por el acuerdo con macedonia

La derecha promueve la moción de censura contra Tsipras, los nazis un golpe de Estado

La moción de censura contra Tsipras por lo único que ha hecho inequívocamente bien en su mandato —el acuerdo con Macedonia— provoca episodios inéditos incluso para Grecia

Foto: El primer ministro Alexis Tsipras durante la sesión del parlamento por la moción de censura, en Atenas. (Reuters)
El primer ministro Alexis Tsipras durante la sesión del parlamento por la moción de censura, en Atenas. (Reuters)

La extrema derecha ha expulsado a un diputado por ser 'demasiado' nazi el mismo día que el centro derecha pide a Alexis Tsipras que se vaya por lo único que ha hecho inequívocamente bien en todo su mandato. La sesión de moción de censura impulsada por el partido líder de la oposición, Nueva Democracia, está deparando grandes episodios de surrealismo y paradoja inéditos incluso para Grecia, que desde la llegada de la crisis ha visto muchas intrigas.

El más grave, el del diputado de Amanecer Dorado, Konstantinos Barbarousis, que subía al estrado del Parlamento con su melena al viento emulando —en serio— a uno de los héroes de la independencia, Karaiskakis, pero que en referencias de 2018 parece más un Nickelback o 'El Cigala' venidos a menos. Barbarousis pidió al Ejército que dé un golpe de Estado, arreste a Tsipras, al ministro de Defensa, Panos Kammenos, y al presidente del país, Prokopis Pavlopoulos, por traidores por haber firmado el acuerdo con Macedonia del Norte para solucionar la vieja cuestión del nombre del país vecino. Además, pidió cortarles las cabezas y lanzarlas al lago de Prespa, lugar donde los ministros de Exteriores de ambos países firmarán el domingo el acuerdo.

A pesar de que en el momento los diputados de Amanecer Dorado aplaudieron la declaración, el líder del partido, Nikos Michaloiakos, fulminaba a su diputado diciendo que esta declaración "está fuera del ideario del partido". Tiene mérito ser demasiado nazi para un partido nazi y para un líder que ha hecho declaraciones gravísimas y está imputado por pertenencia a banda criminal por el asesinato del rapero Pavlos Fyssas. Aunque también planea la sospecha de que simplemente le expulsaron para evitar que el partido sea imputado también por "alta traición", tal y como seguramente hará la Justicia.

Nueva Democracia se agarra al nacionalismo

La ofensiva conservadora comenzó nada más conocerse el resultado del acuerdo histórico entre Zoran Zaev y Alexis Tsipras. El presidente de ND, Kyriakos Mitsotakis, salía a la palestra en un vídeo en las redes sociales para mostrar su total rechazo. Mitsotakis, una vez visto como la esperanza de que el liberalismo calara en Grecia —votó a favor de la unión civil homosexual—, hace tiempo que se ha escorado a la derecha clásica en Grecia, religiosa y ultranacionalista.

Es curioso que el padre de Mitsotakis, también primer ministro, terminó siendo descabalgado del poder y tildado de traidor en los años noventa tras llegar a un acuerdo con Macedonia sobre el nombre… gracias al inestimable apuñalamiento parlamentario de Andonis Samarás, que usó argumentos similares a los de Kyriakos.

Cientos de personas se manifestaron el viernes ante el Parlamento heleno azuzados por el acuerdo y por esta moción, cantado contra el Gobierno, al que califican de traidor. "Macedonia solo es griega", "Patria, pueblo, nacionalismo" o "Prended fuego al Parlamento", fueron algunas de las pancartas que se han desplegado en la plaza Syntagma. Aun así las cifras de manifestantes ni se acercan a las 100.000 reunidas en el mismo lugar este mismo año cuando las negociaciones entre ambas partes comenzaban a prosperar.

Griegos protestan en contra del acuerdo alcanzado entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia, en Atenas. (EFE)
Griegos protestan en contra del acuerdo alcanzado entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia, en Atenas. (EFE)

Parece que, a pesar de la reticencia de los partidos, los griegos comienzan a aceptar que la solución con Macedonia tendrá que pasar por ceder. Habrá que ver qué sucede en la protesta convocada este sábado frente al Parlamento. Las plataformas de defensa de una "Sola Macedonia griega" han convocado también manifestaciones en el lago Prespa, en Skopje y en Salónica, la capital de la región griega de Macedonia.

El pulso entre la línea dura y los posibilistas ha comenzado, y de la salida a esta crisis depende que se desactive una de las rémoras y armas políticas más perniciosas de la escena griega. A un lado personajes como Amvrosios, sacerdote de Kalavryta y Aigialia, en el Peloponeso, que ha pedido que repiquen las campanas en señal de duelo cada mañana de 11 a 11:15 hasta el domingo, es decir, hasta que se firme el acuerdo "en nombre de esos griegos, patriotas genuinos que reaccionan a la injusticia y a la explotación por parte del extranjero".

En el otro, los diputados de Syriza y, sobre todo, de la alianza de la izquierda que lidera el Pasok, que están dispuestos a romper con la disciplina de la coalición para conseguir que el acuerdo salga adelante. Es el caso del denostado y ridiculizado por la izquierda Stavros Theodorakis, líder de To Potami, que podría arrastrar a los legisladores suficientes para que Tsipras pueda a sacarlo adelante en una eventual votación parlamentaria. La líder de Pasok se muestra contraria al acuerdo.

Lo que es seguro es que el primer ministro no podrá contar con Panos Kammenos y su grupo de ultranacionalistas Griegos Independientes (ANEL), que votarán en contra de cualquier acuerdo y que, sin embargo, no se espera que voten contra el Gobierno y dejen caer a Tsipras. Parece que este salvará esta bola de partido.

5.500 millones en recortes: ninguna reacción

La última y gran paradoja de esta sesión de cuatro días que finaliza esta tarde es que antes de que se presentara la moción de censura el Parlamento aprobó sin gran trauma o ruido el último gran paquete de medidas de recorte de la última revisión del último rescate a Grecia, que terminará, si todo sale bien, el 20 de agosto. Los 154 votos de Syriza y ANEL fueron suficientes para sacarlas adelante. Estas medidas tenían que ser aprobadas antes del próximo Eurogrupo del 21 de junio, por lo que han ido por la vía rápida.

La ley prevé más recortes de pensiones en 2019 —de nuevo—, la bajada del mínimo exento impositivo hasta los 5.600 euros en 2020 —es decir, que pagarán impuestos los que cobren más de 400 euros al mes—, más recortes en el asfixiado sistema de salud, y más privatizaciones: un total de 5.500 millones hasta 2022. Todo ello mientras los acreedores no dan señales de que vayan a perdonar o refinanciar deuda.

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