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¿Quién sigue votando al chavismo? “Soy chavista sí… y opositora a Nicolás Maduro”
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entre la lealtad, la crítica y el cambio

¿Quién sigue votando al chavismo? “Soy chavista sí… y opositora a Nicolás Maduro”

En los últimos meses, avivados por las crisis y la escasez de medicamentos y comida, cada vez son más los que apoyan al Gobierno y, aunque votarán por él este domingo, piden un cambio

Foto: El presidente venezolano, Nicolás Maduro, sostiene la bandera venezolana durante su evento de cierre de campaña, el jueves 17 de mayo de 2018, en Caracas. (EFE)
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, sostiene la bandera venezolana durante su evento de cierre de campaña, el jueves 17 de mayo de 2018, en Caracas. (EFE)

“Si ustedes son chavistas y no salen a votar, me están quitando el poder para yo actuar contras las mafias. Les pido que me den el poder suficiente”. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela y candidato por la reelección el próximo domingo, pareciera querer convencer con su discurso a los que ya deberían estar convencidos durante el acto de cierre de su campaña en Caracas. Hay unos millones de votos, un núcleo duro, que está asegurado. Pero en los últimos meses, avivados por las crisis económica y la escasez de medicamentos y comida, cada vez son más los que apoyan al Gobierno aunque con reservas o los que lo critican abiertamente y, aunque votarán por él, piden un cambio.

Maduro aparece en tarima junto a Diego Armando Maradona, el otrora figura del fútbol argentino y juntos bailan en tarima. En esta campaña, el presidente ha optado por discursos algo más cortos (45 minutos de media) y por tarimas alargadas donde se mueve micrófono en mano frente a sus acostumbrados actos en un atril, estático. Ha usado mucho al presidente Salvador Allende en sus discursos y, por supuesto, se ha centrado en atacar a uno de los candidatos: Henri Falcón.

“¿Ustedes creen que Falcón tiene el equipo que se necesita para llevar a Venezuela? ¿Ustedes creen que tiene las que te conté (bolas, cojones) para dirigir la patria?”, dice.

Precisamente ese es el argumento de muchos de los que votarán por Maduro, no tener otra opción. Le pasa a Luis Manuel Fajardo, que acude a la manifestación de cierre, se define chavista, pero es crítico. “Lo reconozco, la gente está hasta arriba de problemas, la vaina está mal. Pero Maduro compite solo porque los otros dos, o son corruptos o están en los 'Panamá Papers' (Javier Bertucci)”, dice.

Foto: Javier Bertucci, candidato de "Esperanza por el Cambio", con un bebé durante el acto de campaña en Caracas. (Reuters)

Lo mismo dice Alberto Figuera, un mensajero. “A los otros no los conocemos. No sabemos qué pueden traer. Falcón acaba de lanzarse a presidente. Y el otro... ¿Cómo es que se llama el otro?”. Habla muy crítico, sobre todo cuando cuenta las penurias para alimentar a su hijo de 13 años o tratar de comprarle unos zapatos, “no me alcanza. Es eso o comer”, dice. Es uno de los que piensa que si Henrique Capriles o Leopoldo López estuvieran en estas elecciones, sí votaría por ellos “porque han hecho calle, no son unos desconocidos”.

A estos comicios no se presentará la Mesa de la Unidad (MUD), el bloque de partidos opositores, por considerar que no están dadas unas condiciones de igualdad y transparencia. Muchos de los políticos de la MUD están en el exilio, inhabilitados o presos.

Figuera solo cambia el gesto cuando habla de Chávez. “Era único. Era un líder. Resolvía los problemas de los más necesitados. Ahora están los niños comiendo comida en los contenedores. Me gustaría que esto cambiara. Tengo fe. Me gustaría que fuera con este presidente, porque es el que dejó Chávez”.

placeholder Seguidores de Maduro durante el acto de cierre de campaña en Caracas. (Reuters)
Seguidores de Maduro durante el acto de cierre de campaña en Caracas. (Reuters)

Desde 2013, cuando se hicieron las últimas elecciones presidenciales tras la muerte de Hugo Chávez, la principal petición desde el Gobierno ha sido a votar en honor a su memoria, “por su legado”. De este argumento se han valen muchos chavistas para deslindarse del actual ejecutivo y declararse “no maduristas”, de que precisamente Maduro lo único que ha hecho es “traicionar ese legado”.

De eso se agarró el año pasado la exfiscal Luisa Ortega Díaz cuando se emitieron las sentencias contra los diputados de la Asamblea Nacional que iniciaron una protestas que duraron meses. Se había roto el hilo constitucional, dijo. Lo mismo argumentó Gabriela Ramírez, exdefensora del pueblo (2008-2014) que se desempeñaba en el Tribunal Supremo de Justicia como asesora cuando en junio pasado dejó su cargo.

A día de hoy, se califica como “chavista, sí, y opositora a Maduro, porque él es la antítesis del chavismo. En el chavismo manda el pueblo, con Maduro no”. Por eso no participará en la elección del domingo. “Ese evento que no tiene cualidad electoral, porque ya desde el desmontaje de la Constitución para hacer la Asamblea Constituyente, no es posible celebrar una elección en Venezuela que garantice la decisión de la mayoría”.

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Un reino de taifas

En el caso del chavismo crítico, los partidos no pudieron si quiera inscribirse en el proceso, como ocurrió con Nicmer Evans. O se arrestó a sus dirigentes. Un caso emblemático es el de Miguel Rodríguez Torres, quien llegó a ser ministro con Maduro y fue compañero de armas de Chávez durante el golpe de estado de 1992. “Lo tienen aislado, encarcelado. Es un factor disciplinante para la tropa, es como que les dicen “si esto lo hacemos con Rodríguez Torres, imagina lo que haremos contigo, soldado raso””, explica Ramírez.

Una fuente cercana al Gobierno que prefiere mantenerse en el anonimato cuenta que además de haber decisiones aleccionadoras, como la de detener a Rodríguez Torres, el chavismo se ha convertido en una pugna entre jefes de facciones que tienen atesorado cierto poder por los cargos que ocupan.

“Chávez era único. Era un líder. Resolvía los problemas de los más necesitados. Ahora están los niños comiendo comida en los contenedores”

La exdefensora apuntala esta teoría pero señala dos modos distintos de manejar el poder. Por un lado, está el de las instituciones y, del otro, las pugnas de liderazgo político. “Cuando a un amigo de Maduro le entregan una institución, ese se convierte en su territorio liberado y ese amigo meterá allí a su familia, amantes... El ministerio equis se convierte en el territorio de fulano, la Defensoría en el de mengano... Y así. A nivel político las pugnas son más concentradas y ya existían cuando Chávez estaba vivo porque era la lucha por el amor del padre”.

Con el ese entramado, explica, “la corrupción se convirtió en un mecanismo de control: dejo que cada uno haga lo que quiera en su parcela pero luego los controlo porque sé todo lo que hicieron y los puedo liquidar a través de la muerte moral. Al final es un movimiento de autodefensa de esta Gobierno, porque si un corrupto afloja, caen todos, así que todos callan y tragan porque tienen corresponsabilidad”.

Y justo por eso, vaticina Ramírez, la grieta abierta por Ortega Díaz y seguida por ella en la que el chavismo crítico sale de la instituciones, no se va a agrandar. “Pero tengo la impresión de que esto implosionará. Son demasiadas capas de control colocadas en un tiempo corto para cambiar un sistema político y el miedo no basta”.

Lejos y ajenos a las intrigas palaciegas, con los altavoces de fondo a todo volumen, Johan Medina asegura que votará por Maduro porque “es el único presidente que ha tenido todas las condiciones adversas para gobernar y ha mantenido una conducta leal. No será el más inteligente, pero sí es leal”. Aunque, cuando habla de la crisis actual, dice que sí haría cambios: “Deberíamos refrescar el Gobierno, que haya caras nuevas, hacer autocrítica real”.

Maduro, con una camisa en la que tiene un retrato de Chávez dibujado, habla haciendo promesas, a pesar de que él mismo recuerda que el chavismo no acaba de llegar al poder: “Son muchos logros de la revolución en estos 19 años que hay que consolidar, pero falta mucho”. Y, sabiendo que más que convencer en discurso debe hacerlo en movilización de sus masas, vuelve a repetir: “El domingo, todos a votar, no puede faltar nadie”.

“Si ustedes son chavistas y no salen a votar, me están quitando el poder para yo actuar contras las mafias. Les pido que me den el poder suficiente”. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela y candidato por la reelección el próximo domingo, pareciera querer convencer con su discurso a los que ya deberían estar convencidos durante el acto de cierre de su campaña en Caracas. Hay unos millones de votos, un núcleo duro, que está asegurado. Pero en los últimos meses, avivados por las crisis económica y la escasez de medicamentos y comida, cada vez son más los que apoyan al Gobierno aunque con reservas o los que lo critican abiertamente y, aunque votarán por él, piden un cambio.

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