cada vez más mujeres bajo el radar

11.000 islamistas en Alemania: la fiscalía pide más personal y mayor presupuesto

El número de islamistas se ha doblado en Alemania en los últimos cinco años. Y se encuentra en máximos históricos. Las causas por terrorismo se quintuplicaron en 2017

Foto: Miembros de un grupo salafista ofrecen versiones del Corán traducidas al alemán en la Plaza Postdamer, en el centro de Berlín. (Reuters)
Miembros de un grupo salafista ofrecen versiones del Corán traducidas al alemán en la Plaza Postdamer, en el centro de Berlín. (Reuters)

El número de islamistas se ha doblado en Alemania en los últimos cinco años. Y se encuentra en máximos históricos. Las causas por terrorismo se quintuplicaron en 2017 y la fiscalía apenas da abasto para investigar y procesar a los sospechosos. Ha pedido más personal y mayor presupuesto. El país, que por ahora sólo ha sufrido un gran ataque terrorista, mantiene un elevado nivel de alerta.

El número de salafistas en Alemania alcanzó la cifra de 11.000 al cierre del primer trimestre de este año, según fuentes de los servicios secretos citadas por el diario 'Tagesspiegel'. Esta cifra es exactamente el doble que la que la Oficina Federal de Protección de la Constitución (BfV), la inteligencia del Interior de Alemania, tenía registrados en 2013. Los especialistas, no obstante, perciben una ralentización en el crecimiento de esta corriente extremista suní, aunque descartan que en un futuro previsible su número pueda estancarse o retroceder. El presidente de la BfV, Hans-Georg Maaßen, habló a finales del año pasado de un "máximo histórico" al referirse a sus cifras en Alemania.

El repunte de los salafistas en Alemania se ha notado especialmente en las ciudades-estado de Berlín y Hamburgo, la primera y tercera mayores ciudades del país. El último recuento difundido por las fuerzas de seguridad hablaba de unos 850 salafistas en la capital, la única urbe alemana que ha sufrido un gran atentado islamista. En Hamburgo, la cifra era de 798. El espionaje considera que más de la mitad de estos últimos, 434, están dispuestos a ejercer la violencia en mayor o menor grado. En el escalón más alto de la pirámide de riesgo se sitúan unos 760 "islamistas peligrosos" repartidos por todo el territorio nacional, según la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA). Este organismo policial considera que los individuos de esta lista -de los que 153 están ya en prisión- están dispuestos a cometer atentados.

Mujeres y jóvenes

Y no son sólo hombres. Las autoridades alemanas tienen en su radar a cada vez más mujeres pertenecientes a círculos islamistas. Los servicios secretos en Renania del Norte-Westfalia advertían recientemente de una red de varias decenas de mujeres que operaban de forma "agresiva" en este populoso estado federado. Sus funciones iban de la propaganda en las redes sociales al adoctrinamiento de menores. "Ellas cubren huecos en la escena salafista porque muchos líderes masculinos se encuentran en prisión", explicó al Frankfurter Allgemeine Zeitung el responsable del espionaje en este Land, Burkhard Freier. De hecho, "varias docenas" de los 760 "islamistas peligrosos", son mujeres y jóvenes.

"Ellas cubren huecos en la escena salafista porque muchos líderes masculinos se encuentran en prisión"

El repunte del número de salafistas está ligado, según los expertos, a factores como la llegada de refugiados al país. Entre los más de 1,2 millones de personas que han entrado en Alemania desde 2015 como peticionarios de asilo -en su mayoría procedentes de Siria, Irak y Afganistán- hay una minoría extremista que profesa esta visión radical del islam que rechaza los valores occidentales y, en muchos casos, no descarta la violencia. La ralentización en el crecimiento de este grupo experimentada en los últimos meses se debe tanto a una disminución de las llegadas de refugiados como a las recientes derrotas sufridas por el Estado Islámico en Irak y Siria, argumentan los especialistas.

Ahmad A., un solicitante de asilo palestino e islamista radical que mató a una persona e hirió a seis en un ataque con cuchillos en Hamburgo el pasado julio, durante su juicio, el 1 de marzo de 2018. (Reuters)
Ahmad A., un solicitante de asilo palestino e islamista radical que mató a una persona e hirió a seis en un ataque con cuchillos en Hamburgo el pasado julio, durante su juicio, el 1 de marzo de 2018. (Reuters)

Prevención y represión

El acuerdo de coalición firmado a principios de año por los conservadores de la canciller Angela Merkel y los socialdemócratas apostaba por "mantener y también reforzar" los programas de prevención. Además, se apuntaba al Ministerio de Familia para la tarea de frenar los procesos de radicalización entre los jóvenes. Pero el Ministerio del Interior, en manos del conservador bávaro Horst Seehofer, ha subrayado a raíz de la difusión de estas cifras que la prevención y la represión deben ir "de la mano".

De hecho, las fuerzas de seguridad, que van a aumentar su número y presupuesto de forma significa en esta legislatura, siguen con atención los movimientos de los islamistas calificados como peligrosos. Los últimos fueron detenidos el pasado fin de semana en Berlín. Se trataba de seis jóvenes, de entre 18 y 21 años, que según medios alemanes pertenecían al círculo de Anis Amri, el autor del atentado de Berlín. La policía tenía "indicios aislados" de que podrían haber estado preparando un atentado con cuchillos durante la media maratón que se celebró en la capital alemana el domingo. Así que, de forma preventiva, los detuvieron. No obstante, los seis fueron puestos en libertad horas más tarde.

También se han descabezado grupos con planes mucho más elaborados y potencialmente mortíferos. Como el desbaratado en junio de 2016 en Düsseldorf con el arresto de seis hombres -todos sirios- que, según el Tribunal Supremo, tenían planes "muy avanzados" para provocar una matanza en esa ciudad alemana. El atentado, explicó esta institución, iba a consistir en un ataque coordinado que arrancaría con dos suicidas, que pensaban activar sus explosivos de forma simultánea en dos calles paralelas del área comercial del centro de la ciudad. A continuación, otros ocho terroristas se iban a apostar con rifles de asalto en las cuatro salidas de esas calles, dos en cada extremo, para disparar a la masa una vez que se desatase el pánico. "Tenían que disparar a muchas de las personas que huían y luego, cuando se les acabase la munición, volarse también por los aires", explicó el Supremo en un comunicado. Dos de los detenidos se unieron al ISIS en la primavera de 2014 y recibieron el encargo de atentar en Alemania, a donde se dirigieron, por separado, entre marzo y julio de 2015.

Según declaraciones al dominical "Bild am Sonntag" del anterior ministro de Interior, Thomas de Maizière, que abogó por poner pulseras de seguimiento a los islamistas "peligrosos" para controlarlos, sólo en 2017 las fuerzas de seguridad evitaron "al menos tres" atentados terroristas "cuya planificación ya estaba lo suficientemente avanzada como para hablar de preparativos concretos y no sólo de una idea vaga". Los servicios secretos han apuntado además que en 2016 abortaron siete tramas islamistas para atentar en Alemania. Desde el año 2000 esa cifra de ataques frustrados policialmente se eleva a 16, según cifras de Interior.

La policía alemana registra la vivienda de un joven sirio de 19 años en Schwerin, acusado de planear un atentado yihadista con bombas, en ocubre de 2017. (Reuters)
La policía alemana registra la vivienda de un joven sirio de 19 años en Schwerin, acusado de planear un atentado yihadista con bombas, en ocubre de 2017. (Reuters)

Los límites de la fiscalía

Además, Alemania está indagando en profundidad en el pasado de algunas personas llegadas recientemente al país con el objetivo de detectar quiénes, entre el flujo de refugiados, podrían ser radicales. Así en los últimos dos años se ha logrado procesar a varias decenas de personas, en su mayoría varones jóvenes de Siria y Afganistán, por pertenencia a grupos terroristas extranjeros. Los comunicados de la Fiscalía General sobre estos datos aportan datos asombrosamente concretos de las acciones llevadas a cabo por estas personas hace años en las filas de organizaciones como los talibán, Estado Islámico (EI) y Dschabhat al-Nusra.

El número de procesos por terrorismo fue de 1.200 en 2017, casi 5 veces más que en el año anterior

La Fiscalía General ha reconocido que apenas da abasto con el repunte de la carga de trabajo ligada a la investigación del terrorismo. Según sus estadísticas internas, el número de procesos por terrorismo ascendió el año pasado a cerca de 1.200, casi cinco veces más que en el ejercicio anterior. Además, alrededor de mil de esos casos tenían un trasfondo islamista, frente a los apenas 200 de 2016. Por eso el fiscal general, Peter Frank, solicitó recientemente al Gobierno federal y a los 16 "Länder" del país más personal y más fondos. "Hemos alcanzado la frontera de la capacidad de la Fiscalía Federal", reconocía Frank en una misiva a la que tuvo acceso el semanario "Der Spiegel".

Los controles se han extendido a la Oficina Federal para las Migraciones y los Refugiados (BAMF), encargada de procesar los cientos de miles de peticiones de asilo que se han solicitado en Alemania en los últimos tres años. Este departamento, que ha visto multiplicado su personal y presupuesto a raíz de la situación de emergencia de 2015, ha mejorado cualitativamente los chequeos rutinarios del pasado de los solicitantes y su identificación.

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