SERÁN LAS ÚLTIMAS CUENTAS DEL SOCIALISTA

Las 72 horas de tensión de Portugal: crisis de gobierno antes de los presupuestos de Costa

El primer ministro portugués ha encontrado un resquicio de oxígeno a través de Moody’s para afrontar la negociación de unas cuentas decisivas para seguir gobernando

Foto: El primer ministro de Portugal, Antonio Costa. (EFE)
El primer ministro de Portugal, Antonio Costa. (EFE)

Una de cal y otra de arena. Es la sensación en Lisboa tras un día de infarto que dejó al Gobierno con un ministro menos y una evaluación de Moody’s que en la práctica decreta el fin oficial de la crisis lusa para el sistema financiero. Ahora se abre un escenario de tensión a 72 horas de la presentación de los Presupuestos de Estado de 2019, los últimos de la legislatura del socialista António Costa, que pretende en estas cuentas echar toda la carne en el asador para ser reelegido en las elecciones del año que viene, a ser posible con una mayoría que le haga menos dependiente de los socios de izquierda, con los que formó hace tres años una alianza inédita que llegó a ser bautizada como “chapuza” (la traducción española de geringonça) y que ha sorprendido dentro y fuera de sus fronteras con su estabilidad y resultados macroeconómicos.

El momento no podía ser más delicado. En sus últimos Presupuestos Costa y su ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, quieren dejar el país con un déficit cercano a cero (la previsión es 0,2 %) que chirría a los socios de izquierda, ya molestos con que para este año haya bajado la previsión del déficit del 1 % pactado con ellos al 0,7 %. Hay otras bicocas con las que seducirles, como un aumento de las pensiones, pero el núcleo duro es bien visible y resulta imprescindible llegar con una posición fuerte al Parlamento, que a partir del lunes presionará a un Gobierno debilitado en su discurso tras la salida del ministro de Defensa, cuya dimisión se pedía desde hace semanas y a quien Costa defendió a capa y espada. Hasta este viernes.

Quieren dejar el país con un déficit cercano a cero que chirría a los socios de izquierda ya molestos con que para este año haya bajado la previsión

Lopes, arrastrado por un encubrimiento militar

El ministro de Defensa, José Azeredo Lopes, cae por un escándalo que rompe la imagen inmaculada que Portugal tiene de sus Fuerzas Armadas. La institución, reverenciada desde la Revolución de los Claveles de 1974, es ahora sospechosa de un fenomenal descontrol sobre su propio arsenal, parte del cual despareció de un depósito en Tancos, en el centro del país, en junio de 2017.

El caso se volvió internacional porque de ese depósito, aparentemente con sistema de vigilancia obsoletos por –según tesis de la prensa, los recortes– se esfumaron cargas y explosivos suficientes para realizar un atentado a gran escala. El Gobierno tuvo que alertar a sus socios de la Unión Europea y la OTAN, por temor que ya estuvieran fuera de sus fronteras.

El ya exministro de Defensa portugués, José Azeredo Lopes. (EFE)
El ya exministro de Defensa portugués, José Azeredo Lopes. (EFE)

Resultó que no. Cuatro meses después reaparecieron en Chamusca, una localidad a veinte kilómetros del lugar del robo, pero de una forma que hizo dudar a la Fiscalía, que abrió otra investigación sobre la recuperación, que había conseguido la Policía Judicial Militar. El mes pasado, el caso llegó a un punto definitivo: se detuvo a ocho militares y un civil, entre ellos el director de la propia Policía Judicial Militar, acusados de haber “fabricado” la recuperación. Es decir: los militares, que todo el tiempo supieron donde estaban las armas, realizaron un montaje para que éstas reaparecieran y el autor, un exsoldado a quien conocían de hace años, no fuese descubierto, según la Fiscalía. No salió bien, y en los interrogatorios ante el juez realizados la semana pasada, uno de ellos dijo que habían informado de la farsa al jefe de gabinete del ministro. El ministro, por tanto, debía saberlo.

“Es totalmente falso”, repuso inmediatamente el ministro. “No tuve conocimiento de cualquier hecho que me permitiese creer que hubiese habido cualquier encubrimiento en la recuperación del material militar de Tancos”, agregó Azeredo Lopes, quien ya era objeto de chanzas en Portugal por haber dicho en septiembre que no tenía la seguridad de que todas las armas se hubiesen recuperado. La acusación de descontrol se hacía más acusada, pero también la defensa de Costa, decidido a no perder otro ministro de su gabinete justo antes de los Presupuestos.

Los militares, que durante cuatro meses supieron donde estaban las armas, realizaron un montaje para que éstas reaparecieran

Hasta en cinco ocasiones le defendió el primer ministro, que ya ha pasado por este proceso otras dos veces: con João Soares, quien dejó la cartera de Cultura en la primavera de 2016 –medio año después de formar Gobierno– tras haber amenazado con “abofetear” a dos periodistas, y con Constança Urbano de Sousa, quien era ministra de Interior cuando en 2017 se produjeron los incendios que acabaron con la vida de más de 115 personas en el país y se marchó en octubre de ese año. Su defensa de Urbano de Sousa le dejó una importantísima lección: defender al gabinete puede ser incompatible con sobrevivir. Costa perdió mucho peso en las encuestas por proteger a la ministra, y aún no se ha recuperado del todo. Resulta llamativo que los socialistas, pese a subir pensiones y reponer ingresos a funcionarios, entre otras medidas sociales que le han convertido en una especie de faro de la socialdemocracia europea, sean incapaces de acercarse a la mayoría absoluta. En la calle no olvidan su obstinación, que empezaba a repetirse con el caído ministro de Defensa.

Moody’s al rescate

La agencia de calificación es el oxígeno que va a tener que bastar para empezar la maratón de los Presupuestos. Moody’s retiró este viernes al país del “bono basura” y con ello se da carpetazo definitivo a la crisis financiera del país. Era la agencia que faltaba por recomendar de nuevo la inversión, pues S&P lo hizo en septiembre de 2017 y Fitch el pasado diciembre.

Moody’s retiró este viernes al país del 'bono basura'. S&P lo hizo en septiembre de 2017 y Fitch el pasado diciembre

Es un regalo para el Ejecutivo de Costa, mucho más cómodo en el discurso de las cuentas, donde ni los socios de izquierda ni la oposición conservadora pueden rebatirle. De hecho, la previsión del 0,2 % de déficit para 2019, filtrada por los partidos que ya se han reunido con Centeno, ha recibido el visto bueno del conservador PSD, el segundo partido con más votos en Portugal. Tendrán muy complicado hacer campaña frente a las otras previsiones de las cuentas públicas para el año que viene: un crecimiento del 2,2 % del PIB y un desempleo del 6 %.

Pero para empezar a debatir estas cuestiones quedan 72 horas. Un tiempo de alta tensión en el que los objetivos del Gobierno socialista afrontar una cuesta más empinada de lo esperado.

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