gana la coalición de centro-izquierda

La ultraderecha se perfila como árbitro en Suecia

Los bloques tradicionales de izquierdas y derechas empatan con solo un diputado de diferencia

Foto: El líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, habla ante sus seguidores tras conocerse los resultados electorales, en Estocolmo, el 9 de septiembre de 2018. (Reuters)
El líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, habla ante sus seguidores tras conocerse los resultados electorales, en Estocolmo, el 9 de septiembre de 2018. (Reuters)

Suecia afronta un periodo de incertidumbre tras las elecciones legislativas de este domingo, que han dejado un escenario en el que el partido de ultraderecha Demócratas de Suecia (SD) podría tener la clave. Los dos bloques tradicionales –los partidos de izquierdas y los de centroderecha—han alcanzado un empate técnico, con tan solo un diputado de diferencia a favor de la izquierda, y no parece probable que ninguno de los dos permita al otro formar gobierno. Ni tampoco que los Demócratas de Suecia, con un 17,6% de los votos y 62 diputados, facilite la creación del futuro ejecutivo sueco sin esperar nada a cambio. Su líder, Jimmie Åkesson, ha repetido que exigirá tener influencia en aspectos primordiales para el partido, como la inmigración y la delincuencia.

Se avecinan, pues, unas largas y arduas negociaciones para decidir quién liderará el país escandinavo durante los próximos cuatro años.

Socialdemócratas, ganadores

Quienes consiguieron más votos fueron los Socialdemócratas del primer ministro, Stefan Löfven, con un 28,4% y 101 escaños, pese a que son los peores resultados de su historia. Su socio en la última legislatura, el Partido Verde, ha quedado al borde de salir del Parlamento, con un 4,3% de los votos –el umbral de representación en Suecia está en el 4%--, y el Partido de Izquierda ha subido hasta el 7,9%. Los tres suman un 40,7% de los votos y 144 diputados.

Por su parte, el bloque de centroderecha suma un 40,3% y 143 diputados: el Partido Moderado ha conseguido mantenerse como segunda fuerza con un 19,8% y 70 escaños; el Partido de Centro ha crecido hasta el 8,6% y 31 escaños; los Democristrianos también han aumentado sus apoyos, hasta el 6,4% y 23 escaños, y los Liberales se han mantenido estables en el 5,5% y 19 diputados.

En las elecciones de hace cuatro años, las izquierdas obtuvieron un 43,6% y la Alianza de centroderecha, un 39,4%. Entonces, los segundos permitieron a Löfven formar un gobierno en minoría con los verdes, pero esta vez, con una diferencia tan estrecha, parece más improbable.

También tendrá que jugar su papel la ultraderecha de Jimmie Åkesson, que se ha mostrado favorable de facilitar la investidura del conservador Ulf Kristersson: “Ulf Kristersson ha prometido un cambio de gobierno. Ahora es el momento de demostrarlo, Ulf Kristersson. ¿Cómo vas a cambiar el gobierno? ¿Escogerás a Stefan Löfvien o escogerás a Jimmi Åkesson? Queremos la respuesta”, dijo el líder del SD la misma noche electoral.

El primer ministro y líder del partido socialdemócrata Stefan Lofven habla en la galería de arte Fargfabriken, en Estocolmo. (Reuters)
El primer ministro y líder del partido socialdemócrata Stefan Lofven habla en la galería de arte Fargfabriken, en Estocolmo. (Reuters)

Si la Alianza de centroderecha contara con más votos que la izquierda, le bastaría una abstención de los Demócratas de Suecia para gobernar, pero ese diputado de menos hace que necesite el apoyo explícito del SD para tener más votos a favor que en contra. Eso puede provocarle problemas dentro de su coalición, ya que los Liberales y el Partido de Centro rechazan la colaboración de la ultraderecha.

En su primera aparición durante la noche electoral, Kristersson reclamó a Löfven que dimitiera como primer ministro y le dejara paso, argumentando que la Alianza es una coalición establecida –aunque en estas elecciones se presentaron los cuatro partidos por separado--, mientras que los tres partidos de izquierda no son un bloque consolidado.

Löfven rechazó dimitir y consideró que lo que evidencian estas elecciones es que Suecia debe acabar con la política de bloques. “El resultado no es claro. Lo más responsable es dejar que la maquinaria de la democracia sueca funcione. Voy a mantenerme como primer ministro”, dijo, y advirtió de que “los Demócratas de Suecia nunca ofrecerán nada que ayude a la sociedad”. Löfven reclamó a los partidos una “responsabilidad moral” para formar gobierno, y defendió romper los bloques para buscar acuerdos.

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