"un cambio histórico para el futuro de EUROPA"

Salvini y Orbán inauguran un otoño de vértigo para la Unión Europea

Salvini se reúne con Orbán, el líder más carismático del euroescéptico Grupo Visegrád, y promete "cambios para el futuro de Europa". El asunto sobre la mesa: las políticas migratorias

Foto: El ministro del Interior Matteo Salvini durante su encuentro con el primer ministro húngaro, Viktor Orban, en Milán. (Reuters)
El ministro del Interior Matteo Salvini durante su encuentro con el primer ministro húngaro, Viktor Orban, en Milán. (Reuters)

Lo decía hace unos días el jefe del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y ministro de Desarrollo Económico italiano, Luigi Di Maio: “Será un otoño caliente”. Y su socio de Gobierno y líder de la soberanista Liga, Matteo Salvini, no ha tardado mucho en darle la razón. Cuando el verano aún no dado paso al otoño, Salvini se ha embarcado en otra huida hacia delante y se ha reunido este martes en Milán con Víktor Orbán, primer ministro de Hungría, el líder más carismático del euroescéptico Grupo Visegrád (Hungría, República Checa, Polonia y Eslovaquia). El asunto sobre la mesa: las políticas migratorias europeas.

La reunión estuvo acompañada de una protesta callejera de ciudadanos y partidos contrarios a sus políticas migratorias. En este clima, Salvini no disimuló su sintonía con Orbán, a quien elogió públicamente por sus "posturas firmes" en la UE y al que considera un socio de cara a las elecciones europeas de 2019. “Hoy empezamos un camino juntos que nos acompañará en los proximos meses, con cambios en las instituciones europeas”, afirmó Salvini. “Estamos cerca de una cambio histórico para el futuro de Europa”, agregó el político italiano, en una conferencia de prensa en la que ambos criticaron reiteradamente al presidente francés, Emmanuel Macron.

El objetivo de Macron es “hacer implosionar el Partido Popular Europeo (PPE)”, afirmó Orbán, en referencia a este grupo del cual su partido (Fidedz) es parte. Por el contrario, el presidente francés debería "reabrir el confín de Ventimiglia", aseguró Salvini, en referencia al cruce de la frontera ítalo-francesa que utilizan los inmigrantes que llegan a Italia y quieren seguir con su viaje hacia el norte de Europa.

“Italia es el único país que ha demostrado que la inmigración se puede parar también en el mar. Por eso, goza de nuestro respeto y le auguramos de seguir en la misma senda”, coincidió, igualmente, Orbán. “Hungría es un país pequeño, pero daremos todo nuestro apoyo a la defensa de las fronteras de la UE (…). No debemos recolocar a los inmigrantes. Hay que expulsarlos”, añadió el húngaro, al descartar, al menos de momento, una posible salida de su partido del PPE.

Resistencia

El encuentro ha estado precedido por el enésimo desafío populista del nuevo ministro de Interior italiano en materia migratoria. El bloqueo del desembarco de 177 inmigrantes rescatados por la Guardia Costera de su país y que el político mantuvo en alta mar durante casi una semana para exigirle a la UE garantías para que otros países se hicieran cargo de los rescatados.

Un plantón cuyo resultado fue -como ya ha ocurrido en anteriores pulsos de Salvini con la UE- más bien modesto. La promesa de la Iglesia católica italiana, de Irlanda y de Albania de hacerse cargo de parte de los inmigrantes Aunque este último país aceptó acoger solo a 20, tampoco es seguro que pueda recibirles por las leyes internacionales y europeas en materia de asilo. En estas circunstancias, los inmigrantes finalmente desembarcaron en el puerto de Catania el pasado domingo.

La policía italiana identifica a inmigrantes en un campamento cerca de Roma. (Reuters)
La policía italiana identifica a inmigrantes en un campamento cerca de Roma. (Reuters)

Además de ello, la Fiscalía de Agrigento también anunció la abertura de una investigación oficial contra el ministro de Interior y uno de los jefes de su gabinete. Las acusaciones: secuestro de persona, arresto ilegal y abuso de oficio, por haber retenido los inmigrantes en el mar y haberles negado una atención médica adecuada. “Es una vergüenza, pero no nos pararán. Si quieren interrogarme o tal vez arrestarme porque defiendo las fronteras y la seguridad de mi país, me siento orgulloso y le espero con los brazos abiertos”, respondió Salvini el sábado.

Ese mismo día, horas después, anunció el encuentro con Orbán. “A la Unión Europea, Italia no le importa un carajo. Por eso, estamos trabajando con otros países de Europa del Este que han dado su disponibilidad (a acoger inmigrantes)”, afirmó después, en una entrevista publicada el lunes en 'Libero'. "Si la UE no es capaz de resolver el problema, lo resolveremos nosotros”, añadió Salvini, sin precisar, no obstante, qué países estarían dispuestos a colaborar con su Gobierno.

Enemigos de la UE

El encuentro ítalo-húngaro también ha sido interpretado como un mensaje dirigido al eje franco-alemán del presidente Macron y la canciller alemana Ángela Merkel. “No hay que olvidar que hace unos días el presidente francés dijo que Orbán y Salvini son los dos verdaderos enemigos de Europa. Algo a lo que al parecer Salvini le ha querido responder: sí, tienes razón”, razona Marco Gervasoni, historiador y politólogo de la Universidad Luiss de Roma.

“La idea es que quede claro que, además del proyecto de una Europa federalista que promueve en particular Macron, también existe un bloque de países que favorecen la llamada Europa de las Naciones”, añade Gervasoni, en entrevista con El Confidencial. “Un grupo que incluso sueña con que algunas prerrogativas cedidas por los países a la UE vuelvan atrás, a los Estados miembros”, puntualiza el experto, al destacar que se aproxima un otoño de vértigo en la UE. El diario económico italiano 'il Sole 24 Ore' calificó a la reunión de Salvini con Orbán “una cumbre que aumenta la distancia entre Italia y la UE”.

"Además del proyecto de una Europa federalista existe un bloque de países que favorecen la llamada Europa de las Naciones”

El encuentro con el polémico primer ministro húngaro se celebró casi en paralelo a la reunión celebrada en la mañana del martes entre el primer ministro italiano, Giuseppe Conte y Andrej Babiš, el primer ministro de República Checa. Un personaje, Babiš, que posee posiciones en tema migratorio similares a las de Orbán y también pertenece al grupo de Visegrad. Un bloque que también cuenta con las simpatías del actual gobierno austríaco y que incluso podría sumar un nuevo aliado en Suecia, donde el 9 de septiembre se celebran unas elecciones en las que los nacionalistas de derecha podrían obtener hasta el 28% de los votos, según los últimos sondeos.

Berlusconi, en la sombra

La persona que facilitó el encuentro entre Salvini y Orbán fue, en todo caso, Silvio Berlusconi, el viejo exprimer ministro italiano con el cual Orbán mantiene una amistad desde hace años. Lo confirmó el mismo Orbán en unas declaraciones previas a la reunión.

“En Italia, tengo un gran amigo que se llama Berlusconi. Le he pedido el permiso de reunirme con Salvini. Y él me respondió: claro”, contó Orbán. “¿Cuáles son nuestros objetivos? En Europa, existen dos bloques. Bruselas, los alemanes, los franceses y los españoles, que afirman que la inmigración debe controlarse. Y nosotros, que estamos en el bando opuesto, que creemos que la inmigración debe ser parada”, añadió el político húngaro, quien calificó Salvini de “héroe".

Con todo, la espada de Damocles que pendía sobre la reunión ha sido también la división que existe entre los líderes del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) por la cuestión migratoria. Donde por una parte están Di Maio y el primer ministro Conte; de la otra, el presidente del Congreso italiano, Roberto Fico, cuyas posturas se acercan más a las de la izquierda. De ahí que no pocos hayan interpretado también la maniobra de Salvini como un intento de crear tensiones en el M5S. “Su objetivo es que se dividan. A eso responde el encuentro con Orbán”, llegó a titular en cotidiano digital Affari Italiani.

Todo ello, con un añadido: dentro del M5S existe una posición crítica por la negativa de Hungría a aceptar a las cuotas de refugiados pactadas en Bruselas. “Desde mi punto de vista, quien no acepta las cuotas, no tiene derecho a los fondos europeos”, ha dicho Di Maio, en más de una ocasión.

"Estamos listos para recortar los fondos que otorgamos a la UE. ¿Quieren seguir recibiendo los 20.000 millones de euros de los ciudadanos italianos? Que demuestren que se los merecen y se hagan cargo de un problema que no podemos afrontar solos. Las fronteras de Italia son las fronteras de Europa", dijo Di Maio, el pasado viernes. "Digo esto como líder del M5S, dado que la UE no respeta los pactos y no cumple con sus obligaciones, nosotros como fuerza política no estamos dispuestos a pagar los 20.000 millones de euros que asumen cada año", añadió.

Un contexto que se suma a las turbulencias económicas que sacudirán Italia en los próximos meses. En las últimas semanas muchos inversores han retirado sus capitales de Italia, algo que según los analistas remite al miedo generado por la inestabilidad política que existe en el país desde las pasadas elecciones de marzo.

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