en la calle, el optimismo va en picado

¿Es creíble el plan de Mauricio Macri para salvar a Argentina?

El borrador prevé un 23% de inflación y un dólar a $40,10 durante todo 2019, un escenario inverosímil para los argentinos. La inflación de este año se calcula en cerca del 45%

Foto: Una manifestante opositora ante el Congreso Nacional argentino durante una huelga de profesores, en Buenos Aires. (Reuters)
Una manifestante opositora ante el Congreso Nacional argentino durante una huelga de profesores, en Buenos Aires. (Reuters)

El borrador prevé un 23% de inflación y un dólar a $40,10 durante todo 2019, un escenario inverosímil para los argentinos. La inflación de este año se calcula en cerca del 45%, ayer el dólar cerró a $40,20. En medio, la mano del FMI en las medidas de ajuste y la expectativa de que nada de lo que incluye el borrador del presupuesto de Mauricio Macri vaya a cumplirse, salvo el crecimiento del -0,5%.

“Presentamos un presupuesto equilibrado tras 10 años consecutivos de déficit”, dijo ayer el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne frente a los diputados. El funcionario presentó un plan para aumentar impuestos y reducir costos del Estado para llegar al equilibrio fiscal, bajar la inflación y permitir que ingresen fondos del FMI que resucitarán la confianza. La pregunta en Buenos Aires es si este escenario es real. "Las estimaciones son posibles, no sabemos qué tan probables. La inflación se acelera después de un shock cambiario como el que vivimos, pero después de eso se estabiliza. En 2019 podría volver a la normalidad y estar en torno al 25%", explica el economista Martín Tetaz.

“Por el lado del dólar es más difícil saber qué va a pasar porque Argentina todavía está en medio de una crisis cambiaria. Sin embargo, sabemos que luego de cada devaluación hay una apreciación de la moneda: pasó en 2003 tras la crisis de 2002, en 2010 tras la crisis de 2009, en 2015 tras la crisis de 2014 y en 2017 tras la devaluación de 2016”, recalca Tetaz.

En la calle la historia es diferente: ya no hay predicción que valga y el optimismo va en picado.

Hace unos años, tal vez décadas, se popularizó la frase que dice que “los precios suben por un ascensor y los sueldos por escalera”. Este año es más real que nunca: se calcula que en 2018 los asalariados no lograrán empatar con la inflación y perderán 11% de su capacidad de compra.

La crisis se refleja en las encuestas. Mariel Fornoni, titular de la consultora Management & Fit, sostiene que la caída de las expectativas hizo empeorar la imagen del Gobierno. “Se sabía que íbamos a pasar momentos difíciles pero se creía que esto iba a impactar en una mejora de la calidad de vida en el futuro; en diciembre empezaron las complicaciones y todo se aceleró tras la primera corrida cambiaria en mayo”, explica a El Confidencial.

El 62,5% de los entrevistados por Management & Fit desaprueba la forma en que Mauricio Macri está conduciendo el Gobierno Nacional. A meses de arrancar un año electoral, el presidente argentino tiene sólo 31% de aprobación. Significa una caída de casi 19 puntos en apenas meses, ya que en diciembre del año pasado tenía el 49,7%.

El malestar es capitalizado por algunos dirigentes opositores que no dudan en rememorar viejas épocas. La semana pasada se volvió a hablar de convertibilidad, el plan económico que desembocó en "el corralito", y el Gobierno tuvo que salir a desmentir negociaciones con el Tesoro de EEUU.

"Las políticas que impone el FMI son para pagar la deuda y sólo para pagar la deuda, esto lo sabemos", dice el diputado kirchnerista Agustín Rossi desde la puerta del Congreso. "Tenemos una mirada crítica sobre el presupuesto que presentan, no vamos a permitir medidas extremas como la convertibilidad", agregó.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, recibe un comunicado del presidente de CIPPEC, Jorge Mandelbaum, y el del CARI, Adalberto Rodríguez Giavarini, en Buenos Aires. (EFE)
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, recibe un comunicado del presidente de CIPPEC, Jorge Mandelbaum, y el del CARI, Adalberto Rodríguez Giavarini, en Buenos Aires. (EFE)

La firmeza de Rossi es compartida por la oposición kirchnerista y la izquierda, pero los partidos del peronismo tradicional saben que necesitan negociar. “El Gobierno busca mostrar que puede llegar a un acuerdo con la oposición, y a los gobiernos provinciales esto les conviene porque los fondos del FMI llegarán a las provincias, es decir sería políticamente peligroso para ellos no aprobarlo”, explica el analista político Ignacio Zuleta a El Confidencial.

Además, si no se llega a un acuerdo en el Congreso, el Ejecutivo está facultado a prorrogar la Ley de Presupuesto del ejercicio anterior, con el dólar a $19. Es decir, ajuste por atraso cambiario y vía libre para las reestructuraciones.

A todo esto hay que agregar que el presupuesto en Argentina nunca fue escrito en piedra. Sin ir más lejos, el año pasado se votó un presupuesto con inflación del 10% y en la misma semana Hacienda recalculó las metas anuales por encima de lo presupuestado. Sin embargo, desde el Gobierno aseguran que el borrador “optimista” deberá ser aprobado por el Congreso antes de noviembre, como una señal de buena voluntad del arco político hacia los mercados. En caso contrario, más problemas para Argentina.

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