celebra hoy un referéndum histórico

Irlanda, ante su gran tabú: "La ley del aborto solo afecta a mujeres que no tienen dinero"

Mientras la República celebra hoy un referéndum histórico, recordamos cómo se vive el asunto en el norte de la isla, donde centenares de mujeres compran píldoras fabricadas en India

Foto: Activistas a favor del Sí vestidas como personajes de una serie en Dublín, el 23 de mayo de 2018. (Reuters)
Activistas a favor del Sí vestidas como personajes de una serie en Dublín, el 23 de mayo de 2018. (Reuters)

La sociedad irlandesa, donde el 89% se declara católico, ha cambiado mucho en los últimos años. En 1992 se descriminalizó la homosexualidad, en 1993 se retiraron obstáculos a la contracepción, en 1996 se legalizó el divorcio, en 2015 se aprobó el matrimonio homosexual y el año pasado se hizo historia al elegir, por primera vez, a un primer ministro abiertamente gay. Sin embargo, el referéndum sobre el aborto que tiene lugar este viernes es muy distinto.

Las disyuntivas entre la tradición y la modernidad, la iglesia y el secularismo, inundan cada rincón de un país con una población de 4,5 millones de habitantes donde la interrupción del embarazo sigue siendo un auténtico tabú. Incluso entre los más jóvenes.

La legislación vigente solo permite la interrupción del embarazo en circunstancias excepcionales, como cuando la vida de la madre corre peligro y esto incluye la amenaza de suicidio. Sin embargo, no contempla casos de incesto, violación o malformaciones del feto.

El Gobierno, dirigido por el partido democristiano Fine Gael, propone eliminar la llamada "octava enmienda", incluida en el artículo 40.3.3 de la Carta Magna, que garantiza de igual manera el derecho a la vida del "no nacido" y de la madre.

El primer ministro irlandés, Leo Varadkar -de 39 años y médico de profesión- considera que la ley no funciona porque miles de mujeres siguen viajando cada año al extranjero para interrumpir sus embarazos. Considera además injusto que haya penas de cárcel de hasta 14 años para las mujeres y los profesionales de la sanidad que procuren un aborto al margen de las normas actuales.

Aunque no hay nada decidido, si gana el Sí, el Ministerio de Sanidad tiene previsto redactar una nueva legislación que podría permitir el aborto en todas las circunstancias durante las primeras doce semanas de embarazo y, en casos excepcionales, hasta las veinticuatro semanas.

La última encuesta del 'Irish Times', da al Sí un apoyo del 44% y al No un 32%. Un 24% aún está indeciso o no tiene pensado votar sobre una cuestión especialmente compleja para un país donde el nacionalismo irlandés se construyó sobre el catolicismo. Las raíces católicas dificultan a muchos una transición.

Con todo, La jerarquía eclesiástica se ha mantenido principalmente en silencio. Con los últimos escándalos de abuso sexual infantil y las revelaciones el año pasado sobre las llamadas “lavanderías de la Magdalena” –donde se metía a madres solteras y se traficaba con sus bebés o se les arrojaba a fosas comunes- la Iglesia sabe que su autoridad moral ha sido cuestionada. Los sacerdotes, por tanto, en lugar de sermones invitan a representantes de campañas provida a hablar a la congregación después de las misas.

Más de 170.000 mujeres han salido de la República desde 1980 para llevar a cabo un aborto. Cada día, tres toman píldoras abortivas

En la calle, cada pared está empapelada por carteles. Los que apelan por el No muestran imágenes de fetos: “Tengo 9 semanas. Puedo bostezar y patear. No me rechaces”. Los que piden el Sí hablan de “dignidad, compasión, salud” y de que “a veces un asunto privado necesita apoyo público”.

Desde que la octava enmienda fuera aprobada en 1983, las mujeres que han desafiado a la ley han permanecido en gran parte en el anonimato. La prensa publica titulares como “A Miss X, violada a los 12 años, se le niega la posibilidad de abortar” o “Miss D, obligada a continuar con el embarazo de sus dos gemelos a pesar de que uno de ellos tiene muerte cerebral”.

Sin embargo, el 28 de octubre de 2012 fue muy distinto. El nombre de la india Savita Halappanavar se llevó a las portadas. Murió a los 31 años de septicemia en un hospital de Galway (oeste de Irlanda). Estaba embarazada de 17 semanas y los médicos se negaron a practicarle un aborto tras alegar que estaba en un "país católico" y la ley lo impedía mientras latiera el corazón del feto.

Un cartel con el rostro de Savita Halappanavar con motivo del referéndum sobre la ley del aborto, en Dublín. (Reuters)
Un cartel con el rostro de Savita Halappanavar con motivo del referéndum sobre la ley del aborto, en Dublín. (Reuters)

Aquello estalló en las manos del Ejecutivo de coalición entre conservadores y laboristas. En 2013, el entonces primer ministro irlandés, Michael D. Higgins, ratificaba la llamada Ley de Protección de la Vida durante el Embarazo, que entró en vigor en enero del año siguiente. Por primera vez, se permitía la interrupción del embarazo cuando la vida de la madre corre peligro, incluida la amenaza de suicidio. Se trataba de la primera ley sobre el aborto que se redactaba en la República de Irlanda desde su fundación en 1921.

En cualquier caso, en un referéndum celebrado en noviembre de 1992, la mayoría de los votantes (62%) respaldó una enmienda constitucional para permitir a las mujeres viajar a otro país si querían poner fin a su embarazo.

Según las cifras oficiales, más de 170.000 mujeres han salido de la República desde 1980 para llevar a cabo un aborto. Los destinos más populares son el Reino Unido y Holanda. Se calcula que, cada día, 9 mujeres cogen un avión. Pero no es el único método. Cada día, tres toman píldoras abortivas, compradas en su mayoría por Internet, exponiéndose a un riesgo de una infección o un embarazo ectópico.

“La ley solo afecta a mujeres sin dinero”

Women on Waves es una ONG con sede en Ámsterdam que facilita este tipo de pastillas, fabricadas en laboratorios de India. “Es inaceptable que esto esté pasando en Europa en el siglo XXI. Para mí, ayudarlas se trata de una obligación moral”, asegura a El Confidencial su responsable, Rebecca Gomperts. “La labor de cualquier médico es proteger la vida de las personas y en los países donde el aborto es ilegal o inaccesible se está poniendo en riesgo la vida de las mujeres”, matiza. “No nos engañemos, la ley afecta solo a aquellas mujeres que no tienen dinero”, matiza. “Y los derechos humanos nos afectan a todos”, recalca.

Decenas de irlandeses repartidos por todo el mundo están regresando estos días a casa para poder votar este viernes. Las universidades de Cambridge, Oxford, Londres y Nottingham han ofrecido ayudas para permitir a los estudiantes volar hasta la República. Asimismo, bajo el hashtag #HomeToVote, las redes sociales muestran infinidad de casos de aquellos que han volado desde Toronto, Maastricht o Los Ángeles para poder participar en el plebiscito.

Por su parte, salpicados por el escándalo de Cambridge Analytica, gigantes tecnológicos como Facebook y Google han tomado la decisión sin precedentes de limitar la aparición de anuncios o informaciones inapropiadas, a fin de evitar influencias externas en este proceso democrático, tal y como se sospecha que ocurrió en las últimas elecciones estadounidenses o el Brexit.

Facebook comenzó el pasado 8 de mayo a bloquear anuncios procedentes del extranjero y, un día después, Google dejó de publicar toda la publicidad, sin excepciones, relacionada con este referéndum, lo que provocó las protestas de los grupos provida y la Iglesia católica, ya que consideraran que salen perjudicados. Los expertos analizarán en el futuro si esas medidas han contribuido a formar opiniones mejor contrastadas en los poco más de tres millones de irlandeses que están llamados a las urnas para pronunciarse sobre una reforma histórica de su Constitución.

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