delitos que van desde el abuso sexual grave a la pornografía

El pediatra español acusado de haber cometido 76 abusos a menores en Suecia

El médico barcelonés, de 28 años, aprovechaba que su trabajo en diferentes centros médicos de todo el país nórdico le permitía estar en contacto con niños

Foto: Foto: Pixabay.
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A pesar de ser un milenial, Cristian Carretero Sánchez apenas tiene rastro en internet. Nada de 'stories' en Instagram, posts en Facebook o perfiles en Twitter. Nada. Un hombre fuera del radar. Sin embargo, una de las escasas referencias a su nombre apunta a un pasado que este médico barcelonés emigrado al norte de Europa probablemente hubiera deseado que no emergiera.

Carretero, de 28 años, está encarcelado en Suecia desde el pasado mes de diciembre, investigado por haber cometido presuntamente 76 delitos de abusos sexuales a menores. Según las pesquisas de la fiscal Anne Linden, las ofensas van desde el abuso sexual grave a la pornografía infantil. El facultativo aprovechaba que su trabajo en diferentes centros médicos le permitía estar en contacto con niños, a pesar de no contar con formación específica como pediatra. El rastro de sus fechorías se extiende por toda Suecia, desde la capital, Estocolmo, hasta la población de Skelleftea, a 300 kilómetros de la frontera con Finlandia.

De momento, no han transcendido detalles de los casos individuales, pero, en al menos uno de los incidentes, los padres de la presunta víctima informaron al hospital. Ocurrió en el verano de 2016. El menor, del que no se conocen el sexo ni la edad, acudió al hospital Skaraborg, en Skövde, una localidad en el sur de Suecia, con problemas respiratorios. Les atendió Cristian Carretero, que diagnosticó que el paciente probablemente sufría asma. Le pidió que se desnudara de cintura para arriba y que se quitase los pantalones. A continuación, le examinó el pecho y le tomó el pulso en la ingle. Carretero indicó que también quería examinarle los genitales, pero que para eso fijarían una nueva cita. Al terminar la consulta, pidió al paciente que le abrazase y que siguiese en contacto con él a través de su móvil privado. Tras conocer las quejas de los progenitores, el centro médico preguntó a Carretero por qué se había comportado de ese modo y se dieron por satisfechos con sus explicaciones. Según los archivos del caso, consideraron que se trató de un "malentendido".

Cuando se produjo este episodio, Cristian Carretero llevaba casi dos años ejerciendo en Suecia. A juzgar por la documentación de su expediente, el catalán tenía prisa por comenzar su carrera fuera de España, en una época de recortes brutales en el gasto público. Apenas finalizó sus estudios de Medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona, en junio de 2014, hizo los trámites para inscribirse en el Colegio de Médicos de esa misma provincia. Un mes después, ya tenía su número de colegiado. A diferencia de lo que suele ser habitual entre muchos recién titulados en Medicina, Cristian no optó por preparar el examen MIR ni parecía interesado en especializarse en ninguna rama de la profesión. En agosto de ese mismo año, ya se había mudado a Suecia y presentó ante las autoridades de aquel país la solicitud para poder ejercer como generalista en la clínica Erikslids de Skelleftea, que por aquel entonces buscaba talento extranjero ante la falta de profesionales nativos.

Al terminar la consulta, pidió al paciente que le abrazase y siguiesen en contacto a través del móvil

La prensa local se hizo eco de su caso. En la imagen que ilustraba la noticia, se le puede ver posando junto a una de las doctoras del centro médico, del que se dice que tiene una gran experiencia reclutando titulados de otros países para cubrir vacantes. Los primeros abusos investigados datan de septiembre de 2014 en esa pequeña localidad del norte de Suecia, de apenas 35.000 habitantes.

Allí ejerció Carretero hasta 2016 y allí también se concentran un tercio de los delitos de los que es sospechoso. Sus presuntas víctimas, según la fiscal Linden, son en su mayoría adolescentes entre los 13 y los 17 años, y proceden de toda Suecia. El reguero de presuntos abusos se mueve en paralelo a la agitada carrera profesional de Carretero. Y es que, en los algo más de tres años que llevaba instalado allí hasta su detención la pasada Navidad, este médico había trabajado en hospitales y centros de salud de todo el país. Tras abandonar Skelleftea, emigró más al sur y aterrizó en Skövde, donde se produjo el "malentendido" entre Carretero y su paciente asmático. Aparte de ese incidente, las autoridades suecas investigan allí otra docena de casos.

Desde el pasado 29 de diciembre, Carretero está en prisión, a la espera de ser procesado. Las autoridades suecas quieren evitar así que huya

Unos meses antes, se había mudado también a Skövde la futura esposa de Cristian, una doctora malagueña 7 años mayor que él, que hasta ese momento residía y trabajaba en España. La pareja se casó en enero de 2017 y a finales de ese mismo año él emprendió un nuevo rumbo. Mientras su esposa se quedaba en Skövde, Carretero comenzó a trabajar en un centro médico de Estocolmo. Fue en la capital sueca donde, en diciembre del pasado año, se denunciaron por primera vez cuatro de los casos, que, según la investigación, habían ocurrido unas semanas antes. En esa ciudad se analizan 15 casos y allí fue detenido Carretero.

En paralelo a su actividad en el mundo real, el barcelonés se dio de alta como profesional en la aplicación de atención médica virtual Kry, muy popular entre los suecos y que permite a los usuarios hacer consultas sanitarias a través de vídeollamada. Una parte importante de los delitos que se investigan no están asociados a una ubicación concreta, sino que se habla, de manera genérica, de hechos presuntamente ocurridos "en Suecia".

Captura de la interfaz de la app Kry.
Captura de la interfaz de la app Kry.

Desde el pasado 29 de diciembre, Carretero está en prisión a la espera de ser procesado. Las autoridades suecas quieren evitar así que huya, destruya pruebas o continúe su presunta actividad delictiva. De momento, no ha sido acusado formalmente y la investigación, que podría acabar a finales de este verano, sigue adelante.

De su vida en España, poco se sabe. Según el DNI y pasaporte que aportó para solicitar el ejercicio de la medicina en Suecia, su último domicilio conocido estaba en Girona, pero de eso hace casi cinco años. Ahora se aloja en una cárcel de Estocolmo, lejos de la Costa Brava. El pasado mes de febrero su mujer pidió el divorcio.

* Con información de Fouad Youcefi, en Gotemburgo.

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