según la ley actual supone discriminación

Sin vacunas no hay guardería: la medida que estudia Holanda para frenar los contagios

Tres de los cuatro partidos de la coalición de Gobierno están a favor de permitir que se prohiba el acceso de niños no vacunados a las escuelas infantiles para frenar la caída en las inmunizaciones

Foto: Unos niños en una escuela infantil en Sneek, Holanda. (Reuters)
Unos niños en una escuela infantil en Sneek, Holanda. (Reuters)

“Como padre, tengo derecho a saber cuán seguro está mi hijo. Si tienes un niño pequeño yendo a una guardería, puede que no haya pasado aún todo el programa de vacunación. Los padres deben estar al tanto de la situación, sea cual sea. Estamos a favor de un registro obligatorio y de darle a las organizaciones de cuidado infantil la posibilidad de rechazar a los niños que no han sido vacunados”. Con estas palabras, el diputado socialista Peter Kwint muestra su respaldo a las voces que defienden que las guarderías y los jardines de infancia en Holanda tengan derecho a no aceptar niños que no hayan sido vacunados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) exige que el 95% de la población de un país esté vacunada para garantizar la inmunidad grupal contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Según cifras oficiales, solo el 90,2% de los niños de 2 años se habían vacunado el año pasado y este porcentaje amenaza con caer por debajo del 90% en 2018. La erradicación está en peligro.

El Gobierno holandés está preparando un plan para reducir la caída de la cobertura de la vacunación entre las familias holandeses. El programa se dará a conocer este otoño, pero el Secretario de Estado de Salud Pública, Paul Blokuis, ya anunció algunas de las ideas. Estará centrado principalmente en ofrecer información adicional para padres indecisos, pero una mayoría parlamentaria exige ir más allá y facilitarle la vida a los cuidadores que se ven obligados a hacerse cargo de niños que no están vacunados, poniendo en riesgo la salud del resto de pequeños.

Los diputados del liberal VVD, del progresista D66 y de Llamada Democristiana (CDA) –tres de los cuatro partidos que forman la coalición gubernamental-, junto al Partido Socialista y a los socialdemócratas (PvdA) han anunciado su apoyo a un proyecto de ley que vincula la aceptación en una guardería a la situación del crío, es decir, si ha recibido las vacunas mínimas exigidas o no. A día de hoy, estaría considerado un gesto de discriminación que centros de cuidado infantil no acepten un niño basándose en las creencias o filosofía de vida de sus padres.

En los Países Bajos, cada vez más bebés, niños pequeños y escolares sufren paperas, sarampión y rubeola. “Aunque hay evidencias irrefutables de que las vacunas son seguras, las tasas de vacunación están disminuyendo y creo que es hora de proteger a los padres que están preocupados por las consecuencias”, aseguró el progresista Rens Raemakers, el diputado que está detrás de esta propuesta. Según explica, muchas enfermedades infecciosas de la infancia han sido erradicadas, lo que hace que “su gravedad sea subestimada fácilmente” y, al mismo tiempo, muchos padres han sido “disuadidos por las historias sobre los efectos secundarias que leen en las redes sociales, y que no están científicamente fundamentadas”. El sarampión, por ejemplo, es particularmente peligroso para los bebés que solo pueden vacunarse con 14 meses. “No queremos exponer a los niños innecesariamente a los contagios con enfermedades peligrosas”, advierte, en una carta.

Su propuesta no solo ha tenido el apoyo de una mayoría de los diputados (94 escaños de los 150 que tiene el Parlamento holandés) sino también de miembros del Ejecutivo. “Los lugares para el cuidado de los niños deben ser seguros. Entiendo las preocupaciones sobre la disminución de la vacunación… y es por eso que quiero investigar las posibilidades de que las organizaciones rechacen a los niños no vacunados”, advirtió la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Tamara van Ark, en un mensaje de Twitter.

El número de personas en Europa infectadas con sarampión aumentó drásticamente este año. Solo en los primeros seis meses, más de 41.000 personas fueron diagnosticadas con el virus, de las cuales al menos 37 perdieron la vida, según la OMS. En todo 2017, se registraron casi 24.000 casos de infecciones por sarampión y en 2016, la cifra fue de unos 5.000 casos. En general, la mayoría se produjeron en Europa oriental - en Ucrania, más de 23.000 niños están infectados-, pero Francia e Italia tuvieron más de 1.000 casos en la primera mitad de 2018. Según la OMS, la causa general del aumento es la caída en el número de vacunas contra el virus.

Un niño recibe una vacuna contra la gripe porcina en Schiedam, Holanda, en noviembre de 2009. (Reuters)
Un niño recibe una vacuna contra la gripe porcina en Schiedam, Holanda, en noviembre de 2009. (Reuters)

Los antivacunas ganan la batalla en la red

Ante estas alarmantes cifras, consideradas una amenaza para la salud pública, el líder del Partido Popular para la Libertad y la Democracia (VVD), Klaas Dijkhoff, propuso considerar la imposición de la vacunación obligatoria por ley y advertir de manera más explícita a los padres sobre los riesgos de no vacunar a sus hijos, ya que no solo sus críos corren peligro, sino también otros bebés y niños que son demasiado pequeños para vacunarse. “Si nada funciona, entonces, como liberal, tendré que abogar por una obligación de vacunación” en los Países Bajos, dijo, después de justificar que su ideología le impide imponer las cosas por ley pero “esta es una excepción”. Unión Cristiana, el cuarto partido del Gobierno, no logró un acuerdo sobre el tema durante las negociaciones para formar la coalición el año pasado. El socialista Kwint considera incomprensible que la discusión sobre la vacunación siga teniendo lugar. “Se trata de los niños y su seguridad. El Gobierno debe al menos garantizar que los padres sepan dónde están enviando a sus hijos”, subrayó.

El director del Programa Nacional de Vacunación (RIVM), Hans van Vliet, quiere darle una oportunidad a esta propuesta pero no tiene muy claro que este plan vaya a funcionar o contribuir al objetivo de erradicar el sarampión. “Los niños también pueden infectarse fuera de la guardería”, explicó. El número de casos de sarampión es generalmente bajo, según el RIVM, que señala que en los años epidémicos, el brote fue principalmente entre escolares protestantes ortodoxos no vacunados. Por lo que se sabe, la última víctima mortal en los Países Bajos por sarampión proviene de este grupo religioso. Eso fue durante la epidemia de sarampión en 2013 y 2014. No obstante, en lo que llevamos de año, veinte personas en Holanda han sido infectadas con sarampión. Van Vliet, que reitera que este dato es “sorprendentemente bajo”, advierte de que en unos meses este dato puede ser “muy diferente”. Aproximadamente, uno de cada mil casos de sarampión acaba en muerte, a menudo a causa de la inflamación del cerebro, una condición que no puede ser tratada. El paciente también puede contraer neumonía, caso en el que aún puede recibir tratamiento.

La web Stichting Vaccinvrij (libre de vacunas), la segunda página que aparece en el buscador de Google al teclear la palabra “vaccineren” (vacunación, en neerlandés), es uno de los sitios más leídos por los padres que tienen dudas. Hace campaña contra la vacunación. “¿Necesitamos vacunas? Los niños no vacunados, que viven en circunstancias normales, nacen con su propio sistema inmune y no necesitan vacunas para mejorarlo. Los niños que viven en el tercer mundo en condiciones terribles tampoco necesitan vacunas, sino alimentos, agua potable y educación”, concluye. Esta es la primera opción que encuentran los padres holandeses para informarse en internet sobre los riesgo de la vacunación.

La web de RIVM, el programa oficial de vacunación, ni siquiera aparece en la primera página de resultados de búsqueda. Esto demuestra la facilidad que tienen los padres para encontrar historias sobre la presencia de aluminio y formaldehído en las vacunas, así como el supuesto daño cerebral que producen los posibles efectos secundarias. El RIVM pide 2 millones de euros adicionales en su presupuesto para aumentar y mejorar su información en las redes sociales. “El objetivo no es convencer a la gente, el programa de vacunación se vende solo. Solo tenemos que explicarlo”, agrega su director. No se trata de hacer campañas publicitarias, dice, sino de dar a los médicos jóvenes más capacitación y tiempo para discutir las críticas y las inquietudes específicas de los padres sobre el niño. “La gente está seriamente preocupada, por lo que hay que gestionar esto con seriedad”, añadió.

Una de sus propuestas es un lista detallada de preguntas y respuestas a las dudas de los padres. “Hay mucha información errónea en circulación, que también es bastante fácil de refutar. Una pregunta común planteada por los escépticos es, por ejemplo, si la lactancia materna no ofrece suficiente protección. La respuesta es: no, no a estas enfermedades pero sí a muchas otras”, explicó a la televisión holandesa NOS. La web del RIVM ya proporciona respuesta a algunas dudas: no hay mercurio en las vacunas, ni tampoco veneno para ratas. Hay menos aluminio en un pinchazo que el que un bebé recibe a través de la comida y añade: nuestro cuerpo produce más compuesto químico metanal a diario que el que puede obtenerse de las vacunas.

Sea en Holanda o en el resto del mundo, lo que está claro es que las voces contra la vacunación están en auge y las autoridades sanitarias cada vez más preocupadas por las consecuencias que puede tener eso sobre las enfermedades ya erradicadas. Tan de actualidad está el asunto que, según un nuevo estudio de científicos estadounidenses, los trolls rusos –esas cuentas de las redes sociales que han compartido datos sin confirmar hasta en la campaña electoral en EEUU- también están interfiriendo en el debate sobre la vacunación. Esas cuentas han lanzado afirmaciones falsas, han hablado del tema más a menudo que el resto de usuarios, han sembrado más inquietud y han irrumpido en las discusiones con mensajes falsos, según científicos de la George Washington University, que estudiaron el comportamiento de los trolls entre 2014 y 2017. “Quieren usar las vacunas para sembrar divisiones en la sociedad estadounidense”, concluyen.

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