"HAY UN ALTO NÚMERO DE VÍCTIMAS"

Tres supervivientes en la segunda mayor tragedia aérea de la historia de Cuba

Un Boeing 737 de la compañía Cubana de Aviación se estrelló este viernes poco después de despegar del aeropuerto José Martí de La Habana. Se están investigando las razones

Foto: Bomberos y equipos de rescate trabajan en los restos del accidente del Boeing 737. (Reuters)
Bomberos y equipos de rescate trabajan en los restos del accidente del Boeing 737. (Reuters)

Al mismo tiempo que una intensa lluvia cubre los restos del fuselaje humeante y empapa a las personas que trabajan entre los restos, tres mujeres luchan por su vida en el hospital Calixto García de La Habana. Son las, por ahora, únicas supervivientes del accidente de aviación que este viernes conmocionó al país, la segunda mayor tragedia aérea de la historia de Cuba. Poco después de despegar del aeropuerto internacional José Martí, un Boeing 737 de la compañía Cubana de Aviación con 104 pasajeros y seis tripulantes a bordo se precipitó a tierra por razones todavía desconocidas. La aeronave cayó sobre una zona de cultivos, por fortuna sin provocar más víctimas.

Podría haber sido mucho peor: según las autoridades cubanas, el piloto realizó una brusca maniobra en el último momento para evitar caer sobre un área urbana. Inmediatamente una gran columna de humo negro y llamas se elevó hacia el cielo, visible desde varios kilómetros de distancia. Algunos testigos aseguraron al diario 'Granma' que la aeronave giró para volver a entrar en el aeropuerto —tal vez al detectar algún problema— y se enredó en los cables de la luz, lo que la habría hecho caer al suelo.

El avión se dirigía a la localidad oriental de Holguín, y, según el Gobierno cubano, tanto los tripulantes como varios de los pasajeros eran extranjeros. Se trataba de una aeronave fabricada en 1979 propiedad de la aerolínea mexicana Global Air (registrada también como Damojh Aerolíneas, lo que explica cierta confusión inicial a la hora de atribuir su pertenencia), que había sido rentada a Cubana.

Pero por ahora no hay indicios que hagan pensar que el accidente se produjese por un problema de mantenimiento o elementos en mal estado. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México ha emitido un informe preliminar en el que indica que Global Air pasó hace seis meses la revisión técnica anual llevada a cabo por la Dirección General de Aeronáutica Civil de ese país.

Mientras bomberos, equipos médicos y de rescate se afanaban por encontrar supervivientes entre un amasijo de hierros humeantes, el nuevo presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se desplazaba al lugar del accidente. "Se siguieron de inmediato las acciones que están previstas en los planes para eventos de este tipo. Se ha organizado todo, se extinguió el fuego, se están identificando los restos y ya se creó una comisión para investigar el hecho", dijo a la televisión estatal cubana desde el lugar del siniestro, añadiendo que las noticias sobre supervivientes "no son nada halagüeñas". Al mismo tiempo, familiares de los pasajeros y tripulantes esperaban noticias tanto en el aeropuerto José Martí como en la oficina de Global Air en Ciudad de México.

Las autoridades habilitaron las condiciones para que los parientes pudiesen identificar a las víctimas lo antes posible. Algunos, en Holguín, recibieron asistencia para desplazarse a La Habana. Al frente del equipo forense se encuentra Jorge González, el veterano doctor que lideró el estudio de los restos del Che Guevara y sus guerrilleros en Bolivia.

Un grupo de personas observa los restos del accidente tras el cordón de seguridad. (Reuters)
Un grupo de personas observa los restos del accidente tras el cordón de seguridad. (Reuters)

No es la primera vez que Cuba debe hacer frente a una tragedia de estas características, pero sí una de las peores. Tan solo se recuerda una ocasión más mortífera: la colisión, en septiembre de 1989, de un Ilyushin 62, también de Cubana de Aviación, en la que murieron 145 personas. El último accidente aéreo civil de gran magnitud ocurrió en 2010, cuando el vuelo 883 de Aero Caribbean se estrelló en la provincia de Sancti Spiritus; todos sus ocupantes, 61 pasajeros y 7 tripulantes, perecieron. Y en abril del año pasado, un avión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias colisionó contra una montaña en Artemisa, provocando la muerte de los ocho militares a bordo.

Pero la catástrofe aérea que más ha impactado a la sociedad cubana fue la del vuelo 455 de Barbados a Jamaica, en 1976: nueve minutos después del despegue, estallaron varias bombas —colocadas por militantes de extrema derecha dirigidos por el notorio anticastrista Luis Posada Carriles— que hicieron que el avión se precipitase sobre las aguas, matando a sus 73 ocupantes. La mayoría de los fallecidos eran atletas cubanos, en muchos casos muy jóvenes, así como estudiantes de medicina de Guyana, lo que contribuyó a la conmoción.

Todo apunta a que la tragedia de este fin de semana permanecerá por mucho tiempo en la memoria de los cubanos.

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