"El FBI podría haber impedido el 11-S, pero la rivalidad con la CIA permitió el ataque"
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lawrence wright, periodista de investigación

"El FBI podría haber impedido el 11-S, pero la rivalidad con la CIA permitió el ataque"

El Confidencial entrevista a Lawrence Wright, cuyo libro "La Torre Elevada", ahora convertido en serie de televisión, sigue siendo la investigación más profunda sobre el origen de Al Qaeda

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"El FBI podría haber impedido el 11-S, pero la rivalidad con la CIA permitió el ataque"

Lawrence Wright (Oklahoma, 1947) es uno de los periodistas más reconocidos de EEUU, donde escribe regularmente para la prestigiosa revista The New Yorker. Autor de varios libros de investigación, entre ellos tres sobre yihadismo y Oriente Medio, saltó a la fama internacional con "La torre elevada. Al Qaeda y los orígenes del 11-S", con el que consiguió el premio Pulitzer. La obra describe con extraordinario detalle los entresijos que llevaron al peor ataque terrorista sufrido en suelo americano, desde Pearl Harbour en 1941. Amazon adapta ahora la trama a una serie donde se explica, entre otras cosas, cómo la CIA pudo matar a Osama Bin Laden en 1999 y dejó pasar la oportunidad. “Quiero que la gente sepa cómo ha cambiado todo el mundo y por qué”, asegura el autor en una entrevista con El Confidencial.

Pregunta. En su libro destaca la gran descoordinación que existía entre CIA y FBI. ¿Una mejor cooperación entre estas dos agencias de inteligencia podría haber evitado el 11-S?

Respuesta. La división entre las dos agencias y las rivalidades personales permitieron que el ataque pudiera efectuarse. Si la CIA hubiera cooperado con FBI compartiendo información, especialmente sobre el hecho de que Al Qaeda estaba presente en EEUU 19 meses antes que tuviera lugar el atentado, estoy convencido de que el FBI podría haber detenido el ataque.

P. John O'Neill y Ali H. Soufan, dos agentes del FBI, se convierten en dos de los grandes protagonistas de su libro. ¿Son simpatías personales o considera que el FBI actuó mejor?

R. Las dos agencias, tanto el FBI como la CIA, trabajaron de manera profesional y muy duro para detener Al Qaeda, pero tenían misiones diferentes. La misión de la CIA es recopilar información para tratar de anticiparse a lo que va a ocurrir. La misión del FBI es arrestar a las personas sospechosas o culpables y llevarlos hasta la justicia. En ocasiones, la CIA se opone a esto porque algunas veces, durante los juicios, salen a la luz determinadas informaciones que ellos preferirían que se mantuvieran en secreto. Es obvio que hay una diferencia institucional. En 2001, esto suponía enormes problemas en la cooperación entre las dos agencias. Ahora han sido reorganizadas y, tras el ataque, se creó el Centro Nacional Antiterrorista. Por lo tanto, la cooperación ha mejorado, no solo entre las agencias estadounidenses sino entre éstas y otros servicios de inteligencia alrededor del mundo. Pero, trágicamente, tuvo que ocurrir el 11-S para que eso ocurriese.

El momento del impacto del segundo avión contra el World Trace Center, el 11 de septiembre de 2001. (Reuters)
El momento del impacto del segundo avión contra el World Trace Center, el 11 de septiembre de 2001. (Reuters)

P. ¿Existe una especial ira contra las agencias de inteligencias al saber que, si hubieran actuado de otra manera, el atentado se podría haber evitado? ¿Cómo se siente ahora la ciudadanía?

R. Como americano, es frustrante ver que no ha habido consecuencias. Aunque algunas de las figuras relevantes de Al Qaeda fueron detenidos, nadie de los servicios de inteligencia tuvo consecuencias por no llevar a cabo acciones que quizá pudieran haber prevenido el ataque. Nadie ha tenido tampoco consecuencias por las torturas que han tenido lugar tras el 11-S o por la invasión de Irak, una decisión que fue tomada por pánico tras el ataque. En general, la gente siente que no se han rendido cuentas. No se han entendido algunas cosas y, por consecuencia, no se ha podido cerrar este episodio.

P. Días antes del 11-S, Mohamed Atta y Ramzi Bin al Shibh, dos figuras claves del atentado, estuvieron en España. ¿Qué importancia tuvo este viaje?

R. Es un punto muy interesante. En efecto, antes del ataque, Mohamed Atta [jefe del comando que estrelló el avión del vuelo AA 11 de American Airlines contra la Torre Norte] y Ramzi Binalshibh [coordinador del atentado] viajaron hasta España para una serie de reuniones. Para 2001 ya había radicales en España que contribuyeron a preparar el complot. Quizá las reuniones estuvieran relacionadas con la entrega de algún dinero. Desde luego, justo antes del 11-S, hubo un momento extraño en la historia de Al Qaeda. España estuvo también luego vinculada a la figura de Abu Musab al-Zarqawi, uno de los financiadores de la organización que acabó convirtiéndose en el ISIS. No se puede obviar que España siempre ha sido un país muy importante en la mente de muchos islamistas radicales para su idea de imperio. Incluso Bin Laden destacó la grandeza de la Alhambra.

P. Han pasado 17 años del 11-S: ¿qué es lo ha cambiado desde entonces?

R. Es increíble todo lo que ha cambiado el mundo desde el 11-S. Precisamente, una de las razones por las que me interesó hacer esta serie a raíz del libro es porque, me di cuenta, de que hay mucha gente que era muy pequeña cuando pasó todo y no saben por qué viven en el mundo que hay ahora. No saben cómo era antes la vida, las libertades que teníamos, no sólo en EEUU sino en Europa. No saben por qué hay estas guerras que están durando tanto tiempo y todas las medidas de seguridad que hay ahora para todo. Cuando yo tenía 17 años, recuerdo que llevé a mi novia al aeropuerto en Dallas y nos enseñaron la torre de control, los aviones… Impensable ahora todo eso. Pero así era antes EEUU. Lo que quiero enseñar con la serie es cómo ha cambiado todo y por qué.

Gina Haspel, subdirectora de la CIA y ahora designada directora de la agencia | YouTube
Gina Haspel, subdirectora de la CIA y ahora designada directora de la agencia | YouTube

P. Es cierto que hay muchos cambios, pero también hay muchas otras cosas que siguen igual, como el hecho de que un presidente de los EEUU siga recibiendo a líderes de regímenes totalitarios. El año pasado, sin ir más lejos, Donald Trump se reunió con el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi. ¿Cómo afecta este respaldo a tiranías al incremento del extremismo y el antiamericanismo?

R. Difícil de decir. Si retrocedemos, por ejemplo, hasta la administración de George W. Bush, se presionó a Hosni Mubarak [el que fuera dictador egipcio] para que se democratizara y se apoyara una primavera árabe que luego terminó convirtiéndose en una catástrofe con nuevos dictadores que tomaron el poder. No creo que EEUU tenga, en este sentido, tanta influencia como la que la gente dice. Efectivamente, EEUU tiene responsabilidades por algunos de estos acontecimientos. Pero, hay países que odian a EEUU como Sudán, donde hay un gobierno muy radical, y tenemos poco que ver al respecto. Arabia Saudí es otro país que nunca ha sido colonizado y es de donde sale mucho del dinero que financia actividades terroristas. Por lo tanto, todo es mucho más complicado, no hay un solo culpable, un solo país, hay todo un movimiento.

P. ¿Qué le parece el nombramiento de Gina Haspel, la controvertida primera mujer nominada para dirigir la CIA, vinculada con la tortura de detenidos?

R. Donald Trump ya ha dicho en entrevistas que apoya la tortura. Por lo tanto, creo que ella ha sido elegida para la CIA, no a pesar de su apoyo a la tortura, sino precisamente por apoyarla. Y es terrible. Tenemos que aprender lecciones. La tortura lleva a la radicalización de los musulmanes que están encarcelados, como se ha comprobado con las prisiones de Egipto. Lo mismo pasó cuando invadimos Iraq, que encarcelamos a muchos musulmanes y el radicalismo se extendió en las celdas. Además, la tortura lleva a la desinformación. Algunos de los detenidos por el 11-S fueron mandados a las cárceles de Egipto y de la tortura salieron informaciones como que Sadam Hussein estaba trabajando con Al Qaeda en armas de destrucción masiva. Datos falsos que luego se utilizaron para justificar la invasión.

P. ¿Cree que estamos en el principio del fin de terrorismo islamista o que por el contrario Al Qaeda podría estar preparando su regreso a lo grande bajo el liderazgo del hijo de Bin Laden?

R. Cuando Al Qaeda atacó EEUU con el 11-S, tenía 400 miembros. Ahora cuenta con decenas de miles repartidos por todo el mundo, por no hablar del ISIS y otros grupos terroristas. Por lo tanto, este movimiento ha ganado enorme peso y sigue con la intención de atacar Occidente. Creo que tanto en EEUU como Europa estamos demasiados distraídos con cosas nimias del día a día y debemos concentrarnos en que aún estamos bajo amenaza. Hay mucha división y si hay una lección que debemos de aprender es que divididos caemos. Fueron las divisiones entre las agencias de inteligencia las que no pudieron evitar el 11-S. La unidad es lo único que nos protege.

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