"Estamos aquí para salvar Suecia"

En el corazón de un mitin ultra: consignas contra abucheos ahondan la fractura sueca

Suecia se convirtió en el mayor receptor de refugiados per cápita de la Unión Europea y esto creó grietas, por donde se han colado los Demócratas de Suecia: "No son racistas, dicen la verdad"

Foto: Protestas en un mitin de Jimmie Åkesson, líder de los ultras de Demócratas de Suecia, en Malmö. (Ton Falqués)
Protestas en un mitin de Jimmie Åkesson, líder de los ultras de Demócratas de Suecia, en Malmö. (Ton Falqués)

“Estamos aquí para salvar Suecia”. “No podemos tener las fronteras abiertas, Suecia no puede acoger a más”. "Han aumentado las violaciones". Así lo sienten tres personas de las cerca de 200 que este sábado han aparcado su rutina en Malmö para ir a arropar a Jimmie Åkesson, el líder del partido Demócratas de Suecia que está subiendo como la espuma en el país escandinavo. Åkesson exprime las últimas horas antes de que los suecos, que no tienen jornada de reflexión, acudan a las urnas. Pretende llegar a doblar su representación en el Parlamento y convertirse en la segunda fuerza del país.

Su jornada arranca a las diez de la mañana en Malmö, la tercera ciudad de Suecia, donde prevé arrancar algún otro voto. Malmö se yergue a apenas 15 kilómetros de Dinamarca y su condición fronteriza la ha convertido en la puerta de entrada de gran parte de los refugiados que llegaron al país durante la crisis migratoria que desencadenó la guerra de Siria. 2015 fue un año clave en el que más de 162.000 personas solicitaron asilo en un país de gran tradición de acogida, pero con menos de diez millones de habitantes. Suecia se convirtió en el mayor receptor de refugiados per cápita de la Unión Europea. Y esto creó grietas, por donde se han colado los Demócratas de Suecia.

Seguidores de los Demócratas de Suecia escuchan a su líder en uno de los mitins con los que ha cerrado la campaña electoral. (Núria V. Masclans)
Seguidores de los Demócratas de Suecia escuchan a su líder en uno de los mitins con los que ha cerrado la campaña electoral. (Núria V. Masclans)

“Llevo 30 años trabajando y pagando unos impuestos altísimos, y ahora viene esta gente y no trabajan, no pagan nada”. Lo dice un votante que tiene 44 años y acude a la plaza Värnhemstorget junto a sus dos hijos, una chica adolescente y un chico que vota por primera vez: “No son racistas, simplemente dicen la verdad. Lo que quieren es hacer que los inmigrantes sean suecos”, dice. Uno de los argumentos más potentes de Demócratas de Suecia es que los inmigrantes procedentes de países islámicos no asumen las costumbres ni tradiciones suecas, algo que, aseguran, dificulta su integración. Pero donde ellos ven integración, otros denuncian asimilación.

Abucheos contra consignas "xenófobas"

El primer indicio de que algo extraordinario sucede en la plaza Värnhemstorget es la fuerte presencia policial: agentes a pie, a caballo, de uniforme y ‘secretas’ reciben a los asistentes al primer mitin de Åkesson, que en horas después aún visitará Gotemburgo y Estocolmo en esta jornada superelectoral. Hay mucha más seguridad que la que se desplegó a mitad de esta semana durante el mitin del socialdemócrata Stefan Löfven, el aún primer ministro de Suecia, en este mismo lugar. La diferencia es que allí solo había simpatizantes, ni solo un grito de protesta. Este sábado, en cambio, se han llegado a reunir más manifestantes que seguidores, que no han parado de gritar, silbar y abuchear a Åkesson.

Protestas contra los Demócratas de Suecia, en el mitin de Malmö. (Ton Falqués)
Protestas contra los Demócratas de Suecia, en el mitin de Malmö. (Ton Falqués)

Tampoco tienen nada que ver los seguidores de los socialdemócratas con los que hoy acuden a la céntrica plaza de Malmö. Hace unos días, se reunieron aquí familias jóvenes, ancianos... de distintos orígenes. Sin embargo, el líder de los Demócratas de Suecia atrae a un público más homogéneo, donde la multiculturalidad brilla por su ausencia. Los extranjeros, los mestizos, solo se encuentran al otro lado de la plaza, entre los que intentan boicotear el discurso de un político que consideran xenófobo. Llevan pancartas antirracistas y a favor de la llegada de refugiados, y también banderas de diferentes colectivos (feministas, LGTBI, anarquistas…).

La policía crea un cordón para alejar a los manifestantes, que retroceden unos metros pero no dejan de gritar ni un minuto durante los 45 que dura la arenga de Åkesson. “Fuera racistas de nuestras calles”, “El que emigra no tiene otra opción. Ningún ser humano es ilegal”, vocean. Algunos se separan del grupo y se acercan a los seguidores del partido con más carteles y pancartas. La policía dialoga con los protestantes para evitar conflictos, pero más allá de algún intercambio de opiniones, no se produce ningún momento de tensión. Se percibe, pues, lo que los suecos llaman ‘lagom’, un concepto sin traducción que define la típica filosofía sueca de evitar los excesos.

Lavado de cara de los filo-nazis

Åkesson, de 39 años, ha conseguido moderar el discurso y la imagen del partido, que tiene sus raíces en los movimientos neonazis. Sustituyó las vestimentas uniformadas por camisa y americana -informal, sin corbata-, y se alejó de los grupos más radicales. Con un discurso populista y que quiere ser esperanzador, ha conseguido llegar a cerca del 20% de los votantes suecos, según los sondeos.

El líder de los Demócratas de Suecia ha repetido en muchas ocasiones que no es racista, y que el partido ha expulsado a todos los miembros vinculados con movimientos neonazis. Uno de los casos más conocidos fue el del Movimiento de Resistencia Nórdico (Nordfront), un caso que aún coleaba este verano, cuando dos candidatos fueron expulsados de cara a las elecciones municipales. Sin embargo, sus detractores alertan de que gran parte de los seguidores de Demócratas de Suecia son “abiertamente neonazis”.

'Demócratas de Suecia igual a racistas', dice en una de las pancartas que exhiben los manifestantes. (Ton Falqués)
'Demócratas de Suecia igual a racistas', dice en una de las pancartas que exhiben los manifestantes. (Ton Falqués)

“Cuando descubren a algún miembro que es neonazi, lo echan, pero cuando esto pasa una y otra vez, no es casualidad”, arguye Caroline, una joven que protesta en el mitin de Malmö con una pancarta en la que muestra una esvástica tachada. “No tienen derecho a decir quién puede vivir y quien no puede vivir en Suecia. Tenemos todo el derecho de ser suecos”, añade una mujer de origen libanés que acude a la manifestación con sus dos hijos pequeños.

Pero en frente, entre los que arrompan a Åkesson, se encuentra Erik, quien asegura que su motivo para votar a Åkesson es “salvar Suecia”. El joven critica la falta de integración de los inmigrantes procedentes de Oriente Medio y del norte de África, y asegura también que han provocado una subida de la criminalidad en el país nórdico. “Ha habido un aumento enorme de las violaciones en los últimos dos años, y esto está asustando a la gente”, alerta. “Esto nunca había pasado antes. Tenemos que hacer que Suecia vuelva a ser lo que era”, avisa.

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