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La ceniza y la lava dificultan los rescates en la erupción del Volcán de Fuego de Guatemala
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hay localidades sepultadas tras la erupción

La ceniza y la lava dificultan los rescates en la erupción del Volcán de Fuego de Guatemala

Las altas temperaturas impiden a bomberos y militares trabajar en las zonas afectadas. Hay 62 muertos confirmados, pero se espera que la cifra aumente considerablemente en próximas horas

Este domingo, la naturaleza ha mostrado su peor cara en Guatemala, expulsando toneladas de lava sobre la población que vivía en condiciones precarias en las faldas del Volcán de Fuego. Habituados a sus explosiones, los habitantes de las aldeas El Rodeo, La Reina, La Libertad y San Miguel Los Lotes continuaron con su vida cotidiana, pese a que a las seis de la mañana el coloso ya había dado su primer aviso. Cinco horas después, el humo ya envolvía los alrededores del volcán, lo que obligó a desalojar el campo de golf El Rodeo, si bien la humilde población que vivía en los alrededores continuó sin moverse. Nadie les había dado el aviso.

A las cuatro de la tarde se desató la tragedia: toneladas de lava incandescente bajaron sin freno arrasando todo lo que encontraban a su paso, incluyendo las aldeas, cuya población intentó huir como pudo. Un total de 62 personas fallecieron calcinadas, muchas de ellas menores de edad. Hay, además, más de cuarenta heridos graves con quemaduras de segundo y tercer grado, que han sido trasladados a los principales hospitales de la capital del país.

Foto: Momento de la erupción del volcán de Fuego de Guatemala. (EFE)

Estas cifras son preliminares, y todo apunta a que se van a incrementar en las próximas horas, teniendo en cuenta que los miembros del ejército, la policía y los bomberos aún no han podido acceder a la totalidad de las aldeas afectadas, que han sido, literalmente, sepultadas por una ola de lava. Las imágenes son escalofriantes. Pueblos enteros enterrados en ceniza, y hombres y mujeres huyendo acompañados de multitud de niños, todos cubiertos de blanco, sin saber si les daría tiempo a salvar sus vidas.

La tragedia se produjo cuando una de las barrancas o pasillos por donde habitualmente cae la lava del volcán se saturó y comenzó a expandirse sobre las viviendas de cuatro aldeas, enterrando en ellas a decenas de personas que no pudieron escapar. Algunos, una vez lograron salir del infierno en el que se habían convertido sus comunidades, volvieron la vista atrás y se dieron cuenta de que habían dejado a sus familiares —a veces, a sus hijos—, quienes no tuvieron tiempo de abandonar las casas. Su esperanza es que los equipos de rescate los hallen con vida, algo que se está complicando en las últimas horas, teniendo en cuenta que el Volcán de Fuego continúa con sus explosiones, lo que obliga de vez en cuando a suspender las tareas de rescate, a las que se han incorporado en las últimas horas tres helicópteros para distribuir víveres entre los posibles sobrevivientes y trasladar a los equipos de búsqueda.

Uno de los supervivientes, Boris Rodríguez, busca a su esposa embarazada de tres meses. “Hasta ahora, no sé nada de ella. La he estado llamando y nada. Me siento apenado, porque no sé absolutamente nada de ella”, lamenta. Una situación similar sufre Olga Marina, quien este lunes se aventuró en una de las áreas afectadas para buscar por su cuenta a 15 familiares enterrados bajo la lava, entre ellos, una hija y varios nietos.

placeholder Vista de la cascada de lava descendiendo por la ladera del Volcán de Fuego. (Reuters)
Vista de la cascada de lava descendiendo por la ladera del Volcán de Fuego. (Reuters)

72 horas para encontrar supervivientes

Ante la imposibilidad de regresar a sus casas, más de 1.600 supervivientes han sido albergados en centros de acogida. En total, 1,7 millones de personas han sido afectadas por la erupción histórica —la más grande desde 1974— del Volcán de Fuego, situado a 50 kilómetros de la capital, cuyas cenizas alcanzaron los 10.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Guatemala vive en este momento una ola de solidaridad en la que participan cientos de instituciones públicas y privadas, incluida la embajada de España, que está recogiendo víveres, kits higiénicos, medicinas y ropa para las víctimas de la tragedia. En estos momento, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) desconoce cuántas víctimas mortales puede haber enterradas bajo el manto de lava, por lo que se prevé que la cifra de fallecidos aumente considerablemente en las próximas horas, en las que se va a trabajar a destajo para intentar hallar a personas todavía con vida.

Toda Guatemala, incluido su presidente, Jimmy Morales, se han volcado en la enésima tragedia que sufre el país centroamericano. El propio Morales ha hecho un llamamiento a la “unidad” tras decretar tres días de duelo nacional y declarar la alerta naranja en todo el país y la alerta roja en los tres departamentos más afectados: Chimaltenango, Escuintla y Sacatepéquez. Asimismo, el Consejo de Ministros ha aprobado declarar el estado de calamidad en estos tres departamentos, para lo cual se ha reunido el pleno del Congreso, ya que sin este trámite, el propio jefe del Ejecutivo reconoce que le da “vergüenza” decir que en virtud de la Ley de Presupuestos, “el Estado no puede contar con un solo centavo en emergencias”.

Mientras la burocracia sigue su curso, las próximas 72 horas son fundamentales para intentar encontrar supervivientes, si bien las labores de rescate se ven dificultadas por la gran cantidad de lava caída, que aún mantiene una elevada temperatura, de hasta 700 grados centígrados. La erupción del volcán, de 3.763 metros de altura, fue de tal magnitud que la ceniza alcanzó la capital del país, cubriendo de un manto negro las calles y los vehículos y dificultando la respiración de la población. Fue tal la cantidad de ceniza que cayó sobre Ciudad de Guatemala que a las 14:15 de este domingo se tuvo que cerrar el aeropuerto del país, con la cancelación de 14 vuelos comerciales. El aeródromo se reabrió a las 10 de la mañana (18:00 hora en España) de este lunes.

Guatemala se ha visto afectada estos tres últimos años por tres tragedias con numerosas víctimas mortales, en un país donde los servicios públicos carecen de lo más básico debido a la corrupción y a una mala administración de los recursos. El 1 de octubre de 2015, un derrumbe de tierras provocado por las fuertes lluvias arrasó un poblado construido ilegalmente en una colina a 15 kilómetros de la capital, provocando la muerte de 280 personas. El 8 de marzo de 2017, 41 niñas fallecieron en un incendio en un hogar de protección después de que fueran encerradas toda la noche por intentar huir el día anterior de las violaciones y malos tratos que sufrían. Y ahora, el Volcán de Fuego ha volcado su furia sobre la población de bajos recursos que vivía en unas aldeas construidas en sus faldas, ante la desidia de un Estado que no solo no impidió que continuara viviendo en este lugar de riesgo, sino que tampoco la evacuó con celeridad para evitar la tragedia.

El presidente de Guatemala ha visitado este lunes por la mañana el área afectada, de dos por tres kilómetros de distancia, donde ha asegurado que no pueden "seguir construyendo en áreas de riesgo”, por lo que, a su juicio, esta tragedia “vuelve a ser una enseñanza para todos nosotros”. Finalmente, Morales ha pedido “calma, serenidad y verdad”, ya que “no nos ayuda estar circulando información confundida y no oficial, porque nos perjudica a todos”. “Lo que nos va a ayudar es unirnos”, ha concluido.

Este domingo, la naturaleza ha mostrado su peor cara en Guatemala, expulsando toneladas de lava sobre la población que vivía en condiciones precarias en las faldas del Volcán de Fuego. Habituados a sus explosiones, los habitantes de las aldeas El Rodeo, La Reina, La Libertad y San Miguel Los Lotes continuaron con su vida cotidiana, pese a que a las seis de la mañana el coloso ya había dado su primer aviso. Cinco horas después, el humo ya envolvía los alrededores del volcán, lo que obligó a desalojar el campo de golf El Rodeo, si bien la humilde población que vivía en los alrededores continuó sin moverse. Nadie les había dado el aviso.

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