crisis política en francia

Caso Benalla: el escándalo que obliga a Macron a perderse el Tour de Francia

El presidente francés se enfrenta a su peor crisis política desde que asumió el cargo, por el comportamiento de su exguardaspaldas y la actuación posterior del Elíseo

Foto: Macron junto a Belalla, durante una visita al centro de exposiciones Porte de Versailles, en febrero de 2018. (Reuters)
Macron junto a Belalla, durante una visita al centro de exposiciones Porte de Versailles, en febrero de 2018. (Reuters)

Las cosas en Francia se están poniendo serias para Emmanuel Macron. Lo suficiente como para que el presidente galo decidiera saltarse una de las tradiciones más placenteras de su cargo: asistir a una etapa del Tour de Francia. Desde el entorno de Macron, que no se perdió la final en la que 'les bleus' se alzaron con el Mundial de fútbol, y que ha mostrado su deseo de revivir otras costrumbres, como las cacerías presidenciales, aseguraron que no tiene nada que ver con el caso Benalla.

Lo cierto es que la gravedad de esta crisis política mantiene al Elíseo en vilo. El comportamiento de Alexandre Benalla, encargado de garantizar la seguridad de Macron y su esposa, Brigitte, no solo puso en tela de juicio los controles sobre las Fuerzas de Seguridad galas, sino que también dejó un regusto amargo entre aquellos que confiaban en que Macron encarnara finalmente la regeneración de un sistema en muchos aspectos anquilosado.

Caso Benalla: el escándalo que obliga a Macron a perderse el Tour de Francia

El diario 'Le Monde' fue el encargado de dar la voz de alarma, que llevó a la imputación de Benalla por haber golpeado a manifestantes durante las protestas del pasado 1 de mayo, haciéndose pasar por policía. En el Elíseo estaban al corriente de este comportamiento: Patrick Strzoda, jefe de gabinete de Macron, lo sabía. Pero no reaccionó hasta que se hizo público. El despido de Benalla llegó tarde y ha dejado la sensación de que fue encubierto desde presidencia.

Macron guarda silencio. Pero no así sus ministros. El responsable de Interior, Gérard Collomb, echó balones fuera ante la comisión de investigación parlamentaria que analiza el caso o, lo que es lo mismo, ante la opinión pública. También lo hizo el prefecto de Policía de París, Michel Delpuech, quien coincidió en señalar al Palacio del Elíseo.

La crisis se ha convertido ya en la más dura que atraviesa Macron en su año largo de mandato. La ultraderechista Marine Le Pen, con quien se jugó la segunda vuelta de las elecciones que llevaron al exministro a la presidencia de Francia, avivó los fantasmas sobre la creación de "una policía paralela" que "no depende más" que del propio Macron, informó EFE.

En principio, Macron ha mantenido el resto de su agenda. Este jueves, tiene previsto viajar a Madrid para reunirse con Pedro Sánchez y cenar en Zarzuela con el Rey, tras lo que viajará con el presidente del Gobierno español a Lisboa para abordar las interconexiones energéticas entre la península Ibérica, Francia y el resto de Europa.

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