"colegios de fin de semana” para turcoS

Turquía abrirá escuelas en Europa: "No hace falta, aquí ya tenemos educación islámica"

Turquía tiene planes para abrir escuelas en Alemania, Francia, Países Bajos y EEUU. El proyecto, considerado por sus críticos una forma más de “injerencia”, inquieta en el plano político

Foto: Vista general de un discurso del ministro de Economía turco, Nihat Zeybekci, en Leverkusen, Alemania. (Reuters)
Vista general de un discurso del ministro de Economía turco, Nihat Zeybekci, en Leverkusen, Alemania. (Reuters)

“Uno se siente más seguro si habla bien su lengua materna y es consciente de su origen cultural”. Así confirmó un portavoz de la agencia para turcos en el extranjero, YTB, los planes del Gobierno de Ankara de poner en marcha “escuelas de fin de semana”, colegios establecidos en EEUU y en ciudades de varios países europeos donde reside una importante comunidad turca. La idea es poder enseñar, durante unas cinco horas al día, idioma turco, historia, religión, arte y estudios sociales y el objetivo, dice, es “preservar la identidad y la cultura” de los cinco millones de turcos que viven lejos de sus tierras y “fortalecer los lazos” con su tierra natal. En Holanda, donde el 2,5% de la población tienen orígenes turcos, estos planes inquietan en el plano político, considerados una forma más de “injerencia” en la vida de los turcos en el exterior.

“Este es un intento indeseable de ejercer influencia” sobre la población turca en los Países Bajos, según el diputado socialista Jasper van Dijk. El liberal Bente Becker ha exigido explicaciones, ha preguntado si el Gobierno tendrá la capacidad de “supervisar” estas escuelas y si está preparado para intervenir en este asunto “si la integración de los turcos se ve obstaculizada” por el proyecto, financiado en gran parte por el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. “Tenemos que trazar una línea clara”, subrayó el progresista Jan Paternotte (D66), en una advertencia al canciller Stef Blok de que Ankará “podría querer usar estas escuelas de fin de semana para ejercer más control” sobre los turcos en Holanda.

La idea ha logrado el respaldo del ministro holandés de Asuntos Sociales, Wouter Koolmees, que no ha visto que esta iniciativa turca suponga un problema, pues es normal que los inmigrantes mantengan contacto con sus raíces. Según él, los países son libres de estimular la preservación de su propio idioma y cultura entre sus compatriotas en el exteriores. “Varios países, incluido el nuestro, hacen eso”, aseguró. Sin embargo, ha intentado tranquilizar al patio parlamentario, que ha reaccionado a la noticia desde sus retiros vacacionales, y ha emitido un comunicado. “Lo que no queremos es una educación que tenga como objetivo obstaculizar la integración en los Países Bajos o estimular puntos de vista antidemocráticos. Si hay indicios de que esto está sucediendo, el Gobierno actuará”, aclaró.

El proyecto, oficialmente llamado Anadola Hafta Sonu Okullar Proje Destek Programi, fue confirmado por la YTB a la televisión holandesa NOS. Turquía tiene planes de comenzar las escuelas en Bélgica, Alemania, Francia y los Países Bajos. Las centros educativos tendrán como mínimo 15 y máximo 25 alumnos de doble nacionalidad y los chavales deben seguir los cursos durante al menos 32 semanas, con un máximo de 40 semanas de clase. Habrá tres categorías de edad: de 6 a 9 años, de 10 a 13, y de 14 a 17 años. Cada escuela recibirá fondos -donaciones- del Gobierno por un monto de € 7,000 al año por cada grupo de edad, aunque se alentará a los padres a contribuir económicamente. El proyecto se ofrecerá también en EEUU, Austria, Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza, Italia, Canadá, Noruega y Australia.

No es la primera vez que Turquía apoya proyectos culturales e idiomáticos para turcos en el exterior, una labor que ha estado realizando la YTB desde 2010. Sin embargo, este proyecto es mucho más intenso y especializado que cualquier otro curso promovido antes por esta oficina. El plazo para pedir la financiación del Gobierno y establecer estas escuelas finalizó el pasado junio. Se desconoce cuántas solicitudes por parte de organizaciones de turcos en Holanda se registraron para este proyecto pero, según el portavoz de la YTB, ya hay suficientes solicitudes para permitir que éste se lleve a cabo en los Países Bajos.

Después de más de un año de tensiones, ataques y ruptura total de contactos, Ankara y La Haya han reestablecido relaciones diplomáticas

El Gobierno de Ankara también ofrece a los profesores turcos una formación para docentes en el extranjero, un curso que siguen en Turquía –hay cinco universidades turcas participando en el programa- y lo harán con la ayuda económica de una beca. “En Turquía también hay escuelas estadounidenses de fin de semana. Lo que hacemos no es nuevo”, agregó el portavoz, en respuesta a las críticas.

La Haya y Ankara están superando aún una crisis diplomática provocada precisamente por lo que los holandeses consideraron una forma de injerencia en la vida de los turcos residentes en el exterior. En marzo del año pasado, en plenas elecciones generales en los Países Bajos, varios políticos turcos llegaron a Róterdam en contra de las prohibiciones del alcalde de esa ciudad para ofrecer un acto de campaña política en el que intentaban convencer a sus compatriotas a votar en el último referéndum constitucional de Turquía. Después de más de un año de tensiones, intercambio de ataques y ruptura total de contactos, ambos países acordaron el pasado mes de julio reestablecer las relaciones diplomáticas.

Manifestantes protestan ante el consulado turco en Róterdam, Países Bajos, en marzo de 2017. (Reuters)
Manifestantes protestan ante el consulado turco en Róterdam, Países Bajos, en marzo de 2017. (Reuters)

"Aquí ya hay educación islámica"

El Gobierno holandés financiaba un programa de Educación en Lenguas de Vida para Inmigrantes (OALT), como el turco y el árabe, hasta agosto de 2004. El Senado decidió suspender el subsidio porque el énfasis del Estado debería estar en la integración y en el aprendizaje del idioma neerlandés. Informes del Consejo de Educación y de la Oficina de Planificación Social y Cultural explicaron que no existe demostración científica de que la educación en el idioma nativo de los inmigrantes contribuye a facilitar el aprendizaje holandés. En ese momento, 70.000 estudiantes de minorías étnicas recibían la educación ofrecida en su propio idioma. “Dominar el turco es un elemento de la identidad, no está separada de la misma y no puede prohibirse por una elección política”, aseguró Yusuf Altuntas, antiguo miembro de la YTB en Holanda.

Sin embargo, Altuntas, que ahora es miembro de la junta de organización de la mezquita Milli Gorus, dijo a NOS que rechaza la intervención de un Ejecutivo como el turco en la vida de los jóvenes en el extranjero. “Ya tenemos educación islámica aquí y en las mezquitas, no necesitamos eso. Tenemos excelentes escuelas primarias islámicas pero si no tienen buen dominio del idioma, ¿cómo vas a ofrecerles clases de Historia?”, se preguntó. Pide al Gobierno holandés que intervenga “si Holanda está realmente interesada en la integración de estos holandeses” y que comience a tomar medidas “muy en serio” para evitar que los niños y jóvenes turcos “sean tratados como juguetes” por Turquía. “La lengua materna es patrimonio del niño pero esto no se debe hacer a través del Gobierno turco. Con este proyecto dicen: eres nuestro. Esto no es bueno para la integración” en los Países Bajos, opinó.

El debate, al fin y al cabo, se centra más en la política y la religión, pues si se trata solo del idioma, no se puede culpar a Ankara por intentar hacer lo mismo que hacen países como la propia Holanda. El Gobierno de La Haya invertirá dinero extra el próximo año en lecciones de idioma neerlandés y cultura para los compatriotas que residen fuera de las fronteras de los Países Bajos, según información obtenida por el diario holandés 'Trouw'. “El Gobierno holandés no tiene ningún tipo de compromiso con el contenido del plan de estudios en las escuelas en extranjero ni contiene ninguna ideología. Es más una cuestión práctica, dirigida a los niños para que si un día regresan a Holanda, puedan asistir a la escuela aquí”, explicó Jaap van Marle, experto en políticas oficiales de Holanda en el exterior. El año pasado, alrededor de 13.500 niños holandeses recibieron enseñanza en idioma y cultura en 118 países, según cifras oficiales.

El Gobierno holandés se ha llevado las manos a la cabeza pero, al mismo tiempo, considera que Turquía está en su derecho a proteger su idioma y cultura entre sus ciudadanos en el extranjero, como está haciendo la propia Holanda. A menos que las lecciones tengan una carga política, subrayó Asuntos Sociales, Ankara es libre de seguir adelante con su proyecto. Las voces más radicales no lo consideran así y temen que esto sea un paso hacia atrás en la integración, ya de por si tan problemática, de los turcos holandeses. El conocido columnista Theodor Holman sentenció, después del anuncio, que esas escuelas de fin de semana “están llegando y no puedes hacer nada al respecto”. “Los únicos que pueden hacer algo… son los holandeses turcos. ¡No envíe a sus hijos allí! ¡No promueven la integración! Serás aún más hostil hacia el resto de la sociedad holandesa. Y eso es exactamente lo que quiere Erdogan”, concluyó.

Los sirios ya tienen escuelas informales

Los refugiados sirios que han llegado a los Países Bajos durante los últimos años, huyendo del conflicto armado y del terrorismo en su país, tampoco están dispuestos a permitir que sus hijos pierdan los lazos culturales e idiomáticos con Siria. Varios grupos han establecido decenas de escuelas informales de fin de semana en diferentes ciudades holandeses para enseñar a sus hijos árabe, cultura y, en algunos casos, el Corán. Según Volkskrant, la mayoría de estos colegios están gestionados por voluntarios y enseñan a entre 20 y 100 niños, dependiendo del tamaño de la escuela, detalles de su cultura árabe para evitar que la dejen atrás una vez que se integren en los Países Bajos. “Al igual que todos los sirios, tenemos un permiso de residencia de cinco años y no sé qué sucederá una vez caduque”, aseguró Tarke Aldayeh, presidente de la fundación Arrouad, que organiza estas escuelas.

"Si mis hijos no aprenden a leer o escribir árabe cómo van a sobrevivir en la escuela en Siria si inmigración decide que tenemos que regresar”

“Si no doy a mis hijos lecciones adicionales, nunca aprenderán a leer o escribir en árabe, y cómo van a sobrevivir en la escuela en Siria si el servicio de inmigración decide que tenemos que regresar a nuestro país”, justificó, para explicar la importancia de mantener vivos los lazos con el idioma de origen de un país que, desde 2011, vive una guerra que obligó a cientos de miles de personas a marchar lejos en busca de una vida mejor. El qué pasará después de la guerra es una incertidumbre que muchos padres sirios tienen que enfrentar, aunque el Gobierno holandés ya calculó que es probable que la mayoría de los sirios se queden para siempre. Además de que no todos tienen muy claro si se les permitirá o si quieren permanecer para siempre en Holanda, otra de las razones por las que los padres inscriben a sus hijos en clases de árabe es para que puedan mantenerse en contacto con familiares sirios, tanto los que aún residen en Oriente Medio como los que se han refugiado en algún país europeo.

Las diferencias culturales también son otro factor, señala Deema Akras, de la fundación escolar Joury. “Algunas chicas ya no escuchan a sus padres. Les recordamos el papel que tiene una madre en nuestro país y que deben ser respetadas. Tambiés instamos a los padres a actuar de manera diferente hacia sus hijos de lo que lo harían en Siria”, explica. Desde el instituto Verwey-Jonker, Trees Pels piensa que estas escuelas no tiene por qué obstaculizar la integración. “Puede ser bueno para el desarrollo de los niños porque entonces no tienen que elegir entre los mundos árabes y holandés. Cortar los vínculos culturales con el país de origen puede dañar la salud y el bienestar de los niños a largo plazo”, concluye.

Además, dice que en la sociedad polarizante de hoy, los inmigrantes tienden a retirarse rápidamente hacia su propio grupo. “Si quieres integrarte, pero una parte de la sociedad es hostil hacia tus antecedentes, entonces eres vulnerable. Puede ser una tendencia humana saludable buscar seguridad en el propio círculo”, aseguró. La diferencia es que los sirios están en Holanda con un permiso de residencia y trabajo y un estatus de refugiados. Muchos de los turcos a los que acecha Erdogan han nacido en Holanda y sus padres han adquirido la nacionalidad holandesa que les permite votar y participar en la vida política de La Haya.

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