lleva encerrado en su embajada desde 2012

¿Se dispone Ecuador a entregar a Assange? Fuentes diplomáticas afirman que así es

La publicación The Intercept cita a empleados del Ministerio de Exteriores ecuatoriano que aseguran que el presidente Lenín Moreno viaja a Europa para cerrar el acuerdo con las autoridades británicas

Foto: Julian Assange en el balcón de la Embajada de Ecuador, en mayo de 2017. (EFE)
Julian Assange en el balcón de la Embajada de Ecuador, en mayo de 2017. (EFE)

La larga estancia de Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres podría estar acercándose a su final, pero no de la forma en la que al fundador de Wikileaks le habría gustado. Según la publicación The Intercept, el viaje a Europa del presidente ecuatoriano Lenín Moreno tiene como objetivo discutir un acuerdo con las autoridades británicas para retirar el asilo político que el Gobierno de su antecesor, Rafael Correa, le concedió en 2012.

El artículo, que atribuye la información a fuentes del propio Ministerio de Exteriores de Ecuador en condiciones de anonimidad, merece ser considerado con cierta seriedad: viene firmado por uno de los fundadores de la publicación, el abogado estadounidense Glenn Greenwald, famoso por haber dado a conocer al mundo al filtrador de la NSA Edward Snowden en el diario británico The Guardian en 2013. Según estas fuentes –evidentemente descontentas con el proceder del nuevo ejecutivo de Moreno-, el presidente ecuatoriano podría obtener del Reino Unido el compromiso de no extraditar a Assange a EEUU.

Greenwald señala que el itinerario de Moreno incluye un viaje a España, donde el apoyo de Assange al proceso independentista catalán fue recibido con alarma y malestar, lo que llevó a la Embajada a retirarle la conexión a internet. En todo caso, a Assange no se le ha imputado ningún delito en nuestro país.

Tras la publicación del artículo, la Cancillería de Ecuador ha negado que la visita de Moreno esté relacionada con el estatus de Assange: “Ni el Jefe del Estado ecuatoriano ni su comitiva abordarán en su viaje al Reino Unido y España lo relativo al asilo del señor Assange”, ha afirmado en un comunicado. “Los propósitos del viaje conciernen únicamente a la participación del Presidente Lenín Moreno en la Cumbre Mundial de Discapacidades de Londres, el avance de la amplia agenda bilateral con España, y la promoción económica y comercial del Ecuador en Madrid y Edimburgo”, indica.

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, en mayo de 2018. (Reuters)
El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, en mayo de 2018. (Reuters)

Para el Gobierno Trump, Assange es el enemigo

Pero Greenwald cree que, de perder la protección que le brinda la Embajada, el destino del australiano se volvería muy incierto, especialmente si Washington mueve ficha. “La cuestión que determinará el futuro de Assange es lo que trata de hacer el Gobierno de EEUU. La Administración Obama estaba dispuesta a llevar a juicio a Assange y a Wikileaks por publicar cientos de miles de documentos clasificados, pero finalmente llegó a la conclusión de que no había forma de hacerlo sin perseguir judicialmente también a los periódicos como el New York Times y el Guardian que publicaron los mismos documentos, o sin crear un precedente que permitiría la persecución criminal de medios de comunicación en el futuro”, escribe.

“Pero la Administración Trump ha dejado claro que no tiene semejantes preocupaciones. Más bien al contrario: el pasado abril, el entonces director de la CIA con Trump, Mike Pompeo, ahora su Secretario de Estado, dio un discurso altamente amenazante contra Wikileaks. Sin citar evidencia alguna, Pompeo decretó que Wikileaks es ‘un servicio de inteligencia no estatal hostil a menudo apoyado por actores estatales como Rusia’, y declaró: ‘Tenemos que reconocer que ya no podemos permitir a Assange y sus colegas la latitud de utilizar los valores de la libertad de expresión contra nosotros’”, recuerda Greenwald. En abril, el fiscal general Jeff Sessions indicó que el Departamento de Justicia se preparaba para actuar contra Wikileaks.

Assange lleva encerrado en la Embajada ecuatoriana en Londres desde 2012, donde se refugió para evitar ser detenido y enviado a Suecia por una doble acusación de abuso sexual. En mayo de 2017, la fiscalía sueca cerró la investigación preliminar al respecto, pero Scotland Yard anunció que el australiano seguía siendo un fugitivo para la justicia británica, puesto que había cometido un delito al huir, y por tanto las autoridades británicas estaban obligados a detenerle si abandonaba el recinto diplomático.

Aparentemente, la decisión del embajador británico de ofrecer protección disgustó profundamente al entonces presidente Correa, pero, por razones políticas, decidió concederle el asilo. En diciembre pasado, el Gobierno de Moreno le concedió la nacionalidad ecuatoriana, según reconoció la Cancillería este enero. No obstante, Moreno se ha enzarzado en una virulenta disputa con su predecesor y hasta hace poco compañero de viaje, y ha revertido numerosas medidas adoptadas durante la época “correísta”. El enfrentamiento ha llegado al punto de que la Fiscalía general ha solicitado a Interpol el arresto internacional de Correa -que vive en Bruselas-, por un presunto intento de secuestro de un político opositor en Colombia en 2012. La entrega de Assange podría no ser sino el último episodio hasta la fecha en ese proceso.

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