ataque al síntoma, no a la enfermedad

Maduro quita tres ceros para frenar la inflación: "Afrontar esto ahora es imposible"

Maduro anuncia una reconversión monetaria: se quitarán tres ceros a la moneda nacional. También habrá nuevos billetes. Según los expertos, la medida no resuelve los problemas endémicos

Foto: Nicolás Maduro quien muestra una imagen de un billete en una rueda de prensa, el 22 de marzo de 2018, en Caracas. (EFE)
Nicolás Maduro quien muestra una imagen de un billete en una rueda de prensa, el 22 de marzo de 2018, en Caracas. (EFE)

Dice el refrán popular que, cuando algo no sirve es “un cero a la izquierda”. En Venezuela este dicho también aplica para los ceros a la derecha. La hiperinflación es tan fuerte que los precios del mercado están en miles y millones de bolívares. Desde hace unos meses la gente en la calle ha eliminado, a la hora de expresarse, tres ceros de los montos. Si algo vale 250.000 bolívares, te dicen que cuesta 250, si son 16 millones de bolívares, que son 16.000. A partir de junio, lo que era parte del habla popular será oficial. Este jueves el presidente Nicolás Maduro anunció una reconversión monetaria, es decir, se quitarán tres ceros a la moneda nacional. También habrá nuevos billetes.

A la hora de explicar por qué esta medida ahora, el economista José Toro Hardy a punta a varias cosas. “Dada la hiperinflación que azota a Venezuela, la más alta del mundo, se hace muy difícil el manejo del cono monetario actual porque incluso las máquinas y los puntos de venta (datáfonos) no reciben tantos ceros”.

Se desconoce realmente la tasa de inflación del país. El Banco Central de Venezuela, encargado de dar estos datos, no ofrece cifras desde hace unos años. La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, ofreció un balance del año 2017 estimado en un 2.616%. En la calle, los precios de todo cambian cada semana.

La economista Anabella Abadí explica de un modo muy didáctico que el dinero cumple tres funciones: como unidad de cuenta, para facilitar transacciones y para resguardar el valor. “Una reconversión te permite, quizás, facilitar el uso del dinero. Con tres ceros menos es más fácil llevar contabilidades, registras menos dígitos, los montos caben en las balanzas de las carnicerías y en las etiquetas”, dice.

Pero apunta a un problema que puede venir. “No necesariamente va a facilitar las transacciones, porque debe haber suficientes monedas y billetes en la calle y que los otros medios de pago funcionen”. Este problema se ha vivido en los últimos meses con el último cambio de billetes que apenas tiene el año y medio.

En diciembre de 2016, Maduro acusó al gobierno de Colombia de impulsar el contrabando de papel moneda para causar caos y, como medida, dijo que se eliminaría el billete de 100 bolívares –el de mayor denominación entonces- y lanzó un nuevo cono monetario. La falta de efectivo, aunado a que los nuevos billetes no llegaron, generó un caos mayor y disturbios en algunas zonas del país que dejaron varios muertos.

Los nuevos billetes empezaron a aparecer a lo largo de 2017. El de mayor denominación (100.000 bolívares), lo hizo apenas en noviembre. El de 100 se ha prorrogado hasta 12 veces. Y aún así, el dinero en efectivo es insuficiente para las transacciones diarias.

Del Fuerte al Soberano

No es la primera vez que bajo un Gobierno chavista se toma una medida así. En febrero de 2007 Hugo Chávez anunció que en 2008 se eliminarían tres ceros para hacer más eficiente el sistema de pagos y reforzar la confianza en la moneda nacional. El lema del momento era “Una economía fuerte, un bolívar fuerte, un país fuerte”. A la nueva moneda resultante la llamaron así: bolívar fuerte.

"Estamos en medio de un proceso hiperinflacionario gravísimo, más o menos entre 60 y 100% mensual de inflación. En unos seis meses los nuevos billetes quedarán en nada"

Ahora, Nicolás Maduro explica que esta reconversión es “para garantizar al pueblo de Venezuela sus actividades comerciales y monetarias y lograr un equilibrio necesario para la felicidad de los venezolanos”. Remarcó claramente que se pondrá en vigor desde el lunes 4 de junio, quince días después de las elecciones presidenciales. La moneda se llamará bolívar soberano.

Una fuente del entorno bancario que prefiere mantener el anonimato duda que el nuevo sistema se ponga en marcha cuando ha sido anunciado. “Estuve en el proceso de reconversión de 2008 y eso se llevó un año. Había más posibilidades económicas y dinero en el país para costearlo, cosa que no hay hoy”.

Dice además que la medida es un desastre para la banca nacional. “Tiene unos costos de adecuación tecnológicos de todos los sistemas. Por ejemplo, los cajeros hay que calibrarlos, hacer todo el remplazo del nuevo cono, el transporte, etcétera”. Para la entidad bancaria para la que trabaja, una de las principales del país, el gasto fue de entre 6 y 7 millones de dólares. “Ahora afrontar eso es imposible. Puede que el monto total para toda la banca nacional fuera de unos 50 millones de dólares. Imagina tú lo catastrófico que es en este momento con unos bancos quebrados y sin recursos humanos capacitados -porque casi todos se han ido–, afrontar un proceso de conversión monetaria”.

Venezolanos compran en una tienda donde se acepta la criptomoneda 'Petro', el 22 de marzo de 2018, en Caracas. (EFE)
Venezolanos compran en una tienda donde se acepta la criptomoneda 'Petro', el 22 de marzo de 2018, en Caracas. (EFE)

Ataque al síntoma, no a la enfermedad

Coinciden todas las fuentes consultadas que el problema no se soluciona con esta medida. “No importa cuántos ceros le quites a la moneda si los precios siguen subiendo independientemente, si sigo teniendo hiperinflación”, dice Abadí. El economista Omar Zambrano cuenta que la medida “no tiene sustancia alguna, no resuelve los problemas de la economía venezolana y no sirve para parar la inflación, además de tener gravísimos riesgos de implementación como ya ocurrió con el cono monetario anterior (de 2017)”.

Ni siquiera creen que funcione a medio plazo. “Estamos en medio de un proceso hiperinflacionario gravísimo, más o menos entre 60 y 100% mensual de inflación. En unos seis meses los nuevos billetes quedarán en nada y las monedas en muchísimo menos. Una moneda de un bolívar (1.000 de ahora) tendrá una valor facial mucho menor del material del que está hecho. Si hacen nuevas monedas, sacarán a la calle un montón de níquel, bronce y plomo que valdrá más que las propias monedas. Y la gente lo acaparará. Es fácil de predecir”, augura Zambrano.

Entre las medidas que Toro Hardy apunta como necesarias para “atacar la enfermedad” están la de sincerar la economía, eliminar el déficit fiscal y devolverle el valor al signo monetario a base de medidas macroeconómicas. “Lo de quitar ceros ya lo ensayamos y no funcionó. Nosotros y muchas economías latinoamericanas. La realidad es mucho más compleja que un simple maquillaje de moneda”.

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