699 operaciones antidroga en dos semanas

Ejecuciones de narcos: Bangladesh adopta el 'estilo Duterte' en su lucha antidroga

El Gobierno de Sheikh Hasina ha lanzado una campaña contra el narcotráfico que se ha cobrado más de 130 muertos en el último mes, entre acusaciones de atropellos a los derechos humanos

Foto: Decenas de detenidos tras una operación antidroga en Dacca, el 28 de mayo de 2018. (EFE)
Decenas de detenidos tras una operación antidroga en Dacca, el 28 de mayo de 2018. (EFE)

“Hemos tomado una iniciativa para salvar al país de la amenaza de las drogas”, fueron las palabras con las que la primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, anunciaba el inicio de su campaña contra los narcotraficantes en el país del sur de Asia. El método que ha elegido es el “estilo filipino”: desde que comenzara la campaña este mes, más de 130 personas han muerto a manos de la policía bangladeshí y hay más de 13.000 detenidos, según fuentes gubernamentales citadas por Reuters.

La campaña de “tolerancia cero” con las drogas se centra sobre todo en la 'yaba', una droga típica asiática que se cuela en el país a través de su frontera con Myanmar, principal productor mundial. La ofensiva antidroga fue anunciada por el gobierno el 4 de mayo, pero las operaciones del Batallón de Acción Rápida (RAB por sus siglas en inglés), las fuerzas de seguridad de élite encargadas de ejecutar la campaña, no empezaron hasta unos diez días después.

Desde entonces el anuncio de las muertes de supuestos traficantes ha sido un goteo continuo en la prensa local, con redadas en muchos puntos del país, aunque con especial prioridad en Cox’s Bazar, area fronteriza con Myanmar. En las dos primeras semanas, el RAB realizó 699 operaciones antidroga en las que recuperó sustancias estupefacientes valoradas en 580 millones de takas (6 millones de euros). Además 3.147 narcotraficantes han sido condenados por diferentes delitos en tribunales itinerantes.

Pero tras las victorias policiales se encuentran las denuncias de los activistas por los derechos humanos, que advierten de que las muertes a manos de las fuerzas especiales son en realidad ejecuciones extrajudiciales. “Son asesinatos a sangre fría”, explica Tasneem Khalil, periodista sueco-bangladeshí. “Las personas son detenidas y después de unas horas son llevados a algun area remota donde les disparan a quemarropa”, cuenta por teléfono a El Confidencial.

El autor del libro “Jallad: escuadrones de la muerte y terror de estado en el Sur de Asia” tiene un amplio bagaje investigando asesinatos extrajudiciales. “Sé cómo funcionan en India, Pakistán y Bangladesh. Y no es nada nuevo. Esto lleva pasando durante muchos años, y ahora han empezado otra vez”. Él mismo tuvo que huir del país por sus denuncias contra los abusos de los derechos humanos en Bangladesh.

La primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, con sus diplomáticos en la sede de la ONU en Nueva York, en septiembre de 2018. (Reuters)
La primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina, con sus diplomáticos en la sede de la ONU en Nueva York, en septiembre de 2018. (Reuters)

"A cualquier precio"

Desde Human Rights Watch también muestran su inquietud por una campaña que deja muertos en los titulares cada mañana: “Debido a que las fuerzas de seguridad de Bangladesh tienen un largo historial de detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones forzosas y asesinatos extrajudiciales, esta reciente avalancha de muertes de decenas de presuntos traficantes de drogas es preocupante”, afirma Meenakshi Ganguly, directora de la organización en el Sur de Asia. Y subraya en conversación con El Confidencial la necesidad de que se investiguen estas muertes. “Si se descubre que algún miembro de las fuerzas de seguridad ha violado leyes nacionales o internacionales debe ser procesado”.

Por su parte, tanto los oficiales de las fuerzas de seguridad como del gobierno niegan que se trate de asesinatos extrajudiciales. Según declaró a medios locales el director de las RAB, Mufti Mahmud Khan, las muertes de los 86 traficantes a manos de las fuerzas de seguridad se han producido “en su derecho a defenderse de cualquier ataque”.

El ejecutivo de Hasina tiene el objetivo de acabar con el tráfico de drogas “a cualquier precio”. “Cuando la policía va a arrestar a estos traficantes, ellos les responden disparando y se producen tiroteos. No se puede llamar a esto un asesinato extrajudicial”, afirmaba durante un evento Obaidul Quader, Ministro de Carreteras.

“Nos hemos comprometido a rescatar al país de las garras de las drogas como lo hicimos al poner freno a la militancia islamista”, prometía la primera ministra Hasina cuando anunció la campaña. En los últimos años, Bangladesh ha sufrido numerosos atentados de grupos yihadistas contra minorías religiosas, extranjeros y blogueros laicos. Aunque el gobierno señala que son grupos terroristas locales, ramas regionales de AlQaeda y del ISIS han revindicado muchos de estos ataques.

En sus esfuerzos por acabar con ellos, el Gobierno lanzó una agresiva campaña antiterrorista, y ahora quiere luchar contra las drogas siguiendo la misma línea. Una línea que recuerda a la mano dura del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, que desde 2016 ha implantado una brutal campaña antidrogas en la que la policía ha matado a miles de traficantes y adictos. Mientras tanto, los partidos opositores señalan que es una estrategia más de la Liga Awami, el partido del gobierno, para acabar con la oposición política de cara a las próximas elecciones generales, previstas para finales de este año.

Familiares de detenidos lloran tras una operación antidroga en Dacca. (EFE)
Familiares de detenidos lloran tras una operación antidroga en Dacca. (EFE)

¿Narcotraficantes en el Gobierno?

La oposición coincide además en señalar las conexiones políticas entre la Liga Awami y los verdaderos “señores de la droga” en Bangladesh. “El gobierno debería primero arrestar a sus propios hombres que están involucrados en el narcotráfico”, señaló el secretario general del BNP, principal partido de la oposición. “El señor de la droga está en el parlamento. Buscadlo y colgadlo”, se expresaba Hussain Muhammad Ershad, presidente del Partido Jatiya.

“Un miembro del Parlamento no puede ser arrestado instantáneamente. Solo se puede tomar acción contra él si se puede probar su culpabilidad”, contestaba el Ministro de Carreteras cuando los medios le preguntaron en un acto sobre Abdur Rahman Bodi, de la Liga Awami, nombrado como “el Padrino de la 'yaba'” en varios informes de inteligencia.

Para el periodista Khalil, las conexiones existentes entre el partido del gobierno y los narcotraficantes son un “secreto a voces” en el país: “El tráfico de drogas en Bangladesh está controlado por la Liga Awami y es facilitado por los oficiales de policía, por lo que en la practica no tiene ningún sentido ir a por los pequeños traficantes”.

La 'yaba', una mezcla de metanfetaminas y cafeína, cuyo nombre significa literalmente “droga loca”, se comercializa principalmente en forma de pastillas rojas. Las autoridades de Bangladesh valoran en unos 40 millones de dólares la cantidad de pastillas que entran a través de la frontera con Myanmar. Aunque una gran parte se queda, otra gran parte atraviesa el país para llegar hasta India o Pakistán.

Según el Departamento de Control de Narcóticos de Bangladesh, el país cuenta con 7 millones de adictos a las drogas, de los cuales 5 millones toman 'yaba'. “El problema de las drogas es un problema social, por lo tanto Bangladesh necesita una solución política y social para el problema de las drogas y no veo como matando a gente se puede conseguir eso”, concluye Tasneem Khalid.

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