EL CONFLICTO de boko haram

Cómo impedir que se repita esta foto: pasos para acabar con los secuestros en Nigeria

El pasado mes de febrero más de un centenar de niñas fueron secuestradas por Boko Haram, algo que demuestra que es hora de redoblar esfuerzos

Foto: Imagen de uno de los vídeos del secuestro de las niñas de Chibok (Nigeria) | Reuters
Imagen de uno de los vídeos del secuestro de las niñas de Chibok (Nigeria) | Reuters

Un 15 de abril de 2014, el grupo terrorista nigeriano Boko Haram secuestraba a un grupo de unas 270 niñas de una escuela de secundaria de Chibok, una localidad en el norte de Nigeria, a unos 80 kilómetros de la frontera con Camerún. Medio centenar de ellas consiguieron escapar de sus captores inmediatamente después del secuestro. En 2015, el Ejército de Nigeria rescataba a 300 mujeres, la mayor parte de ellas aún niñas (unas 200), que estaban secuestradas en Sambisa, uno de los bastiones de la insurgencia nigeriana, pero ninguna había sido raptada en Chibok. Años después, otras muchas de esa escuela sí salieron libres.

Cuatro años después del secuestro que dio la vuelta al mundo —tanto que provocó que la campaña #BringBackOurGirls ('Devolvednos a nuestras niñas') alcanzara a todo el globo—, en febrero de 2018, el grupo secuestraba a otro grupo: más de un centenar de niñas de Dapchi, una aldea de Yobe en el noreste del país. En torno a un mes después de conocer la desaparición de 110 niñas, el Gobierno nigeriano confirmaba la liberación de 101 de ellas. Horas después, Bashir Ahmad, el asistente personal del presidente de Nigeria —Muhammadu Buhari— anunciaba que un total de 106 personas secuestradas, de las cuales 104 eran alumnas de Dapchi, además de otra niña y otro niño, eran liberadas de manos de los terroristas. Una de ellas, la única que no había renunciado a su fe cristiana, era esclavizada. Pero ha habido muchos más.

"Lo que ocurrió en Chibok debió haber servido como llamada de atención al Gobierno de Nigeria", dice, en el cuarto aniversario del secuestro de Chibok el director de Amnistía Internacional para Nigeria, Osai Ojigho. "Cuatro años después, miles de niñas y mujeres han sido secuestradas de sus hogares, y obligadas a vivir en cautividad, en acontecimientos que, en gran medida, no han saltado a los medios de comunicación", lamenta. "Hace mucho que llegó el momento para tomar acciones significativas en nombre de todas las víctimas de los crímenes de Boko Haram". ¿Pero qué medidas se pueden tomar? Para la organización International Crisis Group (ICG), un organismo independiente que lucha por la prevención de conflictos y por la implementación de políticas que favorezcan la paz, es momento de redoblar esfuerzos.

Fotografía premiada con el primer premio de la categoría 'Personas - Historias' del World Press Photo 2018
Fotografía premiada con el primer premio de la categoría 'Personas - Historias' del World Press Photo 2018

Según este grupo, el incidente de Dapchi, el más reciente de los secuestros de niñas en Nigeria, deja claro que la insurgencia de Boko Haram, a pesar de las divisiones internas del grupo, sigue siendo muy peligrosa. "La rápida liberación de las niñas de Dapchi es, por supuesto, un gran alivio. El hecho de que su liberación pueda tener algo que ver con conversaciones entre el Gobierno y la insurgencia ofrece alguna esperanza de que el diálogo pueda acabar con un alto el fuego o incluso con el fin del conflicto", señala el grupo. No obstante, continúa, "los secuestros también subrayan cuáles son los grandes desafíos a los que todavía se enfrenta el Gobierno de Muhammad Buhari".

Y si bien nunca es posible salvaguardar al cien por cien la seguridad en las escuelas e impedir los secuestros de estudiantes en Nigeria, desde el ICG sostiene que existen muchos pasos que se pueden dar desde el Gobierno para ayudar a minimizar los riesgos en el noreste del país, donde se concentran los secuestros. Estos son algunos de ellos:

  • Mejorar el despliegue militar y otras disposiciones de seguridad: el Ejército, la Policía y las agencias de seguridad de Nigeria tienen que desplegar mucho más personal en la zona. Si bien todas las agencias están sobrecargadas, el Gobierno podría asignar personal de manera algo más eficiente. En concreto, el Ejército debería revisar sus compromisos en todo el país, retirar personal y recursos de lo que, en esencia, son operaciones policiales y concentrar sus fuerzas en el noreste del país. Además, la Policía podría retirar a muchos de los 150.000 agentes que se encargan de la seguridad de los políticos y, en ocasiones, también de personas individuales y reasignarlos a esta zona.
    Además se pueden modificar el despliegue, enviando militares a localidades más pequeñas, que son más vulnerables a ataques de la insurgencia que las capitales de cada estado. En la medida de lo posible, es importante también incluir agentes mujeres en operaciones de seguridad desplegadas en las escuelas para promover equipos diversos que sean capaces de construir una base de confianza con afectadas por violencia de género y abusos sexuales.

Ejército de Nigeria | Reuters
Ejército de Nigeria | Reuters

  • Investigar los secuestros: algo tan sencillo como investigar los raptos, publicar los hallazgos de las investigaciones y seguir recomendaciones es un paso muy importante a seguir. El Gobierno debe investigar los lapsus de seguridad que permiten este tipo de actuaciones por parte de Boko Haram, así como el juego de culpas entre las agencias de seguridad que sigue a los raptos. Para ello, se podría crear una comisión independiente, apartidista y no subordinada a ningún cuerpo concreto para realizar estas investigaciones, comisión que, por otro lado, debería incluir a mujeres.
  • Comprometerse (de nuevo) con la Iniciativa de la Escuela Segura: se trata de una iniciativa de financiación múltiple impulsada por el propio Gobierno nigeriano y la ONU, que cuenta con capitalización del sector privado y del Banco de Desarrollo Africano, y cuyo objetivo es desarrollar una serie de intervenciones en los centros escolares para fomentar la protección, sobre todo de poblaciones de riesgo. Desde el ICG proponen que el Ministerio de Economía identifique el medio millar de escuelas que han recibido esta financiación para valorar si realmente ha tenido algún efecto, además de tomar otras medidas como trasladar a los estudiantes, especialmente a las niñas, de ambientes con mayor riesgo a zonas más seguras.

  • Mantener los operativos militares al tiempo que se negocia para el cese de las hostilidades: el Gobierno nigeriano reconoció que está intentando negociar un alto el fuego con una de las facciones de Boko Haram (Barnawi), aunque no todos los grupos están dispuestos a hacerlo, ni todos del mismo modo. Sin embargo, el Gobierno no puede abandonar su campaña contra la insurgencia, si bien ante la "remota" posibilidad de que la derrota de Boko Haram sea militar, se deberían plantear y explorar otras opciones.
  • Recibir apoyo internacional: Abuya sigue necesitando ayuda, mucha ayuda, tanto a nivel de ayuda humanitaria, como de asesoría para el Gobierno, especialmente a la hora de compartir información de Inteligencia y de construir unas fuerzas de seguridad que dispongan de capacidades para proteger a los civiles. Además, la comunidad internacional debería instar al Gobierno de Nigeria a buscar todas las opciones para poner fin al conflicto, incluyendo el diálogo con la insurgencia, además de promocionar los servicios públicos y ayudar a mejorar las oportunidades económicas en la zona noreste del país, la más afectada.
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