Un problema enorme en todo el país

Seúl revisará cada día los baños públicos en busca de cámaras ocultas pornográficas

Sólo en 2017 se denunciaron más de 6000 casos de cámaras espía en Corea del Sur y la mayoría terminaron con vídeos subidos a Internet sin conocimiento de las víctimas

Foto: Los dispositivos de cámara oculta son cada vez más pequeños (Reuters/Stringer)
Los dispositivos de cámara oculta son cada vez más pequeños (Reuters/Stringer)

Ir a un baño público en Corea del Sur se está convirtiendo en un deporte de riesgo por culpa de las cámaras ocultas y las autoridades lo saben. Tanto que han decidido intentar poner freno a una situación que se estaba convirtiendo en epidémica, como lo demuestra el hecho de que el año pasado se denunciaron más de 6000 casos de ‘cámaras espías pornográficas’.

El ‘modus operandi’ es muy sencillo: alguien instala en un baño público una cámara espía que grabará a los usuarios que vayan a hacer sus necesidades a continuación. Después de unos minutos, horas o días, la persona que instaló la cámara vuelve a por ella, descarga el material grabado en un ordenador y sube los vídeos a webs de carácter pornográfico. Tan sencillo como difícil de evitar.

Los coreanos han salido varias veces a la calle a protestar por un problema que no para de crecer

Ahora las autoridades de la capital coreana quieren acabar con este problema de enormes proporciones en el país asiático y ha pedido a los operarios que trabajan en los baños públicos que busquen a diario posibles cámaras escondidas. Hasta ahora, sólo lo hacían una vez al mes; ahora lo harán cada día.

Dar con los culpables parece imposible

Una noticia de la agencia Yonhap, recogida por la BBC, revela que hay un departamento gubernamental encargado específicamente de encontrar cámaras ocultas en baños públicos, pero hasta ahora no han dado resultados positivos. Llevan dos años trabajando y no han podido localizar ni un solo dispositivo escondido.

Los propios agentes explicaban al medio británico la dificultad de dar con los infractores ya que a veces colocan y retiran las cámaras en apenas quince minutos. Las cifras hablan por sí solas: aunque han detenido a más de 5000 personas por el uso de cámaras espías, menos del 2 por ciento fueron encarcelados. Apenas un centenar.

Los coreanos han salido en varias ocasiones a la calle a protestar por un problema que ha ido creciendo paulatinamente en el país hasta alcanzar enormes dimensiones. Se estima que más del 80 por ciento de las víctimas de fotos y vídeos pornográficos logrados con estas cámaras son mujeres, y no sólo en baños públicos, también en probadores de tiendas, vestuarios, etc. Un material que termina en Internet sin el conocimiento de sus protagonistas.

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