“PARA NOSOTROS NO ES UN SITIO MÁS”

Así gana España protagonismo en el mercado de Cuba (a costa de Venezuela)

Venezuela ya no constituye el principal socio comercial. Enfrentada a sus propios demonios, Caracas no puede mantener los “convenios de colaboración”. España aprovecha para ocupar su espacio

Foto: Trabajadores abandonan un hotel en construcción en La Habana, en julio de 2016. (Reuters)
Trabajadores abandonan un hotel en construcción en La Habana, en julio de 2016. (Reuters)

Las estadísticas oficiales sobre 2017 tardarán en hacerse públicas, pero hay un hecho incuestionable: Venezuela no constituye ya el principal socio comercial de Cuba. Ni el segundo ni el tercero. Enfrentada a sus propios demonios (debacle petrolera, hiperinflación, inestabilidad política…) a la República Bolivariana le resulta imposible seguir honrando los numerosos “convenios de colaboración” suscritos en tiempos de Hugo Chávez.

Ha sido en las capitales del ALBA (el proyecto de integración regional impulsado por Caracas) donde primero han saltado las alarmas ante la casi completa desaparición del sistema de créditos y precios preferenciales con el que Caracas beneficiaba a sus aliados. Las consecuencias han tenido diverso signo: en Managua sirvieron de catalizador para las protestas en contra del binomio Ortega-Murillo; en La Habana, como pistoletazo de salida para la búsqueda de nuevos socios comerciales -o la constatación de que podía haber otros tan o más importantes-.

Por ejemplo, España. Hacia 2015 las urgencias de la Actualización (la nueva política económica adoptada por el entonces presidente Raúl Castro) y la agudización de la crisis venezolana se coaligaron para que los empresarios de ambas naciones firmaran acuerdos por un valor superior a los 1.000 millones de euros; al año siguiente la tendencia se mantuvo con un saldo final de 1.005 millones. En 2017 el monto fue incluso mayor (1.068 millones de euros). Todo ello a pesar de la negativa tendencia experimentada por el comercio exterior cubano en el mismo período, cuando sus operaciones decrecieron de 10.065 millones de euros a cerca de 8.386 millones.

Datos aportados a El Confidencial por fuentes bien informadas permiten poner en contexto la noticia. Al cierre de 2017, España se convirtió en el segundo socio de Cuba en cuanto al intercambio de bienes –tal vez el punto más débil del entramado comercial de la Isla–, ocupando esa posición tanto en la columna de las importaciones como en la de las exportaciones. Llevado al campo de los números la cuestión se resume en dos anotaciones contables: la primera (898 millones de euros) refleja las compras realizadas por La Habana a entidades españolas; la segunda (170 millones), lo comercializado por la nación caribeña en mercados de su antigua metrópoli.

Con cerca del 13% del comercio insular en sus manos, Madrid solo es antecedida en la lista por la República Popular China, que el año anterior consiguió ratificarse como la principal exportadora hacia Cuba al amparo de importantes líneas de crédito gubernamental que le permitieron totalizar 1.560 millones de euros (22% del total). Una estrategia similar siguieron Rusia (ocupante del tercer escaño general con 455 millones) y Brasil (352 millones solo en cuanto a ventas).

Según aclara un veterano funcionario español, “no puede decirse que Venezuela haya desaparecido de la balanza comercial de Cuba, sino de que ha perdido una parte significativa de su importancia (la caída ha sido de alrededor de un 80% en los últimos cuatro años)”. En términos prácticos, la relación con Caracas sigue siendo esencial para La Habana, en especial, en cuanto al suministro de combustibles, la contratación de servicios profesionales (principal fuente de ingresos del Gobierno de la Isla) y como primer mercado para exportaciones de bienes y servicios (el año pasado se posicionó en la primera plaza de la actividad por cuenta de la adquisición de insumos médicos).

Sin embargo, a juicio del experto, la nueva tendencia debe seguirse con atención, pues refleja un cambio fundamental en la orientación económica de la Isla. “Ante la incertidumbre por el futuro del gobierno bolivariano o el hecho de representar para China uno de tantos socios, Cuba encuentra en España algo extremadamente valioso a la hora de hacer negocios: intereses comunes. Para nosotros, este no es un sitio más y eso el gobierno cubano lo entiende”.

Turistas españoles durante una ruta guiada por la Habana vieja, en enero de 2016. (Reuters)
Turistas españoles durante una ruta guiada por la Habana vieja, en enero de 2016. (Reuters)

"Necesitan nuestras inversiones"

En las últimas semanas, la visita del secretario de Estado para la Cooperación Internacional y con Iberoamérica, Fernando García Casas, sirvió para poner sobre la mesa el compromiso de Madrid en el proceso de Actualización Económica que lleva adelante su “socio estratégico en el Caribe”. Además, está prevista la celebración del Comité de Cooperación Económica entre ambos países, acontecimiento de alto nivel empresarial, y en general, no resulta extraño ver en la Isla a Ministros y Secretarios de Estado hispanos, como parte de un proceso de acercamiento que, se espera, conduzca a la visita oficial de los Reyes.

Tales sucesos se producen en un escenario signado por la presencia decisiva de las de las cerca de 1.000 compañías españolas que operan en Cuba. Sin su presencia, hubiera resultado imposible el 'boom' turístico experimentado por la Mayor de la Antillas en el último lustro, con crecimientos anuales del 15% en el número de visitantes extranjeros (nueve de las diez principales cadenas hoteleras establecidas en la Isla son españolas). Tampoco pasarían del papel los ambiciosos planes de desarrollo de la energía eólica (la práctica totalidad de los campos adjudicados han correspondido firmas ibéricas) y se prevé un papel decisivo en el programa de inversiones anunciado por el presidente Díaz-Canel con vistas al 500º aniversario de la ciudad de La Habana.

El respaldo de Madrid –tanto público como privado– se perfila como decisivo ante el complejo escenario encontrado por la administración que asumió el poder a mediados de abril. “Mejorar el desempeño económico pasa por incrementar los niveles de inversión, aumentar las exportaciones y reformar el sector público”, detalla un artículo sobre el tema el investigador Ricardo Torres, del Centro de Estudios de la Economía Cubana.

Es una opinión compartida por Xulio Fontecha, presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, la única organización de su tipo existente en la Isla. Las nuevas autoridades saben “que necesitan esa inversión y lo que esperamos es eso: que se impulse con mucha más energía a partir de ahora”, declaró en una entrevista reciente publicada por El Confidencial. La Península debe aprovechar este momento para cobrar más fuerza, acotó, “desde todos los puntos de vista, no solo por nuestra capacidad de inversión, experiencias de nuestras cadenas hoteleras, turoperadores o bancos, sino porque como suministradores tenemos ya una red de cientos de empresas españolas operando en Cuba”.

La razón le llega de la mano del sostenido crecimiento experimentado por las relaciones bilaterales en los últimos tiempos, sin importar los periódicos atrasos en sus pagos por parte de La Habana. A pesar de los pesares, a ambos lados del Atlántico las cajas registradoras no han parado de sonar; y las estadísticas comienzan a reflejarlo.

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