LOS 12 NIÑOS Y SU ENTRENADOR ESTÁN YA A SALVO

Tres días de infarto en Tailandia: así ha sido el rescate que ha tenido en vilo al mundo

Muchos observadores creían que la operación estaba destinada a fracasar, pero se ha saldado con el mayor de los éxitos. Analizamos las claves de una espectacular operación de salvamento

Foto: El helicóptero que transportaba a uno de los últimos chicos rescatados aterriza en un aeropuerto militar en Chiang Rai este martes. (Reuters)
El helicóptero que transportaba a uno de los últimos chicos rescatados aterriza en un aeropuerto militar en Chiang Rai este martes. (Reuters)

Lo habían llamado ‘el rescate imposible’. Cuando el lunes de la semana pasada dos buzos británicos consiguieron encontrar, tras nueve días de búsqueda, a los 12 niños y su entrenador atrapados varios kilómetros dentro de una cueva en el norte de Tailandia, sacarlos parecía una tarea titánica.

Tras 17 días de infierno, las autoridades han confirmado que este martes han conseguido rescatar a los cinco ‘jabalíes salvajes’, como se llamaba el equipo de fútbol al que todos pertenecían, que aún permanecían en la cueva. "No estamos seguros de si es un milagro, una ciencia, o qué. Todos los 13 jabalíes están ahora fuera de la cueva", aseguraba la marina tailandesa en su página de Facebook.

La operación de rescate ha durado tres días, desde el domingo hasta este martes, en los que se ha evacuado a los 13 atrapados en tandas de cuatro personas; salvo el último día, en que también se rescató a una quinta persona: el entrenador. ¿Cuáles han sido las claves de este rescate?

Los niños reciben suministros de los buzos de la Armada tailandesa, el pasado 3 de julio. (Reuters)
Los niños reciben suministros de los buzos de la Armada tailandesa, el pasado 3 de julio. (Reuters)

Los 'jabalíes' atrapados

El pasado 23 de junio, los 12 ‘jabalíes salvajes’ fueron a celebrar el cumpleaños de uno de ellos a una de las cuevas locales, en la que ya habían estado en varias ocasiones anteriormente. Llegaron allí en sus bicicletas, que dejaron a la puerta de la cueva junto con otras pertenencias. Con ellos iba su entrenador.

Sin embargo, una lluvia torrencial inundó varias de las cámaras y los dejó atrapados en el interior. Los chavales, de entre 11 y 16 años, buscaron refugio en un pequeño montículo de barro que quedó a salvo de inundarse. Su entrenador, un antiguo monje budista de 25 años, les enseñó a meditar y les cedió las pocas provisiones de comida que tenía para que pudieran sobrevivir. Una de las madres denunció esa noche la desaparición del niño. Cuando se vio que probablemente estaban atrapados dentro de la cueva, se inició la operación de rescate.

Buceadores tailandeses e internacionales transportan un equipo de inmersión hacia el interior de la cueva de Tham Luang. (Reuters)
Buceadores tailandeses e internacionales transportan un equipo de inmersión hacia el interior de la cueva de Tham Luang. (Reuters)

Los héroes del rescate

En la operación de rescate han participado más de 1.000 personas con varias habilidades diferentes, desde geológos o buscadores de nidos de golondrina a, por supuesto, buceadores y militares. Muchos de ellos eran voluntarios y han venido desde todos los puntos del planeta, incluyendo China, Laos, Estados Unidos y Australia. En la operación ha participado incluso un buceador español, Fernado Raigal, de Ciudad Real. Sin embargo, no se ha desvelado la identidad de la mayoría de los miembros del equipo de rescate.

Dos de los nombres que más han resonado han sido, no obstante, los de los dos buzos británicos, Rick Stanton y John Volanthen, que encontraron a los niños tras nueve días de búsqueda. Ambos eran buceadores voluntarios con experiencia en inmersiones en cuevas.

Tailandia también ha recordado estos días a Saman Kunan, el exsoldado de 35 años que murió por agotamiento y falta de oxígeno en la madrugada del jueves al viernes cuando reponía botellas de aire comprimido.

Miembros del equipo de rescate trabajan en el interior de la cueva de Tham Luang. (Reuters)
Miembros del equipo de rescate trabajan en el interior de la cueva de Tham Luang. (Reuters)

¿Por qué era tan difícil?

Encontrar a los niños con vida ya fue una proeza para muchos. “Entre nosotros lo habíamos llamado el rescate imposible. Pero hemos seguido luchando y los hemos encontrado”, aseguró el gobernador de la provincia de Chiang Rai y jefe de la operación, Narongsak Osotanakorn, el día en que los encontraron.

Sin embargo, sacarlos parecía incluso más complejo, porque los niños y su entrenador se encontraban atrapados varios kilómetros dentro de la cueva y más de un kilómetro bajo el nivel del suelo. Buena parte del trayecto estaba totalmente inundado por las lluvias torrenciales de los monzones y la única forma rápida de salir era bucear.

Sin embargo, los pasillos dentro de la cueva son angostos y prácticamente sin visibilidad, y ninguno de los niños había buceado antes. Durante los primeros días se plantearon estrategias alternativas al buceo, como esperar a que las lluvias parasen, dentro de cuatro meses, o perforar un túnel desde la superficie. “Bucear en una cueva es algo muy técnico y extremadamente difícil, para un buceador sin formación”, aseguró Anmar Mirza, coordinador de la Comisión Nacional Estadounidense de Rescate en Cuevas, poco después de que se encontrara a los niños la semana pasada. “Así que probablemente estén mejor si les proveemos [de avituallamiento] en la cueva hasta que puedan salir de otra manera”

Sin embargo, la muerte del soldado Saman Kunan y la amenaza de las lluvias aceleraron los planes de rescate y se optó por la opción del buceo.

Operativo para transportar a los niños desde un helicóptero a una ambulancia en el aeropuerto militar de Chiang Rai, el 9 de julio. (Reuters)
Operativo para transportar a los niños desde un helicóptero a una ambulancia en el aeropuerto militar de Chiang Rai, el 9 de julio. (Reuters)

Así los han sacado

Una de las claves del rescate ha sido el nivel del agua. Así, los equipos han estado bombeando agua, día y noche, fuera de la cueva para intentar reducir el nivel dentro lo máximo posible y limitar el número de tramos en los que había que bucear.

El domingo por la mañana, el gobernador de Chiang Rai anunció que el nivel del agua estaba en un momento óptimo y que se había lanzado la primera operación. Ese mismo día, se rescataba a cuatro de ellos. El primero tardó en salir algo menos de ocho horas. Durante la segunda jornada, el lunes, se rescató a otros cuatro, y el tiempo se redujo a algo más de cinco horas. Este martes se ha tardado unas seis horas en sacar al primero de ellos. Hacia las 18:30, se anunciaba que todos estaban fuera.

Durante el rescate, los niños han llevado máscaras que les cubrían la cara y se les administraron tranquilizantes, aseguró el primer ministro, Prayuth Chan-Ocha, a medios tailandeses. Cada uno de ellos iba acompañado de al menos dos buzos para guiarles a través de la gruta.

Compañeros de clase de los niños rezan tras anunciarse que varios de ellos se encuentran ya a salvo, el 9 de julio de 2018. (Reuters)
Compañeros de clase de los niños rezan tras anunciarse que varios de ellos se encuentran ya a salvo, el 9 de julio de 2018. (Reuters)

¿Qué pasará ahora?

Tras ser evacuados de la cueva, los menores fueron inmediatamente trasladados a un hospital cercano. Allí están siendo observados y se encuentran en cuarentena para asegurarse de que no han contraído ninguna enfermedad infecciosa. Se les está reintroduciendo a la comida sólida poco a poco y muchos tienen que protegerse los ojos de la luz tras más de dos semanas en la oscuridad, aunque las autoridades aseguran que se están recuperando bien.

Los chicos habían recibido una invitación formal de la FIFA para ver la final de la Copa del Mundo, el 15 de julio, si conseguían ser rescatados a tiempo. Sin embargo, los médicos creen que no será posible, ya que tienen que quedarse al menos una semana en observación para asegurarse de que están completamente recuperados.

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