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Día de la Malaria: Venezuela, Burundi... ¿preparados para vencer el paludismo?
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Día de la Malaria: Venezuela, Burundi... ¿preparados para vencer el paludismo?

Desde hace más de una década la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica el 25 de abril a una enfermedad que mata a casi el 30% de los afectados, en su mayoría, en África

Foto: Día mundial contra el paludismo 2018
Día mundial contra el paludismo 2018

Desde 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica cada 25 de abril a la malaria, una enfermedad que tiene una mortalidad del 30% y que afecta, en su inmensa mayoría, a países de África. Después de dos años con un lema que instaba a acabar para siempre con ella, y otros tres en los que la OMS pedía inversión a futuro, el 25 de abril de 2018 se lleva a cabo bajo el lema de 'Preparados para vencer al paludismo', si bien todavía queda mucho para conseguirlo, especialmente en algunos países.

Esta enfermedad, que según los últimos datos afectó a 212 millones de personas en todo el mundo y provocó la muerte a 429.000, está provocada por parásitos 'plasmodium', que se transmiten a través de un vector infectado: el mosquito anopheles. Existen cinco especies de parásito que pueden provocar malaria en seres humanos, siendo la más mortífera la 'plasmodium falciparum'. Precisamente por esto, medidas como la fumigación o el uso de mosquiteras reduce considerablemente las probabilidades de infección, especialmente importante en los niños menores de cinco años, sector de la población especialmente expuesto a la infección (un 70% de las muertes por malaria se producen en este grupo de edad), y las embarazadas, que corren más riesgo de morir por complicaciones, pero también de sufrir abortos espontáneos o de que los bebés nazcan con insuficiencia ponderal.

A pesar de que las tasas de mortalidad han decaído gracias al aumento de las medidas de control y prevención de la enfermedad —desde 2010 la tasa de mortalidad se ha reducido en más de un 29% en todo el mundo, y un 35% entre niños menores de cinco años—, la OMS insiste en que no se puede caer en la autocomplacencia. "Los últimos datos indican que la respuesta contra el paludismo se encuentra en una encrucijada: la disminución de casos y de muertes se ha estancado, y no aumenta la financiación, que es vital para los programas de lucha contra la enfermedad", ha lamentado el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a propósito del Día Mundial de la Malaria de 2018. Así, si se sigue en la misma dirección, se podrían socavar "los esfuerzos del pasado".

Precisamente esto es lo que ha ocurrido en Venezuela, país que registra el mayor incremento de casos de malaria en todo el mundo. El director del programa de paludismo para la OMS, Pedro Alonso, explicó en la víspera de la jornada contra la enfermedad que el caso venezolano realmente preocupa a las autoridades. "Los casos de malaria están creciendo de una manera muy preocupante a causa de la drástica reducción de las campañas antipalúdicas que se llevan a cabo en el país", ha señalado Alonso desde Ginebra, donde ha recordado que en el país hay "incrementos masivos" que, probablemente, alcance "el medio millón de casos por año".

Foto: Un hombre fumiga para controlar el chikunguña y el dengue en el distrito de Petare, Caracas. (Reuters)

Oficialmente, en 2016 Venezuela registró un total de 245.000 casos y una muerte, mientras que la OMS estimó que, en realidad, el número de contagios había ascendido al menos a 300.000 y el de decesos a 280. Para 2017, la OMS estima que al menos se dieron 406.000 casos, una cifra muy difícil de verificar dado que el sistema epidemiológico del país es muy precario. No obstante, el director del programa para la malaria ha explicado que la oficina regional de la OMS —la Organización Panamericana de Salud (OPS)— está trabajando con el Gobierno de Nicolás Maduro para tratar de "aliviar las preocupantes condiciones", al tiempo que la agencia está ofreciendo medicamentos antipalúdicos y tratamientos preventivos como mosquiteras impregnadas de insecticida.

placeholder Venezolanos esperando para recibir un tratamiento antimalaria en San Félix, Venezuela, en noviembre de 2017 | Reuters
Venezolanos esperando para recibir un tratamiento antimalaria en San Félix, Venezuela, en noviembre de 2017 | Reuters

Alonso ha recordado que el riesgo no recae únicamente en la población que reside en Venezuela, sino también en los que huyen de las duras condiciones del país y buscan refugio en naciones limítrofes. "Estamos viendo casos de malaria entre la población de refugiados venezolanos que llegan a Brasil, Colombia y Ecuador y otros lugares", ha indicado, antes de añadir que la OMS/OPS teme que haya nuevas transmisiones en los países de destino "si no se controla bien a la población refugiada".

Por otro lado, Alonso ha recordado que si bien en números absolutos los casos de paludismo han crecido en América Latina, en general, la región marcha por el buen camino y que la enfermedad está controlada en la mayoría de los países a excepción de Venezuela, dado que si hay casos, éstos son puntuales.

África, hogar de la malaria

Según los datos de la OMS, la gran mayoría de las muertes por malaria se registran en África subsahariana: en 2016, el 90% de los casos y el 91% de las muertes se registraron en esta zona. De hecho, 15 países de todo el mundo, todos en África subsahariana salvo uno (India), sufrieron ese año el 80% de la carga mundial de paludismo. Esto responde, entre otras cosas, a que la transmisión de la enfermedad es más intensa en zonas donde los mosquitos tienen una vida relativamente larga, que permite que el parásito tenga tiempo para completar su desarrollo en el interior de su organismo. Así, la larga vida y la marcada preferencia por los humanos —en lugar de por los animales— que presentan las especies que actúan como vectores en África son la principal causa de que más del 90% de los casos de paludismo se registren en ese continente.

A esto habría que sumarle la desnutrición: esto hace que Burundi, un país con 10,5 millones de habitantes, haya registrado 19 millones de casos diagnosticados en tres años, según los datos de la ONG World Vision, casi el doble de la población del país. Así, en este país, ubicado entre República Democrática del Congo, Tanzania y Ruanda, cuenta con una espada de doble filo que lleva a millones de personas, principalmente menores de edad, a la muerte.

placeholder Crisis de la malaria en Burundi | Foto: Javan Niyakire (World Vision)
Crisis de la malaria en Burundi | Foto: Javan Niyakire (World Vision)

Burundi cuenta, además, con uno de los niveles más altos de retraso en el crecimiento del mundo: más de dos millones de niños menores de cinco años, los más expuestos a la malaria. Con respecto al paludismo, Burundi registró en 2017 más de 6,4 millones de casos, en un contexto en el que la inseguridad alimentaria afecta a más de 2,6 millones de personas. Los niños, una vez más, son los más afectados.

Beate Niyungeko es enfermera en una clínica, donde suele ver largas hileras de niños enfermos, que sufren tanto de malaria como desnutrición. "Sus cuerpos son débiles y no son capaces de hacer frente a otras enfermedades", señala la enfermera, en declaraciones a la ONG World Vision. Su experiencia como personal sanitario le demuestra que la desnutrición los hace mucho más vulnerables. En los mismos términos se expresa Marie-Aloys Mukajanse, enfermera desde hace 50 años: "Donde encuentras desnutrición encuentras malaria. Están interrelacionados", asegura.

Desde World Vision buscan impulsar programas de prevención en estos países: la ONG cuenta con más de 1.500 voluntarios capacitados para la atención de casos de malaria, que en los últimos tres años han hecho pruebas de esta enfermedad a más de 89.000 personas, mientras que tiene asociaciones con diversas clínicas para garantizar paquetes nutricionales a miles de niños.

Desde 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedica cada 25 de abril a la malaria, una enfermedad que tiene una mortalidad del 30% y que afecta, en su inmensa mayoría, a países de África. Después de dos años con un lema que instaba a acabar para siempre con ella, y otros tres en los que la OMS pedía inversión a futuro, el 25 de abril de 2018 se lleva a cabo bajo el lema de 'Preparados para vencer al paludismo', si bien todavía queda mucho para conseguirlo, especialmente en algunos países.

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