LAS DIFERENCIAS ENTRE PAÍSES SON ENORMES

"Esto es España y es la ley": identificaciones policiales por perfil étnico, aquí y en la UE

El político holandés de origen marroquí Ahmed Marcouch ha denunciado haber sido víctima de un control discriminatorio en Madrid, abriendo la caja de pandora sobre unas prácticas polémicas

Foto: Un policía se dirige a un inmigrante africano en la madrileña plaza de Lavapiés, en 2009. (Reuters)
Un policía se dirige a un inmigrante africano en la madrileña plaza de Lavapiés, en 2009. (Reuters)

Ahmed Marcouch paseaba esta semana por la Gran Vía de Madrid junto a su familia cuando dos agentes les pararon, les pidieron los pasaportes y comenzaron a investigarles como si de varios delincuentes se tratara. Este político holandés de origen marroquí y una de las voces más conocidas en Holanda a favor de la integración total de los inmigrantes y contra el radicalismo islámico cuenta indignado la escena y se muestra sorprendido ante la reacción de los policías a sus preguntas por la detención. “Esto es España y las leyes son así”, le espetó un agente cuando Marcouch cuestionó la detención en plena calle y sin motivo aparente. "¿Qué se sabe de la identificación policial por perfil étnico en España?", se pregunta.

El relato sobre su desagradable experiencia en la capital española coincide con un momento de debate sobre este asunto en Holanda. Asegura a El Confidencial que no se “esperaba que algo así pudiese ocurrirle” en España, un país que dice “querer y visitar” con frecuencia cada vez que puede. "Me di cuenta de que la policía holandesa está mucho más avanzada que los españoles en este tema", agregó el exoficial de la Policía de Ámsterdam, conocido en Holanda por sus fuertes críticas a las identificaciones policiales por perfil étnico, una forma de discriminación que se refleja en el trato desigual basado en el origen, la apariencia física o la religión de una persona.

“Esas prácticas pueden alejar a determinadas comunidades de la Unión Europea y, a su vez, contribuir a una actuación policial ineficaz”, sentencia la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales (FRA). La discriminación “directa” por motivos de raza o etnia es “ilegal”, añade este organismo, que ha elaborado un informe con recomendaciones a la Policía sobre cómo evitar un trato desigual a los ciudadanos de un país. Sin embargo, en los últimos años se ha desarrollado una cultura de vigilancia en la que los inmigrantes son vistos como “peligrosos” y no todos los países europeos son conscientes ni tienen medidas activas en contra de esta realidad, que se ha denunciado en todos los países de la UE en alguna ocasión.

El político holandés de origen marroquí Ahmed Marcouch. (Wikimedia Commons)
El político holandés de origen marroquí Ahmed Marcouch. (Wikimedia Commons)

Holanda es uno de los Estados con más debate público sobre la identificación policial por perfil étnico, y las autoridades ofrecen diferentes vías para denunciar esta discriminación. El año pasado, pusieron a disposición de los ciudadanos una aplicación móvil para que la víctima pueda inmediatamente dar cuenta del caso, rellenar sus datos y añadiendo la hora y el lugar donde ha ocurrido el incidente,para permitir así una rápida investigación de lo ocurrido. También existe una línea directa en internet para el mismo asunto. La Policía Nacional cuenta con diferentes departamentos encargados de promover la multiculturalidad y de educar en la tolerancia a los agentes para evitar un ejercicio de la autoridad discriminatorio, también frecuente en el cuerpo. Un 64% de los oficiales en la unidad de Brabante, por ejemplo, no ve “ningún problema” en detener a alguien en base a su origen, nacionalidad o religión, según un estudio publicado en 2017.

Las identificaciones basadas en perfiles étnicos llegaron a los titulares de los medios holandeses en mayo de 2016, cuando un rapero conocido como Typhoon fue detenido por la Policía porque, según le explicaron, él es “un hombre negro” y en ese momento “conducía un coche de lujo”, lo cual era “sospechoso” para los agentes. Estas palabras fueron confirmadas por los agentes, que reconocieron haber actuado bajo el prejuicio étnico y pidieron disculpas públicas al cantante. Después del escándalo provocado por ese incidente, se publicó una encuesta de Maurice de Hond en la que el 64% de los holandeses consideró “aceptable” que la Policía detuviese a personas de origen étnico como medida para luchar contra el crimen. Los partidarios del ultraderechista Geert Wilders (PVV) fueron los más favorables a esta práctica, con más del 90% a favor, pero los defensores de esta práctica como “normal” también estaban entre los votantes del liberal y actual primer ministro Mark Rutte (VVD), en un 76%.

"Muy pobres para esos lujos"

Este año en la ciudad holandesa de Rotterdam, la Policía está poniendo en marcha un programa piloto que consiste en confiscar la ropa y las piezas caras a los jóvenes que tienen apariencia de “muy pobres para poseer tales lujos”, según explicó su oficial jefe, Frank Paauw. “A menudo son jóvenes que se consideran intocables. Vamos a desnudarlos en plena calle. Hay chavales que caminan por la calle con chaquetas de 1.800 euros y que no tienen ningún ingreso oficial. La pregunta es ¿cómo lo han conseguido?”, explicó el agente holandés para presentar una idea que, aparentemente, tiene el objetivo de reducir la criminalidad. Aseguró que estos jóvenes, a los que se quitarán estas prendas en controles aleatorios y basados en su aspecto, llegan a acumular a veces multas por delitos anteriores. “Esto socava el Estado de derecho” y envía una “señal falsa a los residentes locales”, según la Policía. Esta idea llega después de otra prueba piloto que consistió en detener y retirar los coches caros a los sospechosos por delincuencia: los demasiado pobres para tener un vehículo de lujo.

Y es que la práctica de detener y registrar a una persona dependiendo de su color o aspecto no se limita a los escandalosos videos y titulares de medios en Estados Unidos y que afectan de pleno a los hombres negros, latinos y orientales. Francia y el Reino Unido son dos de los países que lideran las listas con demandas pendientes contra la policía por motivos de discriminación. Un estudio de Open Society Justice Initiative señaló que las personas percibidas como “negras” o “árabes” son de 6 a 8 veces más controladas que las percibidas como “blancas”, con todos los estereotipos que rodean las razas y culturas ligadas a la nacionalidad.

Un policía italiano monta guardia en una calle en Nápoles, el 3 de agosto de 2018. (EFE)
Un policía italiano monta guardia en una calle en Nápoles, el 3 de agosto de 2018. (EFE)

El pasado enero, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admitió a trámite una demanda contra el Estado español por la identificación policial de Zeshan Muhammad, vecino de Santa Coloma de Gramanet, en Cataluña, a quien un agente de Barcelona le pidió el documento de identidad. Según el relato del joven de origen paquistaní, el policía respondió con un “a un alemán no le voy a pedir que se identifique… porque eres negro y punto, y te jodes ¿qué pasa?”. La víctima acudió a la Corte de Estrasburgo con el respaldo de Open Society Justice Initiative y la ONG SOS Racismo. El objetivo, explicó, era no solo conseguir que se reconociera la violación de sus derechos y obtener reparación, “sino también que se ponga fin a esta práctica policial discriminatoria que sufren las personas que no son blancas".

En París, trece ciudadanos franceses con orígenes en diferentes países africanos presentaron denuncias formales a finales de 2011 por haber sido víctimas de controles policiales discriminatorios. En noviembre de 2016, el tribunal les dio la razón en una sentencia sin precedentes que afirmó que un control de identidad “basado en las características físicas asociadas a un origen, sin ninguna justificación objetiva previa, es discriminatorio” y que añadió que, ante una denuncia que cuenta con testigos de los hechos, será el policía el que tenga que demostrar que el denunciante no tiene la razón.

En 2016, la campaña francesa Stop Le Contrôle Au Faciès publicó un informe con historias de 2283 personas titulado “Los males de la negación”, en el que relata “cinco años de controles abusivos contados por las víctimas, sus familias y sus testigos”. El estudio analiza una sensación de resignación de las víctimas y de impunidad de la Policía, ya que el 92,9% de las personas que sienten que han sido víctimas de abuso policial nunca llegan a presentar una queja formal contra los agentes. Ni tampoco saben cómo actuar. El reciente caso de Marcouch, quien pidió a los agentes que le pararon el número de placa y de identificación, no es nada habitual. Este político ejerció como oficial de la Policía holandesa en Ámsterdam durante diez años.

Cantantes contra la discriminación

Slimane, el ganador de The Voice, regresaba de Bruselas hacia su casa en Francia en un tren Thalys cuando dos agentes, que circulaban por el vagón en el que el artista estaba sentado, pidieron la documentación de todos los viajeros, la chequearon y se la devolvieron de inmediato, excepto el DNI del cantante francófono. “Nunca hago eso, pero lo haré porque estoy un poco molesto y mayormente triste… Le pregunté por qué mantenía el mío y él me responde que es para una comprobación. Yo era la única persona de todo el vagón a la que le habían quitado el documento de identidad”. En un video publicado en su página de Facebook explicó que estaba rodeado de “chicos de unos treinta años” pero que él era el único con “una cara y un nombre con una connotación musulmana”.

Slimane durante un concierto en París, en febrero de 2018. (Reuters)
Slimane durante un concierto en París, en febrero de 2018. (Reuters)

El joven, en un cabreo aparente, relata cómo le preguntó al agente que por qué era el único investigado, insinuando una actuación xenófoba. “No tienes derecho a llamarme racista. Deberías callarte”, le contestó el agente, antes de devolverle su tarjeta. Su video se hizo viral y provocó una reacción de #metoo en la que varios famosos reconocieron que pasaron por lo mismo. “Entiendo la necesidad de orden, pero también creo en la Justicia. Las detenciones arbitrarias e irrazonables, los arrestos y la intimidación física por parte de la policía no tienen cabida en la democracia", dijo el cantante Keziah Jones en un comunicado el pasado octubre, para relatar que igual que Slimane, él también había sido objeto de identificación policial por perfil étnico en la Gare du Nord de Paris, cuando regresaba de un concierto.

Como Marcouch, ambos artistas aprovecharon su posición pública para hacer de portavoces de aquellos que son menos conocidos y no tienen la oportunidad de expresar su indignación cuando experimentan un control policial violento. Sin embargo, la oleada de denuncias contra los controles policiales por perfil étnico provocaron una protesta pública de una veintena de policías en Francia que consideraron que eso era una manifestación de “odio a los policías”. Los agentes aseguraron que unos 12.500 policías son heridos cada año por la violencia ciudadana y se registran más de 50 suicidios anuales por la presión laboral. “Estamos hartos de ser estigmatizados, vivimos mal”, dijo en la protesta Valerie Mourier, portavoz de la Alianza de la Policía Nacional en Francia.

En cuanto al Reino Unido, las cifras más recientes se remontan a hace menos de un año. En septiembre del año pasado, la encuesta "Actitudes del Reino Unido hacia el mundo árabe", de YouGov, advirtió de que más de la mitad de los británico apoyaría las identificaciones de perfil racial de musulmanes y árabes por “razones de seguridad”. El 91% de los británicos que votaron por el Brexit también consideran que el Reino Unido debería haber acogido a menos personas que huyen de los conflictos en Siria e Irak. Además, casi las tres cuartas partes creían que el rechazo hacia los musulmanes está en su peor momento en el Reino Unido y que las declaraciones de políticos, comentaristas y figuras públicas aumentaban el riesgo de delitos motivados por prejuicios.

El director del Consejo para el Entendimiento Arabo-Británico (Caabu), Chris Doyle, instó a los políticos a evitar el lenguaje "deshumanizante" al hablar de inmigración y refugiados, y agregó en una entrevista con el diario británico Independent que los cambios en el sistema educativo podrían aumentar la comprensión, junto con una cobertura mediática más positiva de Medio Oriente. Más de la mitad de los encuestados asociaron la cultura árabe con los roles de género estrictos, con el islam y un tercio lo vinculó con el extremismo y la violencia. "Los niveles de ignorancia proporcionan la base para aumentar la hostilidad", concluyó Doyle.

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