un plan diseñado por los príncipes herederos

Arabia Saudí y Emiratos trataron de invadir Qatar durante la crisis de hace un año

Según han declarado fuentes de la inteligencia estadounidense a la publicación The Intercept, el secretario de Estado Rex Tillerson lo impidió y esa fue la razón de su posterior despido

Foto: Un tanque saudí en la frontera con Yemen, en abril de 2015. (Reuters)
Un tanque saudí en la frontera con Yemen, en abril de 2015. (Reuters)

Desde el inicio de la crisis entre Qatar y sus vecinos del Golfo, en junio del año pasado, los cataríes lo vienen repitiendo en todas las ocasiones posibles: Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos quisieron invadir el reino para reemplazar a su líder, el monarca Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, por un gobernante más complaciente y menos favorable a Irán, el archienemigo de las monarquías suníes de la región. En febrero, el ministro de Defensa catarí, Khalid Bin Mohammad Al Attiyah, lo declaró abiertamente durante una visita a Estados Unidos. “Tienen intenciones de intervenir militarmente”, aseguró. “Lo hemos desactivado. Pero al principio de la crisis, tenían esta intención. Intentaron provocar a las tribus. Utilizaron las mezquitas en nuestra contra. Luego intentaron traer algunos títeres para reemplazar a nuestros líderes”, sostuvo.

Meses antes, el exprimer ministro Abdullah Bin Hamad Al Attiyah había asegurado a medios como ABC que mercenarios de Blackwater habían entrenado a 15.000 combatientes en Emiratos para lanzar una invasión terrestre. Y fuentes diplomáticas de Turquía aseguran que soldados turcos impidieron un golpe de estado contra Al Thani el mismo 5 de junio, el día que estalló la crisis. La mayoría de los observadores, en todo caso, ha tomado con cautela lo que podría no ser sino propaganda más o menos burda por parte de Qatar.

En este tiempo, han proliferado las informaciones sobre movimientos militares abortadas en el último minuto por EEUU. En septiembre de 2017, Bloomberg publicó un artículo en el que se afirmaba que el presidente Trump llamó a los líderes saudíes y emiratíes para disuadirles de emprender acciones bélicas contra Qatar, que cita a dos fuentes internas conocedoras de las conversaciones. Según esta versión, pese a haberse alineado completamente con los enemigos de Riad en un primer momento, el mandatario estadounidense habría cambiado de postura al darse cuenta de que una disputa prolongada con Qatar acabaría beneficiando a Irán.

La realidad puede ser mucho más prosaica. Según un reportaje de The Intercept, no fue Trump quien impidió la invasión, sino su secretario de Estado Rex Tillerson. El episodio ha sido confirmado a la publicación por un funcionario de inteligencia estadounidense, dos antiguos miembros del Departamento de Estado y una fuente cercana a la familia real de Emiratos. "Ninguna información de esta historia ha sido proporcionada por funcionarios cataríes o por los consultores de relaciones públicas pagados por el país", se cuida de asegurar.

De acuerdo con este medio, tras el estallido de la crisis, Tillerson se dedicó a llamar por teléfono a los mandatarios saudíes y emiratíes. También le pidió al secretario de Defensa, James Mattis, que explicase a los saudíes los riesgos de una operación semejante, lo que convenció al príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman de dar marcha atrás ante el temor de dañar las relaciones de Arabia Saudí con EEUU. Pero la intercesión de Tillerson irritó profundamente al príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed Bin Zayed.

La capital de Qatar, Doha, vista desde el mar, en junio de 2017. (Reuters)
La capital de Qatar, Doha, vista desde el mar, en junio de 2017. (Reuters)

Un contingente tras la frontera

El plan de invasión había sido descubierto por agentes cataríes en Arabia Saudí. La inteligencia de Qatar le pasó la información a Tillerson, con quien el reino petrolífero mantenía buenas relaciones desde su época como director de Exxon Mobil. Los detalles fueron posteriormente confirmados por los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos, asegura The Intercept.

La operación, diseñada por los dos príncipes herederos mencionados, preveía que un contingente de tropas terrestres saudíes cruzase la frontera y se dirigiese a Doha, abriéndose camino a tiros en caso necesario, con apoyo militar emiratí. La fuerza expedicionaria daría un rodeo para evitar la base aérea estadounidense en territorio catarí, y posteriormente invadiría la capital. Además de los beneficios políticos esperados, la publicación señala que la invasión habría permitido a Riad hacerse con el control del fondo soberano catarí por valor de 320.000 millones de dólares, lo que habría permitido aliviar las castigadas arcas públicas saudíes. La enérgica acción de Tillerson lo impidió.

"Hay pocas dudas de que los altos funcionaros cataríes con los que he hablado están convencidos, o al menos actúan como si estuviesen convencidos, de que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos habían planificado un ataque militar contra su país, que fue detenido como resultado de una intervención estadounidense", asegura Robert Malley, director del International Crisis Group y antiguo asesor sobre Oriente Medio de la Administración Obama.

El colofón de la historia sería el despido, vía la cuenta de Twitter del presidente Trump, de Tillerson, una semana antes de que Mohamed Bin Salman realizase una visita oficial a EEUU. Según un artículo del New York Times, es probable que el embajador de Emiratos en Washington tuviese información sobre dicho cese tres meses antes de que se produjese. La implicación es que un vengativo Mohamed Bin Zayed -cuyas relaciones con el yerno y asesor de Trump Jared Kushner son excelentes y notorias- maniobró hasta lograr su cabeza.

Sea como fuere, Qatar sobrevivió a la crisis sin doblegarse a las exigencias de sus vecinos. La situación sigue sin resolverse, pero al menos no ha provocado una nueva guerra.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios