LOS COMICIOS MÁS decisivos en años

Ermitaños evangélicos, generales 'violentos' y apuñalados: Brasil y las elecciones del delirio

Brasil se enfrenta con una incertidumbre inédita a las elecciones más decisivas de los últimos años. Y nunca hubo candidatos tan estrafalarios o situaciones que rozan el surrealismo

Foto: Seguidores de Jair Bolsonaro marchan por la Avenida Paulista tras el atentado contra el candidato, en Sao Paulo. (Reuters)
Seguidores de Jair Bolsonaro marchan por la Avenida Paulista tras el atentado contra el candidato, en Sao Paulo. (Reuters)

“Creo firmemente que nuestra batalla se libra en el mundo espiritual y que exige de nosotros una postura aguerrida contra todos los dardos inflamados del enemigo”. Parecen las palabras de un sacerdote o de un gurú religioso. En realidad es el último recado de Cabo Daciolo, candidato del Partido Patriota a la presidencia de Brasil, antes de abandonar la campaña electoral para convertirse en un ermitaño. “Nuestra lucha no es contra las personas, sino contra principados y potestades”, afirmó Daciolo la semana pasada poco antes de perderse en los montes de Campo Grande, en la zona oeste de Río, donde pasará 21 días ayunando y rezando por el bien de Brasil y de Jair Bolsonaro, el candidato ultraderechista que el pasado 6 de septiembre fue víctima de un apuñalamiento.

Nunca en su historia reciente Brasil se había enfrentado a unas elecciones nacionales con candidatos tan estrafalarios o situaciones que rayan el surrealismo. El favorito absoluto en los sondeos es un preso por corrupción que acaba de abdicar, pero sigue mandando en la sombra. El segundo favorito es un ultraderechista que acumula varias denuncias por racismo, homofobia y misoginia y que se recupera en un hospital de lujo de São Paulo de una puñalada que le ha destrozado el intestino. Y luego está el ‘loco de la colina’, un exbombero de 42 años que cada tres palabras repite su mantra: “Gloria a Dios”.

Cabo Daciolo ha sido, sin dudas, el gran descubrimiento de estas elecciones. El que fue el líder principal de la huelga de bomberos de Río de Janeiro en 2011 es actualmente un fervoroso evangélico, que abandonó la bebida y una vida disoluta de mujeriego para dedicarse a la política. Se estrenó de la mano del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), el mismo al que pertenecía la concejala asesinada Marielle Franco. Fue expulsado por profundas divergencias ideológicas. Posteriormente fue fichado por el partido Patriota, que primero intentó sin éxito cooptar a Bolsonaro.

El que fue el líder de la huelga de bomberos de Río en 2011 es actualmente un fervoroso evangélico, que abandonó la bebida y una vida disoluta de mujeriego

Antes de afiliarse a la poderosa iglesia evangélica Assembleia de Deus, Daciolo frecuentó la iglesia Bola de Nieve, creada por un surfista que trasformó sus planchas en altares. Con su cuello taurino que recuerda al de Javier Bardem y la mano siempre agarrada a la Biblia, Daciolo es el retrato vivo del realismo mágico tropical. Este peculiar candidato es capaz de fundir un discurso de izquierdas basado en reivindicaciones sobre la universalización de la educación y la sanidad con una retahíla de principios cristianos en defensa de la familia tradicional. También es un firme paladín de la lucha, muy propia de los partidos de derechas, contra la asignatura de ideología de género en los colegios.

Muy adicto a las teorías conspirativas, ha llegado a decir que entidades y organizaciones secretas, a las que llama de 'illuminatis', han intentado matarlo para impedir que avance en la corrida presidencial. También asegura que va a eliminar la masonería, al mismo tiempo que promete que expulsará a Satanás del Planalto, la sede del Gobierno central de Brasilia. Es muy dado a citar pasajes de su inseparable Biblia en sus discursos políticos. Otro de sus caballos de batalla es la crítica al sistema de urnas electrónicas, para él susceptible de fraude. Recientemente ha solicitado al Tribunal Superior Electoral que recupere el voto con papeletas tradicionales, que considera mucho más fiable.

El candidato presidencial Cabo Daciolo sostiene una biblia durante un debate electoral en televisión. (Reuters)
El candidato presidencial Cabo Daciolo sostiene una biblia durante un debate electoral en televisión. (Reuters)

Su tribuna es su página en Facebook, en la que tiene 262.000 seguidores y desde donde transmite en directo sus exaltados discursos. Sin embargo, la tecnología no es lo suyo. Le gusta contar que tiene un teléfono de los antiguos que solo sirve para hacer y recibir llamadas. Para comunicarse con el mundo digital se sirve de la tablet de sus hijos. “Dios está al mando” y “Brasil tiene solución para gloria y honor del Señor Jesús Cristo” son algunas de sus frases favoritas.

No es la primera vez que este candidato se refugia en las montañas para rezar y ayudar. A mediados de agosto, después de participar en el primer debate presidencial, pasó unos días en la sierra de Río de Janeiro, desde donde lanzó al aire varios vídeos delirantes. También avisó al mundo de que solo concedería entrevistas a los periodistas que le alcanzaran en la cima del monte. Varios reporteros lo intentaron, atraídos por el talante extravagante de Daciolo, que en el primer debate televisado acusó al candidato del PDT Ciro Gomes de estar tramando la fundación de la URSAL, una hipotética Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina, que ha regalado a Brasil una avalancha de memes inolvidables.

La excentricidad de Daciolo ha hecho que el candidato más polémico de estos comicios, Jair Bolsonaro, parezca más moderado de lo que realmente es. La puñalada recibida durante un acto electoral el 6 de septiembre en la ciudad de Juiz de Fora, en el Estado de Minas Gerais, ha contribuido a convertir el verdugo de negros, gais y mujeres en una víctima desvalida. Bolsonaro va a tener que llevar una bolsa de ostomía para recolectar sus heces durantes varias semanas y todo apunta a que no va a poder hacer campaña electoral ni el primero ni en el segundo turno. Los médicos le han aconsejado incluso que hable lo menos posible, para evitar que entre aire en su maltrecho sistema digestivo.

Su laboratorio político serán las redes sociales, en las que es una fiera gracias al apoyo de sus dos hijos Flávio y Eduardo, también políticos de profesión y candidatos al Senado y a la Cámara. Es precisamente de Flávio Bolsonaro esta foto hecha poco después de la operación, en la que el presidenciable hace su típico gesto simulando una pistola, en alusión a su proyecto estrella de liberalizar el tenencia de armas para autodefensa.

Desde el atentado, realizado con un cuchillo casero por Adélio Bispo de Oliveira, un parado de 40 años con un trastorno mental reconocido por sus parientes más próximos, las muestras de apoyo a Bolsonaro han crecido en todo el país. En los últimos días se han multiplicado los actos de fans en distintas ciudades de la vasta geografía brasileña. En Fortaleza un grupo de jóvenes ha hecho incluso una danza, que se ha viralizado en las redes sociales.

En los sondeos de opinión, Bolsonaro aparece como favorito con el 26% de la intención de voto, a falta del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que hasta el 22 de agosto contaba con un holgado 39%. Pero no todo es solidaridad cuando se habla de este candidato, que suscita un profundo rechazo en el 44% de los electores, sobre todos entre las mujeres, que están articulando desde una página de Facebook una manifestación masiva en contra de este candidato para el último sábado del mes.

"Profesionales de la violencia somos nosotros"

Inmediatamente después del atentado, muchas las noticias falsas circularon en las redes sociales, que ponían en duda la veracidad de la puñalada. Las diferentes teorías de la conspiración sugieren posibilidades fantasiosas, desde que Bolsonaro contrató a su propio agresor para no tener que participar en los debates electorales y en las entrevistas, hasta que nunca fue agredido y que los médicos que informan a diario sobre su estado de salud habrían sido comprados a golpe de talonario para participar en una supuesta farsa. Han sido tantas y tan absurdas las fake news sobre el atentando del favorito en las elecciones del 7 de octubre, que el propio Partido de Trabajadores (PT) ha alertado a través de sus grupos de whatsapp a sus afiliados de que no deben apoyar estas teoría, ya que puede ser contraproducente.

Seguidores del candidato Jair Bolsonaro durante un mitin de Hamilton Mourão en Manaus, Brasil. (Reuters)
Seguidores del candidato Jair Bolsonaro durante un mitin de Hamilton Mourão en Manaus, Brasil. (Reuters)

A la espera de que Bolsonaro se recupere, su candidato a la vicepresidencia, el general retirado Hamilton Mourão, aspira a representarlo en los debates. Mourão ya ha consultado al Tribunal Superior Electoral para obtener una autorización, aunque no está claro que Bolsonaro acepte esta posibilidad, preocupado con el talante explosivo de su numero dos, que después del atentado llego a decir: “Si quieren usar la violencia, los profesionales de la violencia somos nosotros”. Tras estas declaraciones, Bolsonaro llegó a pedir a Mourão por teléfono que moderase el tono para no alimentar un clima de confrontación. Además, la legislación electoral no prevé la posibilidad de que los vicepresidentes sustituyan a los candidatos en los debates.

Por lo pronto, el domingo Bolsonaro realizó su primera live desde la cama del hospital, en la que cuestionó la validez del sistema electoral basado en las urnas electrónicas y planteó la posibilidad de que ocurra un fraude electoral tanto en la primera como en la segunda ronda. También atacó al PT y afirmó que si gana las elecciones, el candidato de este partido indultará a Lula en cuanto llegue al poder. Para la prensa afín al Partido de los Trabajadores, se trata de un discurso muy peligroso que podría estar preparando el camino para un posible golpe militar en 2019, en el caso de que Bolsonaro sea derrotado.

El culto a Lula

Mientras tanto, un Lula aparentemente derrotado por varias sentencias legales que le han declarado definitivamente inelegible ha abdicado en favor del exalcalde de São Paulo y exministro de Educación Fernando Haddad. Tras semanas de tira y afloja jurídico, en el que el líder más carismático de Brasil ha intentado todos los caminos legales a base de recursos y contra-recursos para poder revertir su situación, Lula se ha visto obligado a ceder el mando para evitar que el PT quede excluido de la carrera electoral. El plazo establecido por el Tribunal Superior Electoral para nombrar al nuevo candidato venció el 11 de septiembre y la defensa de Lula no consiguió tirar más de la cuerda.

En un acto emotivo y solemne, Haddad ha jurado fidelidad a Lula, lo que para muchos politólogos es un suicidio político que puede hacerle perder votos en el primer turno, el próximo 7 de octubre. En su primer vídeo de campaña como candidato oficial a la presidencia, Haddad habla de los logros de Lula y del pasado, situándose como un paladino fiel a su adalid y no como un político soberano e independiente. En la primera entrevista en la televisión ha hablado más de los logros de la era Lula que de su programa de gobierno.

"Ya no se trata del partido, se trata solo de Lula. Lo que está sucediendo ahora es prácticamente un culto a la personalidad”

“El programa de gobierno que el PT tiene su web se llama ‘Plan Lula de Gobierno’. Ya no se trata del partido, se trata solo de Lula. Esto va en contra de todo lo que hemos visto en los últimos 15 ó 20 años. El PT siempre fue muy fuerte como partido. Lo que está aconteciendo ahora es prácticamente un culto a la personalidad”, señala Sérgio Praça, profesor de Ciencias Políticas de la Fundación Getúlio Várgas.

Haddad, un gran desconocido para la mayoría de los brasileños, tiene ahora varios desafíos por delante. Cuenta con menos de cuatro semanas para conseguir la ansiada transferencia de votos. Su exordio no es de lo más esperanzador: empezó con escueto un 9% en la intención de voto, que a los pocos días alcanzó el 13%. Sin embargo, en una simulación del segundo turno es el único político que no consigue derrotar a Bolsonaro.

Su perfil de intelectual y profesor universitario difiere mucho del carácter campechano de Lula, capaz de conquistar a las clases más bajas del país, sobre todo en el Nordeste, con un discurso cercano y espontáneo. Las últimas semanas de campaña serán cruciales para esclarecer las nebulosas piezas del confuso tablero electoral de Brasil, que se enfrenta con una incertidumbre inédita a las elecciones más decisivas de los últimos años.

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