miles de inmigrantes intentan salir de honduras

Porras, gases y escudos: México frena así la caravana de hondureños rumbo a EEUU

“¡Qué duros de corazón!”, recriminaba un hondureño a los policías mexicanos, que observaban a través de los barrotes a los cientos de inmigrantes apilados sobre el puente

Foto: Migrantes hondureños esperan acceso sobre el puente para entrar a México. (EFE)
Migrantes hondureños esperan acceso sobre el puente para entrar a México. (EFE)

La caravana de inmigrantes centroamericanos se detuvo justo en la frontera entre Guatemala y México. El puente Rodolfo Robles, que divide ambos países, se convirtió en una especie de campo de refugiados sobre el rio Suchiate al albergar a miles de personas que habían conseguido romper la línea policial guatemalteca en Tecún Umán, sin embargo, no lograron atravesar hasta Ciudad Hidalgo, el lado mexicano. Durante algunos instantes, varios inmigrantes consiguieron entrar en México, pero los agentes federales les cortaron la entrada mediante el uso de gases lacrimógenos e instalaron una barrera de su lado de la frontera que dejó el puente colapsado de hondureños.

“¿No les da pesar? ¡Qué duros de corazón!”, recriminaba un hondureño a los policías mexicanos, quienes observaban a través de los barrotes de la barrera a los cientos de inmigrantes apilados sobre el puente. “¡Tenemos derecho a ser libres, no a que nos sometan!”, continuó mientras cargaba a una niña de apenas 4 años sobre sus hombros. “Nos vamos no porque queramos venir a pasear, estamos intentando arreglar nuestra vida“, exclamaba una mujer a los agentes entre el murmullo decenas de personas que suplicaban adentrarse en territorio azteca.

Cientos de migrantes hondureños que permanecen varados en uno de los puentes que separan Guatemala y México. (EFE)
Cientos de migrantes hondureños que permanecen varados en uno de los puentes que separan Guatemala y México. (EFE)

Minutos antes una avalancha de inmigrantes había comenzado a saltar y agitar las endebles vallas instaladas por las autoridades guatemaltecas. Tras varios minutos empujándolas y sacudiéndolas, las cercas cedieron y la multitud de puso rumbo hacia el puente a grito de "¡México México México!". Pensaban, entonces, que habían logrado pasar de pantalla, Guatemala quedaba atrás y ya sólo les faltaba recorrer los casi 2.000 peligrosos kilómetros hasta la frontera sur de Estados Unidos, esa que Donald Trump ha amenazado con cerrar y militarizar si continúan en su empeño de seguir su camino hacia la primera potencia.

Nada más lejos de la realidad, la gran mayoría de los cerca de 4.000 integrantes de la caravana no consiguieron entrar a México. Unos pocos, los más atrevidos, saltaron desde el puente a las aguas del río Suchiate para tratar de cruzar a nado la frontera con la esperanza de no ser detectados por las autoridades de inmigración de México y ser posiblemente deportados. Otros, los primeros en llegar al puente, fueron contenidos por los escudos de decenas de antidisturbios mexicanos, aunque algunos lograron zafarse y escabullirse a las entrañas del país azteca.

Sin embargo, la gran mayoría tuvo que dar media vuelta a Tecún Umán para pasar la noche en los extremadamente saturados albergues o plazas públicas. "Aquí estamos, no nos vamos y si nos echan, nos regresamos”, cantaban desde una de las principales plazas de la ciudad guatemalteca.

Violencia y pobreza: los motivos de la travesía

Violencia y pobreza, no hay más. Esa son las dos principales razones por los hondureños abandonan su país. La tasa de homicidios en Honduras fue en 2017 de 43,6 por cada 100.000 habitantes, un elevado dato que ubica al país entre los más violentos del planeta. Igualmente, aproximadamente el 43% de su población de 9 millones de habitantes vive en pobreza. "No buscamos el sueño americano, estamos huyendo de un Honduras en el que no se puede vivir", dijo una chica que forma parte de la caravana al medio guatemalteco Prensa Comunitaria.

Y es que uno de cada dos inmigrantes que abandona Centroamérica lo hace por causas relacionadas por la violencia, de acuerdo con un estudio de Médicos Sin Fronteras. Ese mismo informe, además, señala que aproximadamente 7 de cada 10 inmigrantes son víctimas de la violencia en su paso por México, motivo por el que prefieren unirse en caravanas como esta, llamada “Caminata del Migrante”, para intentar cruzar México en un grupo grande con el que protegerse de las bandas criminales.

El grupo es extremadamente heterogéneo. Desde madres solteras que viajan con sus bebés, hasta adolescentes solos, familias, padres con hijos o incluso personas mayores. Son personas con poco que perder y mucho que ganar. “Nuestra familia es pobre, tenemos que hacer este camino para darles de comer”, gritaba desesperado Pedro Pablo, un hombre de unos treinta años en declaraciones recogidas por Plaza Pública. Breves historias como las de Pedro Pablo demuestran que no es un grupo que vaya a darse la vuelta al dejarse amedrentar por unos incendiarios tuits de Donald Trump. Ahora, el gobierno mexicano puede que sí sea más sensible a esas amenazas.

La policía mexicana trata de evitar el paso de migrantes hondureños a México. (EFE)
La policía mexicana trata de evitar el paso de migrantes hondureños a México. (EFE)

El muro comienza en el sur de México

Las elecciones al Senado de Estados Unidos son el 6 de noviembre y Trump ha visto en atacar esta caravana una oportunidad con la que arañar algunos votos de los sectores más consevadores. La situación con el asesinato de Khashoggi, además, es cada vez más tensa y al republicano se le hace más difícil seguir poniéndose de perfil. En estos dos aspectos, amenazar a la “Caminata del Migrante” y dirigir hacía ahí el foco mediático le ha venido genial al republicano. Y lo ha conseguido con sólo un par de tuits.

La atención de los medios es un arma de doble filo. Trump ha provocado un “efecto llamada” alrededor de la caravana al convertirla de un movimiento desconocido a ser una de las principales noticias a nivel global. El resultado es que miles de hondureños se han sumado en los últimos días a este grupo, dado que ven en la iniciativa una manera segura de llegar a Estados Unidos. De ser cerca de 2.000 el martes ya eran alrededor de 4.000 el viernes.

Sin embargo, al presidente de la primera potencia no le preocupa este “efecto llamada” que ha causado porque sabe que sabe que será México, y no Estados Unidos, quien absorba un gran número de estos hondureños. Tanto es así, que el Gobierno mexicano ha anunciado que está recibiendo ayuda de Acnur -la agencia de la ONU para los refugiados- para ayudarles a conceder la condición de refugiado a aquellos miembros de la caravana que tengan sus papeles en regla y soliciten este estatus.

Niños en la valla fronteriza desde Guatemala y México. (EFE)
Niños en la valla fronteriza desde Guatemala y México. (EFE)

Ante los peligros que entraña atravesar México y la fuerte vigilancia que existe la frontera con Estados Unidos, muchos centroamericanos prefieren cambiar el sueño americano por el azteca al preferir quedarse en México como refugiados. Así, las peticiones de estatus de refugiado en México crecieron un 66% en 2017 con respecto al 2016, de acuerdo con datos de Acnur. Pero el problema es que para conseguir esta condición los inmigrantes deben de tener papeles en regla y, desafortunadamente, un gran número de ellos no lleva documentación alguna.

"Toda persona que deseé ingresar en territorio nacional podrá hacerlo siempre y cuando cuente con documentos de viaje y una visa”, dijo el presidente de México, Enrique Peña Nieto, en un vídeo en el que dejó claro que no permitirá el acceso “irregular” y “violento” de los inmigrantes al país. Y es que según Alfonso Navarrete, el secretario de Gobernación de México, la “Caminata del migrante” con el intento de asalto a la frontera incumplió un acuerdo con las autoridades en el que iban a permitirles entrar en grupos de 50 y 100 para revisar sus documentos migratorios.

Justamente el gobierno de Peña Nieto dejará el poder el 1 de diciembre, por lo que no parece dispuesto a comprometer en el menos de mes y medio que le queda la relación con Estados Unidos con un tema de inmigración que pudiera poner en riesgo los otros dos puntos clave: seguridad y comercio, asunto en el que acaban de cerrar un nuevo tratado.

Y así, con solo dos tuits, Trump consigue atrapar a cientos de hondureños en un puente sobre un río a miles de kilómetros de Estados Unidos, un muro más eficiente y barato que la barrera de 22.000 millones de dólares que prometió en campaña para cubrir totalmente su porosa frontera de 3.100 kilómetros con México. Por eso, el sureño estado mexicano de Chiapas es ahora mismo el mejor muro que Trump tiene para frenar la inmigración irregular. Y lo sabe.

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