fracaso para sus socios: la csu y socialistas

Elecciones en Baviera: un terremoto que sacude al Gobierno de Angela Merkel

Conservadores y socialdemócratas cosechan su peores resultados. El Gobierno de Angela Merkel se tambalea ante las repercusiones de los comicios en la provincia del sur

Foto: Merkel no lamentará ver partir a Seehofer, pero una ruptura con la CSU la dejaría muy débil. (EFE)
Merkel no lamentará ver partir a Seehofer, pero una ruptura con la CSU la dejaría muy débil. (EFE)

Terremoto en Baviera. Y el seísmo va a sentirse claramente en Berlín. Las elecciones en el próspero y católico 'Land' sureño han supuesto un severo varapalo para los partidos tradicionales, los mismos que gobiernan a nivel federal en la menguante gran coalición. Los conservadores y los socialdemócratas han obtenido sus peores resultados históricos en este estado. Los Verdes, en cambio, se postulan como el referente del centro-izquierda tras doblar sus votos. Y la ultraderecha pone el pie en la puerta, pero queda por debajo de lo que le conceden las encuestas a nivel nacional. Ahora resta ver si las negociaciones en Múnich no acaban convirtiéndose en la gota que desborda el vaso y llevan al derrumbe al Ejecutivo de la canciller Angela Merkel.

Elecciones en Baviera: un terremoto que sacude al Gobierno de Angela Merkel

Con la mayor parte del voto ya escrutado, la Unión Socialcristiana (CSU), formación hermana de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, habría logrado el 37,3% de los votos, revalidando su histórica primacía en Baviera, pero con un terrible resultado histórico. En segundo lugar quedarían Los Verdes, con el 17,8%, la gran revelación. A continuación, tercero, estaría el partido ultraconservador de los Electores Libres, con un 11,5% de las papeletas. Al cuarto lugar escalan los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD), con un 10,6% de los sufragios. En quinta posición, el Partido Socialdemócrata (SPD), que se derrumba hasta el 9,6%, y por último, justo por encima del mínimo legal del 5%, el Partido Liberal (FDP). La participación, cercana al 72%, estuvo casi ocho puntos porcentuales por encima de la de hace cinco años.

Seehofer, ministro de Interior y líder de la CSU, que podría tener que dimitir ahora.(Reuters)
Seehofer, ministro de Interior y líder de la CSU, que podría tener que dimitir ahora.(Reuters)

Esto significa que será necesario formar coalición y que solo hay dos opciones sobre la mesa: la CSU con los Electores Libres (y el FDP, si fuera necesario) y la CSU con Los Verdes. Hay otras que suman, pero la aritmética no lo es todo en política (AfD está fuera de cualquier cábala seria). La primera posibilidad es viable en lo ideológico, aunque algo compleja en lo personal. La segunda sería programáticamente tortuosa, pues cualquier acuerdo implicaría concesiones muy dolorosas por ambas partes. Además, produciría pocos réditos políticos. A Los Verdes les conviene mucho más consolidarse como alternativa en la oposición que desgastarse en un Gobierno en el que poco van a conseguir.

Una victoria que sabe a derrota

Pese a que les permitan seguir llevando la batuta en Múnich, estos resultados son una catástrofe para la CSU, que ha gobernado con mayoría absoluta de forma casi ininterrumpida en Baviera desde hace siete décadas. En las últimas elecciones, los socios bávaros de la canciller sumaron el 47,7% de los votos, y en 2003, el 60%. Las cifras de este domingo revelan un profundo descontento y requieren de una purga en la dirección de la CSU. Así se han gestionado en el pasado los reveses electorales y así lo esperan también en esta ocasión las facciones disidentes dentro de los conservadores. Lo que está por ver es qué cabezas habrá que cortar.

Quien más papeletas tiene para tener que poner a disposición sus cargos es Horst Seehofer, el presidente de la CSU y actual ministro de Interior en Berlín. Él ha sido quien se ha enfrentado de forma visceral a la canciller a raíz de la crisis de los refugiados y la gestión de la inmigración en los últimos años, y quien ha estado a punto de hacer caer al Ejecutivo del que forma parte en dos ocasiones en apenas seis meses. Esas crisis autoinfligidas han caído muy mal entre parte de su electorado, no tanto por el fondo como por las formas. Además, Seehofer mantiene una mala relación con el otro cabeza del partido, el presidente de Baviera, Markus Söder, lo que puede precipitar su salida definitiva.

Los Verdes celebran su triunfo, que les coloca como segunda fuerza en el próspero 'Land' germano. (EFE)
Los Verdes celebran su triunfo, que les coloca como segunda fuerza en el próspero 'Land' germano. (EFE)

El principal factor desestabilizante es que la CSU pueda decidir que la renovación que precisa pasa por regresar a las esencias, derechizarse. Un importante sector dentro de la formación acusa a la canciller de haberles centrado demasiado en los últimos años, abriendo a su derecha los huecos que han ocupado con éxito tanto AfD como los Electores Libres. Eso podría ser un verdadero dolor de cabeza para Merkel si siguen en la gran coalición, pero generarían una crisis sin ambages si deciden abandonarla. La consigna sería, entonces, escorarse a la derecha para ahogar a esos dos partidos y tratar de recuperar votantes. La ruptura supondría una cesura en la historia política reciente alemana, porque la CSU y la CDU concurrren juntas siempre a nivel federal. Pero la situación se ha desequilibrado tanto en los últimos meses que nada es descartable.

Es factible también que una hipotética negociación para formar Gobierno en Baviera con los Electores Libres desplace tanto a la CSU hacia la derecha que la alianza en Berlín se haga insostenible. Porque esta formación, proveniente de una tradición de candidatos independientes y con hondas raíces locales, es ultraconservadora, estricta en inmigración y con dejes euroescépticos.

Los socialdemócratas, en coma

El otro elemento que puede quebrar la gran coalición alemana es el SPD. Los socialdemócratas, que nunca habían obtenido buenos resultados en Baviera, se han derrumbado hasta por debajo del 10%. Uno de los grandes partidos tradicionales, quinta fuerza en el 'Land' más próspero e influyente. Lo nunca visto. Y en los sondeos a nivel nacional siguen marcando nuevos mínimos desde que, con mucha división interna, el partido decidió de nuevo formar una gran coalición con los conservadores de Merkel hace medio año. Los llamamientos a una refundación son cada vez más altos y articulados, más radicales y evidentes. Esa renovación, de la que estos comicios pueden ser el desencadenante, pasaría, como en el caso de la CSU, por volver a las esencias. También habría que cambiar a la cúpula, tan rala en liderazgo como en programa. Y una nueva dirección podría querer romper las actuales ataduras, dejar a Merkel en minoría y forzar, a medio plazo, la convocatoria de elecciones anticipadas.

Merkel podría tener que buscar nuevos aliados si los socialdemócratas rompen la gran coalición. (EFE)
Merkel podría tener que buscar nuevos aliados si los socialdemócratas rompen la gran coalición. (EFE)

Los Verdes, los grandes ganadores de estas elecciones, consiguen así un resultado concreto que materializa lo que las encuestas nacionales apuntan desde hace meses. La formación ha ganado en todas las grandes ciudades de Baviera, por encima de la hasta ahora incontestable CSU. La erosión del SPD les está beneficiando. A la vez, es destacable que en los últimos tiempos el partido se ha moderado de forma significativa (con la derrota de su ala más izquierdista) y se ha consolidado como la referencia en el centro-izquierda. El verde es el nuevo rojo, decía este domingo un comentarista. Pero además es el único partido que sin matices sigue defendiendo el mantenimiento de las fronteras abiertas a la inmigración. Mientras, los conservadores han huido hacia posiciones extremas tratando en vano de no perder votos en manos de AfD. Incluso el SPD ha endurecido mucho su discurso y La Izquierda está dividida en esta cuestión.

Las dudas en torno al próximo Gobierno en Múnich y sus repercusiones para Berlín, además de entorpecer cualquier decisión del Gobierno alemán, van a seguir torpedeando cualquier posible reforma a nivel europeo. Merkel está demasiado debilitada como para avanzar de la mano del presidente francés, Emmanuel Macron, en algunas de las reformas que propuso el galo. Porque la mayoría no gustan en su partido y porque los apoyos externos son mínimos. Y para cuando escampe en Berlín —si no se acaba de forma abrupta la legislatura—, puede que ya se haya cerrado la ventana de oportunidad abierta hasta las elecciones europeas del próximo mayo. Otra oportunidad perdida en la Unión Europea.

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