¿Vuelta a la crisis? Qué puede pasar ahora con Corea del Norte
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¿Vuelta a la crisis? Qué puede pasar ahora con Corea del Norte

Al cancelar el encuentro con Kim Jong-un, el presidente Trump ha vuelto a alterar el escenario. La duda, ahora, es si se ha regresado a la casilla de salida o estamos ante una situación inédita

Foto: Ciudadanos de Corea del Sur siguen en una televisión las noticias sobre la crisis, en Seúl, el 24 de mayo de 2018. (EFE)
Ciudadanos de Corea del Sur siguen en una televisión las noticias sobre la crisis, en Seúl, el 24 de mayo de 2018. (EFE)

“Tenía mucho interés en encontrarme con usted. Tristemente, basándome en la tremenda cólera y abierta hostilidad desplegada en su declaración más reciente, siento que es inapropiado, en este momento, celebrar este encuentro largamente planeado”. Con estas palabras, plasmadas en una carta abierta a Kim Jong-un, el presidente Donald Trump ha cancelado la reunión que pensaba mantener con el líder norcoreano en Singapur el próximo 12 de junio. Una decisión que se llevaba barruntando desde hace unos días, casi desde que el viceministro de Exteriores norcoreano, Kim Kye-gwan, volviese la semana pasada a la retórica de confrontación tras varios meses de aparente cordialidad.

“Esperemos que ocurran cosas positivas con respecto al futuro de Corea del Norte. Pero si no lo hacen, estamos más preparados de lo que lo hemos estado nunca”, añadió Trump posteriormente este jueves en una rueda de prensa, añadiendo que había hablado con el secretario de Defensa, James Mattis, y con varios países aliados, y que están “listos” por si Pyongyang comete algún “acto estúpido”.

A la mayoría de los expertos no les ha sorprendido que la situación se haya deteriorado de esta forma. “Es bastante asombroso que la Administración pueda estar sorprendida de que Corea del Norte esté actuando de la forma en que Corea del Norte podría actuar normalmente”, declaró irónicamente el senador demócrata Bob Menéndez. Y lo cierto es que la posibilidad de que el encuentro se truncase venía siendo muy alta desde el principio.

Trump anuncia a Kim Jong-un que cancela el encuentro previsto para el 12 de junio

La nueva crisis empezó a gestarse el lunes de la semana pasada, después de que el nuevo asesor de Seguridad Nacional de Trump, el veterano John Bolton, declarase que en Corea del Norte podía adoptarse el “modelo libio” de desarme. Se refería a las medidas adoptadas en los años 2003 y 2004 para eliminar el programa de armas de destrucción masiva de la Libia de Muamar al Gadafi, que permitió su regreso a la comunidad internacional. Aparentemente, eso no fue lo que entendieron ni el propio Trump —que trató de desautorizar a Bolton— ni los norcoreanos, que durante el desarrollo de su programa nuclear y armamentístico han traído a colación repetidamente, en sus encuentros con diplomáticos occidentales, el destino de aquellos regímenes que aceptaron desarmarse y, años después, fueron objeto de una operación de cambio de régimen.

"Es absolutamente absurdo atreverse a comparar la República Democrática Popular de Corea, un Estado con armas nucleares, con Libia, que se encontraba en el estadio inicial de su desarrollo nuclear. En el pasado, ya hemos arrojado luz sobre la calidad humana de Bolton, y no ocultamos nuestros sentimientos de repugnancia por él", declaró Kye-gwan en un comunicado. "Si la Administración Trump adopta un enfoque de cara al encuentro EEUU-RDPC con sinceridad hacia una mejora de las relaciones bilaterales, recibirá una merecida respuesta por nuestra parte. Sin embargo, si EEUU intenta acorralarnos para un abandono nuclear unilateral, ya no estaremos interesados en ese diálogo y no podemos sino reconsiderar nuestro proceder de cara a la cumbre EEUU-RDPC", concluyó. Según el 'Washington Post', los norcoreanos no se presentaron al último encuentro preparatorio entre funcionarios de ambos países.

¿Significa esto que volvemos a la casilla de salida tras la cancelación de la cumbre? Está por ver, aunque algunos expertos consideran que este tipo de reveses son relativamente normales en una negociación de estas características. "Lo que estamos viendo es toda la parafernalia previa a un conjunto de cumbres de las que se espera mucho, porque se ha creado la expectativa de que pueden ser importantes, pero en realidad no sabemos cuáles son las intenciones de Corea del Norte. Los norcoreanos han decidido tomar la iniciativa diplomática, tras un periodo en el que el protagonista era Trump, que amenazaba con una guerra, China había aumentado las sanciones y se había creado todo un frente del Pacífico contrario a Pyongyang. Para romperlo, Corea del Norte ha creado la expectativa de que está dispuesta a desarmarse, pero no sabemos si se trata de algo más que una campaña diplomática para cambiar su imagen y poner a EEUU a la defensiva, 'explicando' al mundo quiénes son los que quieren la paz", explicó a este diario hace unos días Florentino Portero, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria y experto en Asia. "Corea del Norte está jugando muy fuerte, porque lo necesita", señaló.

placeholder El consejero nacional de Seguridad, John Bolton, asiste a la reunión entre Trump y su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, en la Casa Blanca, el 22 de mayo de 2018. (EFE)
El consejero nacional de Seguridad, John Bolton, asiste a la reunión entre Trump y su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, en la Casa Blanca, el 22 de mayo de 2018. (EFE)

El "error" de Bolton

Algunos expertos creen que los comentarios de Bolton están lejos de ser un error casual. "Aparentemente es una torpeza, pero yo conozco a Bolton y de torpe no tiene un pelo", asegura Portero a El Confidencial. "Hay que esperar y ver, pero desde luego si hay algo que tienen en la cabeza los norcoreanos, es lo que les ha ocurrrido a libios, iraquíes y otros, que no han logrado tener armas nucleares o han decido abandonar sus programas de armas de destrucción masivas, y lógicamente no quieren acabar como Gadafi y su gente", subraya.

"Merece la pena preguntarse por qué Bolton está ocupado dando entrevistas en las que eleva la esperanza de una completa eliminación de las armas nucleares de Corea del Norte en cuestión de meses. Ha pedido repetidamente un acuerdo 'al estilo de Libia', en el que EEUU simplemente se presenta allí para recoger las armas", escribe Jeffrey Lewis, experto en no proliferación del Instituto Middlebury de Estudios Internacionales, en un artículo reciente. "Eso es una locura. No hay razón para creer que Kim tenga ninguna intención de aceptar algo semejante. Y no hay razón para creer que Bolton, dadas todas las cosas que ha escrito y dicho a lo largo de los años sobre Corea del Norte, lo crea tampoco", dice.

Según él, la probable jugada de Bolton es la siguiente: "Al elevar las expectativas de una entrega al estilo libio, el acuerdo mucho más modesto ofrecido por Kim es penoso en comparación", señala. "Dada su personalidad, lo más probable es que Trump eche balones fuera, culpando a su secretario de Estado, Mike Pompeo, por su papel en establecer este fiasco... y dándole el bastón de mando a Bolton". Y dadas las credenciales militaristas del veterano político, la perspectiva resulta preocupante.

Foto: El exdirector de la CIA Mike Pompeo estrecha la mano de Kim Jong-un en Pyongyang, a finales de marzo. (Reuters)

¿Nos conducirá eso a una nueva situación de tensión bélica? No necesariamente, dice Portero. "Donald Trump es un personaje singular. Es rápido a la hora de montar bronca de palabra, pero no necesariamente fácil de gatillo. No es alguien que hasta la fecha haya iniciado guerras, como sí lo hicieron Bill Clinton o George Bush. Es sobre todo una persona acostumbrada a hacer tratos, un negociador, muy duro", indica este experto. "Además, la relación de Trump con sus militares no es buena. De modo que en principio no estaría particularmente preocupado por el uso de la fuerza contra Corea del Norte. Otra cosa es que incremente la presión militar, pero más como instrumento de negociación que otra cosa. La verdad, no veo a Trump disparando", opina.

El peligro, cree Portero, es otro. "Si EEUU llega a la conclusión de que toda la negociación es una mera campaña de imagen y se retira, tendrá que explicar el porqué al mundo, y sobre todo a China, Japón y Corea del Sur, para mantener la cohesión. Un resultado muy favorable para Pyongyang sería que la negociación fracasara pero se crease una divisón entre los países que hasta la fecha han compuesto el frente contra Corea del Norte. Algo que puede ocurrir si, por ejemplo, los surcoreanos se indignan al considerar que la paz era posible, o si se rompe el entendimiento entre China y EEUU".

La clave, de hecho, puede estar en la formulación de Trump, que asegura que el encuentro es inapropiado "en este momento". Algo que parece indicar que tal vez podría volver a serlo en el futuro, es decir, un comentario alejado de una ruptura radical de las negociaciones. La partida, pues, está lejos de haber terminado. Al contrario de lo que parece haber pensado Trump, lo verdaderamente complicado empieza ahora.

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