reunión de kim y trump en singapur

Dennis Rodman, en Singapur: "Kim Jong-un es un niño grande, quiere pasarlo bien"

La exestrella de baloncesto, que ya viajó a Corea del Norte hace un año en una campaña de 'diplomacia del basket', se encuentra en el país asiático donde los dos líderes se reúnen

Foto: Dennis Rodman, durante su visita a Singapur en apoyo a Trump y Kim | Reuters
Dennis Rodman, durante su visita a Singapur en apoyo a Trump y Kim | Reuters

Es la primera vez que un presidente de Estados Unidos se reúne con un líder norcoreano, pero no la primera que el exjugador de baloncesto Dennis Rodman tiene un acercamiento con Kim Jong-un. A Singapur, donde se desarrolla la primera reunión de la historia entre Donald Trump y Kim Jong-un, ha llegado este 'enviado no oficial' y desde allí ha mostrado su emoción, entre lágrimas, ante el momento en el que se encuentra. "Estoy feliz de formar parte de esto", aseguraba, añadiendo que, en su consideración, se lo merece. "Creo que traigo conocimiento de muchas cosas sobre todo el mundo".

[Lea aquí el encuentro entre Kim y Trump y el acuerdo histórico sellado en Singapur]

"Una vez que me familiaricé con la cultura y la situación, me sentí como en casa", ha explicado a la cadena estadounidense CNN la exestrella del basket, recordando su primer viaje a Corea del Norte. Rodman insiste en que no está ahí por dinero —ha llegado a Singapur con una camiseta con un publicidad de PotCoin, una criptomoneda que busca ser un banco para el consumo de cannabis de forma legal— y ha asegurado que confía en que Trump sea capaz de entender "que la gente de Corea del Norte tiene corazón, tiene alma, carisma, y se aman los unos a los otros".

Casi entre lágrimas, en su discurso Rodman ha definido a Trump como a un "buen amigo", pero no sabe qué deparará esta reunión. "Quiero que sigan adelante. Quiero verlos llevándose bien: apretones de manos, una sonrisa, tomar un vaso de té helado...", afirma, aunque dice "no tener que preocuparse sobre las cosas de la guerra". "No sé nada de eso". La relación entre el exjugador de los Chicago Bulls y Kim Jong-un es ciertamente cercana: en 2017 le regaló un ejemplar del libro 'El arte de negociar', de Donald Trump, además de una copia de 'Dónde está Wally? Colección esencial de viajes', un puzle de una sirena, dos camisetas firmadas por el que fue ala-pívot y dos kits de jabón.

Kim Jong-y Dennis Rodman se funden en un abrazo en Corea del Norte | Reuters
Kim Jong-y Dennis Rodman se funden en un abrazo en Corea del Norte | Reuters

Con el lema 'La paz empieza en Singapur' en su camiseta patrocinada, Rodman también ha tenido unas palabras para Donald Trump, cuya relación no tiene un pasado muy positivo. "Todo lo demás está en manos de Donald Trump y de la gente de la Casa Blanca. Yo ahí no entro", explicaba, acerca de los acuerdos a los que puedan llegar en la cumbre. "Pero a Donald Trump hay que darle mucho crédito, porque él se ha salido de la caja y ha hecho que esto pasara", afirmaba.

A propósito de ese apretón de manos que ya ha tenido lugar, Rodman explicó a 'Channel News Asia' que lo principal en esta reunión es "intentar conseguir la confianza". "No podemos hablar de guerra, no podemos hablar de paz, no podemos hablar de nada a menos que confiemos el uno en el otro, y eso llevará mucho tiempo", ha dicho a la citada cadena.

Ahora, sostiene que desde la secretaría de Trump se han puesto en contacto con él para decirle que el presidente de Estados Unidos está "muy orgulloso de él" y que le agradece lo que ha hecho. De ser cierto, representaría un cambio de actitud por parte del mandatario norteamericano, que en 2014 —con Barack Obama aún en el poder y Rodman, en continuo contacto con el líder norcoreano— lo acusó de "estar borracho o drogado al decir que quería ir a Corea del Norte" con Kim Jong-un. "¡Me alegro de haberlo expulsado de 'The Apprentice'", añadía, en referencia al programa de la televisión estadounidense en el que se competía por un contrato para dirigir una delas empresas del ahora presidente.

Amenazas por su apoyo a Corea del Norte

No obstante, ha recordado la situación en la que se encontró al regresar a Estados Unidos de su viaje a Corea del Norte (en 2014). "Recibí muchas amenazas de muerte", ha señalado. "Pero matuve la cabeza bien alta, hermano. Sabía que las cosas iban a cambiar", ha añadido. "Yo era el único". Con respecto a Kim habla de manera diferente: "Es como un niño grande que quiere pasarlo bien todo el tiempo", asegura.

"Estaba sacándose 'selfies' y todo eso", explicaba, en referencia a sus últimos encuentros con el líder norcoreano. "Este tío quiere viajar por todo el mundo, quiere ir a América", añadía. Pero asegura que el éxito de la cumbre depende de la capacidad de Kim y Trump de entablar una relación presonal. "Si Kim Jong-un y Donald Trump entienden y tienen una relación cómoda y suave, ríen, bromean... entonces no tiene por qué haber guerra. Tiene que ser algo con lo que todos estén cómodos".

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