La 'desnuclearización' de Corea que busca Trump: "Ahora hay más peligro, pero va bien"
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éxito sin paliativos de la cumbre intercoreana

La 'desnuclearización' de Corea que busca Trump: "Ahora hay más peligro, pero va bien"

La cumbre entre los presidentes de las dos Coreas se cierra con una declaración de avance hacia una península sin armas nucleares. El problema es el significado ambiguo de esos términos

Foto: El exdirector de la CIA Mike Pompeo estrecha la mano de Kim Jong-un en Pyongyang, a finales de marzo. (Reuters)
El exdirector de la CIA Mike Pompeo estrecha la mano de Kim Jong-un en Pyongyang, a finales de marzo. (Reuters)

“Estoy al tanto de que hemos interrumpido su sueño a menudo con nuestras pruebas nucleares. Ya no volveremos a interrumpir sus madrugadas”, afirmaba solemnemente el presidente norcoreano Kim Jong-un ante el surcoreano Moon Jae-in. Apenas uno entre los muchos comentarios y detalles que demuestran el ambiente amistoso en el que ha transcurrido el histórico encuentro entre los líderes de las dos Coreas.

Esa era la parte fácil. Lo complicado empieza ahora: conseguir que esa cordialidad se traduzca en pasos concretos para resolver el conflicto de la península coreana. La voluntad, al menos, parece genuina. “No hay razón por la que debamos pelearnos. Somos una sola nación”, subrayó Kim en otro momento de la cumbre. Los dos líderes han acordado establecer una oficina de enlace en la zona de Kaeseong. Sus ministros de Defensa se reunirán el 1 de mayo, y el presidente Moon visitará Pyongyang en otoño.

El presidente estadounidense Donald Trump se ha expresado de forma favorable hacia la cumbre intercoreana. “Tras un año furioso de lanzamientos de misiles y pruebas nucleares, un encuentro histórico entre las Coreas del Norte y del Sur está teniendo lugar ahora. Están pasando buenas cosas, pero ¡sólo el tiempo lo dirá!”, ha tuiteado.

De hecho, la Administración Trump está invirtiendo grandes esfuerzos en el encuentro que Trump mantendrá con Kim Jong-un el próximo mayo. Ayer, la Casa Blanca tuiteó las fotos de la reunión secreta que el nuevo Secretario de Estado Mike Pompeo, entonces todavía director de la CIA, tuvo con Kim en Pyongyang a finales de marzo para preparar el camino, un signo claro de la importancia que se concede a este proceso diplomático.

Trump, de hecho, se atribuyó una vez más el mérito ante los avances diplomáticos en la península, entre otras cosas los pasos dados en estas últimas semanas por Corea del Norte, como la cancelación de todas las pruebas nucleares y de misiles y la aceptación de una negociación sin precondiciones, incluyendo la exigencia de que las tropas estadounidenses abandonen Corea del Sur. “Me digo: espera un minuto, todas esas cosas a las que ha renunciado [Kim Jong-un], y la verdad es que ni siquiera se las hemos pedido realmente. Lo habríamos hecho, pero ha cedido incluso antes de que se lo pidiese”, declaró el mandatario el jueves en una entrevista con Fox News. “Ahora es un juego mucho más peligroso, pero os digo que está yendo muy bien”, subrayó.

placeholder El líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente surcoreano Moon Jae-in firman un acuerdo durante la cumbre intercoreana en la Zona Desmilitarizada, el 27 de abril de 2018. (EFE)
El líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente surcoreano Moon Jae-in firman un acuerdo durante la cumbre intercoreana en la Zona Desmilitarizada, el 27 de abril de 2018. (EFE)

"Lo que Pyongyang quiere no será aceptable"

Trump aceptó el encuentro –una concesión enorme, según los expertos, a la que ningún presidente de EEUU en activo se había prestado hasta ahora, puesto que otorga legitimidad al régimen de Pyongyang a cambio de nada- con el convencimiento de que Kim se ha plegado a la presión de la Casa Blanca, ante la amenaza real de un conflicto armado que supondría su destrucción. La mención al “peligro”, de hecho, inquieta a muchos observadores por la posibilidad de que el encuentro entre Trump y Kim termine de malas maneras, ante las diferentes expectativas de ambos líderes. Preocupa especialmente la ambigüedad respecto al término “desnuclearización” de la península coreana, el objetivo declarado de todos los actores.

“[La cumbre intercoreana] es muy simbólica y definitivamente excitante, pero hay que preguntarse para qué sirve ese simbolismo. Ambos hombres tienen un enorme deseo de hacer que esto luzca bien, pero no veo que vaya a salir nada de todo ello excepto ganar impulso para la reunión Kim-Trump”, afirma Van Jackson, un ex asesor del secretario de defensa de EEUU en política exterior hacia Asia. “Es fantástico tener buenas vibraciones hacia la cumbre con Trump, pero hay que poner la emoción a un lado y preguntarse qué significa esto respecto a la cuestión de las armas nucleares, y la verdad es que no mucho. Kim dice que quiere la paz y la desnuclearización, pero lo que eso significa para él no será aceptable para Corea del Sur o EEUU”, ha declarado al diario The Guardian.

Foto: El presidente surcoreano, Moon Jae-in (d), y el líder del Norte, Kim Jong-un (i), caminan tomados de la mano en la línea de demarcación militar (MDL), durante una ceremonia de bienvenida en el lado sur de la frontera militarizada. (EFE)

En el comunicado conjunto de la cumbre, los presidentes de los dos países aseguran que “el sur y el norte han confirmado su objetivo común de lograr una península sin armas nucleares”. Además, establecen varias líneas de trabajo para el futuro, entre las que destacan el establecimiento de un verdadero acuerdo de paz –puesto que la guerra de Corea de 1950-53 concluyó con un mero armisticio, no con un acuerdo-, la “resolución urgente” del problema humanitario de las familias divididas tras dicha guerra, el cese de las actividades propagandísticas contra el otro bando y la “disminución de las tensiones militares en la península coreana”.

Algunos observadores se muestran escépticos respecto al significado real de esta cumbre. “Ya hemos tenido otros ‘amaneceres’ anteriormente”, ha declarado el primer ministro australiano Malcolm Turnbull. A la desconfianza contribuyen hechos como el que el encuentro no haya sido retransmitido por la televisión norcoreana, una baza propagandística que Pyongyang prefiere guardarse para administrarla convenientemente. Pero la mención a la “desnuclearización” sin duda habrá sonado como música a los oídos de Trump. Habrá que esperar hasta mayo para saber si el heterodoxo comportamiento del presidente estadounidense sirve para resolver un problema que se ha resistido a todas las administraciones desde Harry S. Truman, o por el contrario abre el camino a un escenario mucho más peligroso.

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