el país apunta hacia un giro a la izquierda

"López Obrador traerá un nuevo México": el fantasma del fraude sobrevuela las elecciones

Algunos votantes visibilizan el fantasma del fraude, que sobrevuela los centros electorales. Multitud de noticias hacen referencia a la posibilidad de un fraude y al robo de papeletas

Foto: Decenas de personas acuden a votar este domingo en Ciudad de México. (EFE)
Decenas de personas acuden a votar este domingo en Ciudad de México. (EFE)

Félix hace cola para poder depositar su voto. Son las nueve de la mañana en Ciudad de México, sin embargo, la casilla electoral en la que le toca votar se llenó desde las 8:30 de la mañana, cuando abrieron las urnas para elegir al nuevo presidente de México para el periodo 2018-2024. “Otros años no había que esperar tanto, se nota que estas elecciones son históricas”, comenta Félix. Una votación que ha transcurrido en relativa calma tras una campaña marcada por el alto nivel de violencia, que dejó al menos 130 asesinatos, atribuidos a grupos criminales y pugnas entre partidos.

De unos 40 años y habitual votante del PRI, Félix nunca había sido seguidor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el líder en los sondeos para ganar la elección. Pero la inseguridad y los altos niveles de corrupción que han plagado el sexenio de Enrique Peña Nieto (PRI) le han obligado a replantearse su voto en estas elecciones en que México podría dar un giro a la izquierda.

“Con López Obrador comenzará un nuevo México, estoy seguro. No podemos estar peor de lo que estamos”, exclama Félix con esperanza. Y es que el ‘voto de castigo’ es el maná del que se nutre la candidatura de AMLO para lograr convertirse por fin en presidente de México. Tras quedar segundo en las elecciones de 2006 y 2012, el político intenta un tercer asalto a la presidencia para intentar poner fin a más de 30 años de gobiernos de centro derecha, un primer paso para lograr —con su victoria— implementar lo que denomina como la ‘cuarta transformación de México’, es decir, dar inicio al siguiente periodo clave de la historia del país después de la independencia de España, la aplicación de las leyes de reforma, que separaron Iglesia y Estado, y la Revolución mexicana.

“Voté por Ricardo Anaya (PAN) porque quiero evitar que AMLO gane”, comenta Guadalupe, quien sale de una de las casillas ubicadas en la colonia Roma Norte, uno de los barrios de clase media-alta de la Ciudad de México. Guadalupe asegura que Anaya no termina de convencerla como candidato, sin embargo, piensa que será quien concentre el denominado como ‘voto útil’ para evitar la victoria de Obrador. “Ese señor [AMLO] es un autoritario y un peligro para México, pero tiene un apoyo tan fuerte que no creo que vayamos a conseguir pararlo”, concluye la joven de 23 años.

De habitual retórica antiimperialista, López Obrador es constantemente tildado como la reencarnación de Hugo Chávez. Al igual que el fallecido presidente de Venezuela, AMLO apuesta por una relación más aguerrida frente a Estados Unidos para defender los intereses de México y poner en marcha programas para reducir la brutal desigualdad en un país donde la mitad de la población es pobre. Además, pinta un dantesco escenario de un México que está siendo expoliado por empresas extranjeras, sobre todo en el recientemente privatizado sector petrolero, a la vez que promete eliminar la extendida corrupción que asola el país en tan solo seis años de gobierno, el mismo compromiso que juró Chávez en 1998 cuando obtuvo por primera vez la presidencia de Venezuela.

“Esas cosas de Venezuela que dicen son para asustar. En el Distrito [Ciudad de México] todos sabemos las buenas cosas que hizo”, comenta Valentín. Dueño de un restaurante en la capital, Valentín defiende a capa y espada los seis años (2000 y 2005) en los que Obrador fue alcalde de Ciudad de México. “Revitalizó la ciudad. Las terrazas en los bares existen gracias a López Obrador, muchas infraestructuras se desarrollaron gracias a él y, además, fue el primero que implementó programas sociales para personas desfavorecidas”, añade. Precisamente, la alcaldía de AMLO es recordada porque aprobó una ayuda económica para personas mayores y madres solteras, programas que posteriormente fueron replicados en otros estados de la República mexicana.

Andrés Manuel López Obrador, tras votar en su colegio en Ciudad de México. (Reuters)
Andrés Manuel López Obrador, tras votar en su colegio en Ciudad de México. (Reuters)

La jornada electoral transcurrió apaciblemente en Ciudad de México durante un soleado día de domingo en que los bares rebosaban de aficionados para disfrutar del fatídico España-Rusia y del Croacia-Dinamarca, mientras que otros hacían fila para ejercer su voto en estas importantes elecciones en las que, además del presidente, se renovarán todos los miembros del Senado y de la Cámara de Diputados, 128 senadores y 500 diputados. También se elegirá a más de 17.000 alcaldes y a los gobernadores de ocho estados.

Los comentarios de algunos votantes visibilizan el fantasma del fraude, que sobrevuela los centros electorales. Durante los últimos días, multitud de noticias hacen referencia a la posibilidad de un fraude y al robo de papeletas. En total, son más de 89 millones de mexicanos los que podrán votar en estas megaelecciones de las que no se tendrá escrutado el 82% hasta las ocho de la mañana (15:00 en España) del lunes. Sin embargo, el Instituto Nacional Electoral facilitará los resultados del conteo rápido sobre las 11 de la noche hora local (seis de la mañana en España), una estadística que estimará la tendencia de voto en los comicios.

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