Ante los ataques de los eurófobos

'Cerrojazo' en Bruselas: tenso silencio para no avivar el incendio en Italia

Cuando Bruselas guarda silencio, nunca es buena señal: quiere decir que se enfrenta a una cuestión tan sensible que prefieren evitar echar más leña al fuego

Foto: El líder de la eurófoba la Liga, Matteo Salvini. (EFE)
El líder de la eurófoba la Liga, Matteo Salvini. (EFE)

Era difícil de prever que algún día el elocuente vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, optaría por guardar silencio. Pero la situación en Italia es tan delicada; las divisiones, tan profundas, y la preocupación en la UE, tan patente, que este diplomático conocido por la fluidez con que se desenvuelve en cinco idiomas ha decidido replegar velas a preguntas de la prensa: “¿Tiene algún comentario que hacer sobre la situación en Italia?”. “No”. “¿De verdad?”. “De verdad”.

Cuando Bruselas guarda silencio, nunca es buena señal. Quiere decir que las instituciones comunitarias, que los gobiernos europeos, se enfrentan a una cuestión que no saben cómo gestionar para que no les estalle en las manos. Optan entonces por la estrategia del avestruz: no decir nada, a riesgo de que cualquier palabra se convierta en más leña que alimente el fuego. “No veo el sentido de hablar sobre Italia en estos momentos”, ha añadido Jyrki Katainen, vicepresidente de la CE para Crecimiento e Inversión.

'Cerrojazo' en Bruselas: tenso silencio para no avivar el incendio en Italia

¿Por qué este 'cerrojazo', al más puro estilo del 'calcio' italiano? No son pocas las voces que han apuntado a Bruselas como una suerte de foco de siniestras conspiraciones, responsable última de los acontecimientos que han dividido Italia. Todo, después de que el presidente de la república italiana, Sergio Mattarella, haya retirado el encargo de formar Gobierno al candidato a primer ministro de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, por la insistencia de estas fuerzas en nombrar ministro de Finanzas a Paolo Savona, defensor de sacar a Italia del euro.

Las reacciones no se han hecho esperar. "Hoy no hay un Gobierno porque el presidente de la república ha hecho de árbitro a favor de un equipo”, ha disparado el líder de la Liga, Matteo Salvini. Muchos críticos consideran que la UE ha presionado a Mattarella para dar este paso, tan coherente con las posiciones que el presidente ha defendido en el pasado como peligroso a largo plazo.

El nombramiento del economista Carlo Cottarelli —un nuevo primer ministro no elegido en las urnas, con el agravante de ser conocido como 'Mr.Tijeras' por su perfil austero— aboca a la celebración de elecciones más pronto que tarde, en las que se espera que los populistas ganen aún más terreno.

Horas después de que Mattarella depositara su confianza en este exdirectivo del FMI, en Bruselas solo la italiana Federica Mogherini se ha permitido ir un poco más allá, precisamente para defender al jefe de Estado italiano. La jefa de la diplomacia comunitaria ha mostrado su respaldo sin fisuras a Mattarella, “garante de la Constitución (…) que siempre sirve a los intereses de los italianos”, ha dicho. Mogherini, consciente de la repercusión que tendrán sus palabras, también ha defendido que lo que es bueno para Italia, lo es para la UE, y viceversa.

El primer ministro italiano designado Carlo Cottarelli (centro fondo), tras su reunión con el presidente de la Cámara Baja, Roberto Fico. (EFE)
El primer ministro italiano designado Carlo Cottarelli (centro fondo), tras su reunión con el presidente de la Cámara Baja, Roberto Fico. (EFE)

“Tengo completa confianza en las instituciones, como creo que la mayoría de los italianos, y en la Constitución, que es muy sólida”, ha dicho. Pero parece que muchos italianos no coinciden con ella. Y no son pocos los que recuerdan que la alta representante europea logró su puesto gracias a la insistencia del ex primer ministro y aún líder del Partido Socialdemócrata, Matteo Renzi, quien ha rechazado de plano cualquier alianza con Cinco Estrellas y se ha mostrado muy crítico con los eurófobos de la Liga.

Tras 86 días de caos político, aún hay más especulaciones que certezas. Todo apunta a la repetición de comicios, donde Silvio Berlusconi estará dispuesto a reivindicarse, esta vez como posible primer ministro, una vez finalizada su inabilitación. La división surgida estos días anticipa que el duelo entre candidatos trascenderá la política nacional: será un enfrentamiento entre los reformistas y los rupturistas, entre un 'statu quo' altamente cuestionado y la incertidumbre de los populistas/nacionalistas. O, en palabras de Renzi, "una batalla increíble entre los que quieren salir de Europa y los que quieren una Italia más fuerte, pero dentro de la UE". 'Alea jacta est'.

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