lo tiene claro: "No me importa el tiempo que tarde, da igual que esté 12 horas o más; lo importante es terminarlo”.

La agresión que sufrió Hannah hace dos años la anima a seguir adelante: “Si pude sobrevivir a eso, el Maratón de Nueva York no debe ser un gran obstáculo”. Entre tanto, Hannah ha vuelto a Tailandia, cerca de donde fue agredida, aunque no se encontró con Apai Ruangwong, la bestia de 28 años que le agredió. Fue condenado a 5 años de cárcel, pero no ha acabado con las ganas de vivir de una heroína.

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