una mujer aspira a gobernar la capital de túnez

Bienvenidos al país más feminista del mundo árabe

El incremento de la acción social y la denuncia evidencia el papel decisivo de las mujeres en la edificación de la joven democracia de Túnez, donde una mujer aspira a gobernar la capital

Foto: Souad Abderrahim durante un mitin electoral en la sede del partido Ennahda, en Túnez. (Reuters)
Souad Abderrahim durante un mitin electoral en la sede del partido Ennahda, en Túnez. (Reuters)

En la céntrica Avenida París, se alza el magnánimo edificio colonial de la Uilaya - órgano administrativo del estado- donde muchos de los funcionarios tunecinos llevan escrito en sus manos el nombre en árabe de Souad Abderrahim. Dicen que les da suerte. El foco de atención sobre la que podría ser la primera mujer al frente de la alcaldía de la capital, evidencia su papel decisivo para ocupar el cargo simbólico de Sheij el medina, lo que implica romper con una tradición de más de 200 años.

A pocos kilómetros de Túnez capital, Souad, se acomoda triunfante en su despacho. “Muchas personas se opusieron a mi presencia en la vida política simplemente porque soy mujer, ahora me presento a un cargo importante, pero no se ve como un triunfo, se ha producido una reacción intimidatoria de los hombres”, comenta a este medio la candidata, adherida en las lista independientes del partido Ennahda (islamista moderado) y ganador de las primeras elecciones municipales del pasado 6 de marzo.

Farmacéutica de profesión, empezó su actividad política a los 18 años como cofundadora y militante de la Unión General de Estudiantes Tunecinos (UGET), un conocido colectivo sindical que protagonizó importantes protestas en la crisis de los 90. Después, se retiró de la esfera política hasta después de la revolución.

Junto a ella, 3.885 mujeres están a la cabeza de ayuntamientos en todo el país magrebí - lo que significa el 47,5% del total de representantes locales-, un hecho que resulta revelador. Tras la denominada "Revolución de los Jazmines", las tunecinas han reivindicado su acceso a la vida política; su papel fue decisivo en 2012 durante la formación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y en el proceso democrático han estado a la vanguardia tanto en las calles como en el nuevo Parlamento. La cima se conquistó en implantar el artículo 6 de la constitución, en el que se determina la igualdad entre hombres y mujeres, salvaguardando así los avances de las mujeres tunecinas frente las continuas críticas del ala más conservadora del país.

El único superviviente de las pasadas “primaveras árabes” ha generado una nueva clase política de mujeres alejadas del antiguo régimen

Recientemente, en las elecciones del 6 de marzo -los primeros comicios municipales libres-, la paridad vertical y horizontal en las listas electorales aprobada por ley ha obligado a los partidos -presentes en más de una circunscripción- a alternar el género en las listas y situar a la cabeza al mismo número de mujeres y hombres. Túnez, el único superviviente de las pasadas “primaveras árabes”, ha demostrado una vez más al mundo su progreso en materia de igualdad en un espacio tradicionalmente dominado por los hombres. Asimismo, ha generado una nueva clase política de mujeres alejadas del antiguo régimen que centrarán sus esfuerzos para una era de reformas en pos de la igualdad.

Aún así, no fue fácil como experiencia, tal y como explica Abderrahim: “Estas elecciones han sido un desafío para las mujeres, la situación de la mujer en la vida política implica humillación y discriminación". Dicha discriminación se palpó en el histórico municipio de Sidi Bou Said, epicentro del inicio de la revolución en 2010, donde su actual alcaldesa fue humillada por algunos medios sensacionalistas tunecinos con titulares del tipo "la rubia gana en Sidi Bou Said".

No es un caso aislado, la Liga de Electoras Tunecinas (LET) reportó durante la campaña numerosos casos de violencia en forma de intimidación y discriminación. La mentalidad sexista está profundamente enraizada en los hombres, sigue en Oriente y en Europa”, espeta Souad.

En oposición, las asociaciones feministas más influyentes del país desconfían de las intenciones del partido Ennahda, que tras ganar en los comicios ha conseguido controlar gran parte de las localidades del país, lo que podría significar un desacuerdo entre las asociaciones y el poder local. Por otro lado, la aún candidata a la alcaldía -el nombramiento se hará oficial en julio- se ha expresado repetidas veces en un tono misógino alejándose de un discurso propiamente feminista. En octubre, Souad declaró en una entrevista en la radio 'Monte carlo Doualiya': “No podemos promulgar una ley que proteja a las mujeres con hijos fuera del matrimonio, desde un punto de vista ético es inaceptable”. Declaraciones que no gustaron nada a las asociaciones, especialmente depués de que Souad insistiera en noviembre en la importante cadena de radio tunecina 'Shems'.

Manifestantes durante una marcha para exigir la igualdad en derechos de herencia para las mujeres. (Reuters)
Manifestantes durante una marcha para exigir la igualdad en derechos de herencia para las mujeres. (Reuters)

La eclosión del feminismo tunecino

Desde que se iniciaron las revueltas en diciembre de 2010, el país magrebí ha conocido profundos cambios, empezando por la adopción en enero de 2014 de una nueva Constitución, considerada la más avanzada en libertades democráticas de todo el mundo árabe. Prácticamente desde la caída de Ben Ali en enero de 2011, los mandatos sucesivos han promovido la adopción de nuevas normas que afectan a distintos ámbitos de las libertades públicas. Una de las primeras medidas recayó en la ley que regula a las asociaciones, con el objetivo de destensar el corsé jurídico que asfixiaba el movimiento asociativo desde los años 90.

El incremento de las actividades de reivindicación, denuncia y acción social han evidenciado el papel decisivo de las mujeres en la edificación de la joven democracia -pauta presente tanto entre asociaciones del frente laico progresista como entre las ligadas al islamismo moderado -. Asimismo, se han visto acompañadas de una diversificación de las identidades políticas en el Parlamento.

Bajo el régimen de Ben Ali, se tejió un limitado entramado de organizaciones legalizadas, para la asistencia y protección de la mujer. La eclosión de la sociedad civil en 2011, y la participación en especial de las mujeres en ésta, marcó el estallido de un fenómeno organizativo feminista, aupado por la ley que favorecía la liberalización de la arena asociativa.

“Para nosotras no existe el feminismo islámico, nuestra asociación es categórica en lo que respecta al secularismo y al laicismo"

La Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas (ATFD) es pionera en ese sentido. Nacida en los años 90, ha trabajado intensamente desde la revolución para imponer un estatus de igualdad entre mujeres y hombres. Quienes propusieron por primera vez la paridad en las listas electorales han demostrado su poder para movilizar a miles de mujeres en los primeros años de democracia. “Realmente ganamos en implantar la Ley integral contra la Violencia de Género, que concierne a toda violencia incluida en el estatus político”, afirma a El Confidencial Youdeh Ben Rijab, encargada de comunicación de la ATFD y coordinadora de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT).

“Lo primordial es hacer cumplir la ley, primero sensibilizando a la población y a las fuerzas de seguridad y, segundo, estando sobre el terreno para hacer un seguimiento de las problemáticas existentes”, destaca. El 27 de julio de 2014, los 146 miembros del Parlamento tunecino votaron unánimemente a favor de aprobar la Ley sobre violencia contra las mujeres e igualdad de género, una reforma inédita en los países árabes.

Las protestas y movilizaciones no han sido en vano. En los últimos dos años, el Código del Estatuto Personal Tunecino (CEPT) se ha modificado acercándose a la realidad social y a las demandas de las mujeres tunecinas. Así, en septiembre de 2017, el parlamento abole la ley de 1973 que impedía a las mujeres musulmanas casarse con no musulmanes y a principios de mayo, las asociaciones se movilizaron demandando el derecho a la paridad en la herencia, mostrando una clara voluntad de alejarse de las normativas de la sharia o ley islámica. “Estamos trabajando aun en la cuestión de la paridad en la herencia, es realmente necesario para solventar la desigualdad económica”, explica Ben Rijab.

Votantes de Souad Abderrahim celebran la victoria ante la sede del Ennahda, en Túnez. (Reuters)
Votantes de Souad Abderrahim celebran la victoria ante la sede del Ennahda, en Túnez. (Reuters)

El CEPT -elaborado en relación a la "Sharia" para absorber la moral islámica del país- fue promulgado en 1956 y sigue siendo, 60 años después, el más revolucionario de los relativos a los derechos de la mujer en el mundo árabe. “Es una plataforma jurídica y un instrumento de modernización que ha permitido el avance de la mujer en Túnez”, explica Ben Rijab.

En Túnez, donde actualmente es posible el derecho al aborto sin autorización de nadie y en anonimato en cualquier hospital, la mujer es responsable de todos los contratos que adopta, entre ellos el matrimonio, que puede contraer o anular en las mismas condiciones que el hombre. Por ello, y en diferentes ocasiones, el país mediterráneo no deja de ser señalado y decididamente expulsado de la “comunidad árabe-musulmana”.

En contraste, existen divisiones entre las asociaciones feministas de carácter laico-secular y las de carácter Islámico, aunque tienen puntos en común sobre esta cuestión Youdeh declara “para nosotras no existe el feminismo islámico, nuestra asociación es categórica en lo que respecta al secularismo y al laicismo, eso no es feminismo, es una invención del poder”, espeta.

"Túnez es un gran laboratorio democrático"

La esperanza de las asociaciones se ha visto envalentada por el nuevo código de colectividades locales -nueva regulación que entrega más autonomía a los ayuntamientos-. Aprobado 'in extremis' dos semanas antes de las elecciones municipales, obliga a los ayuntamientos a asistir proyectos asociativos e incluir a los ciudadanos en programas de desarrollo. “La descentralización acarrea una doble apuesta de desarrollo territorial y de democracia local en un contexto de crisis económica y de desafección con la clase política de la capital. Por fin, los ciudadanos esperan una gestión mejor de los servicios públicos locales”, explica Théo Blanc, investigador en Ciencias Políticas de L'Institut de recherche sur le Maghreb contemporain (IRMC).

Por lo tanto, resulta razonable prever que el tejido asociativo para la asistencia y protección de la mujer, concentrará todas sus energías para adquirir un papel primordial a la par que las instituciones gubernamentales de carácter local tendrán que estrechar lazos con las asociaciones civiles.

La viabilidad financiera de los municipios es la cuestión central del proceso de descentralización -con un presupuesto local esencialmente generado por impuestos locales -. Hasta hoy, el principio de ”democracia participativa”, consagrado por ley, y el acceso de las asociaciones a subvenciones locales, permanecen dependientes de la cuestión financiera. Youdeh Ben Rijab comenta sobre esta cuestión: “Túnez es un gran laboratorio democrático, el código de colectividades se voto hace 3 semanas y aún no tenemos perspectivas, aquí vivimos el día día”, asegura la defensora de los derechos de las mujeres.

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