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Italia: ¿y ahora qué? Las improbables coaliciones que hay sobre la mesa

El voto de castigo y el auge de los partidos antisistema han dejado uno de los parlamentos más fragmentados de la historia del país. Las opciones son complicadas y abiertas a la inestabilidad

Foto: Un policía mira un cartel en un colegio electoral en Roma, ayer, 4 de marzo. (Reuters)
Un policía mira un cartel en un colegio electoral en Roma, ayer, 4 de marzo. (Reuters)

“Italia ingobernable”, proclamaba esta mañana el veterano diario 'La Stampa' en su edición especial sobre las elecciones. Ciertamente, el escenario que se abre es incierto: ningún partido o coalición preestablecida ha logrado el 40% de los votos mínimo para gobernar. En consecuencia, lo que sigue son unas negociaciones largas y difíciles entre los partidos, para formar una coalición, un Gobierno técnico o acabar con una repetición de elecciones dentro de unos meses si no se consigue formar un Ejecutivo viable. “Me temo que Italia no tendrá un Gobierno por semanas, quizá meses”, comentó a El Confidencial el politólogo Aldo Paparo, al dar como probable que el primer paso del presidente italiano, Sergio Mattarella, será llamar en los próximos días a consultas a los principales partidos.

La batalla para dar un Gobierno a Italia será, en todo caso, mayúscula. Vincenzo Emanuele, investigador del centro de estudios electorales de la Universidad LUISS, lo resumía anoche así: “Los escenarios poselectorales posibles son múltiples y también dependen de las decisiones del presidente Mattarella, quien, con toda probabilidad, le dará el encargo para formar Gobierno al partido más votado”. “En caso de 'impasse', [Mattarella] también podría decidir de convocar nuevas elecciones. Pero, con esta ley electoral, el riesgo es que la situación no cambie”, explicó Emanuele.

Italia: ¿y ahora qué? Las improbables coaliciones que hay sobre la mesa

Los grandes vencedores de las elecciones, como se esperaba, son los dos partidos hasta ahora marginales, que han logrado capitalizar el malestar que siente gran parte de la sociedad italiana: sobre todo el Movimiento 5 Estrellas, la formación populista fundada por el cómico Beppe Grillo y liderada ahora por Luigi Di Maio, que obtiene un espectacular resultado de más del 32% en ambas cámaras parlamentarias. Una victoria que, según los datos oficiales parciales, se debe al éxito obtenido en el sur del país, que otorgaría a la formación entre 225 y 265 escaños en el Congreso, casi el doble de los logrados por las siguientes fuerzas políticas, entre ellas el Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi, que podría verse forzado a dimitir pese a sus promesas en sentido contrario.

El otro gran ganador ha sido la Liga de Matteo Salvini, que quintuplica sus votantes respecto a 2013, lo que demuestra que la estrategia del partido de tratar de ampliar sus bases al sur del país (el cambio de nombre, de Liga Norte a simplemente Liga, iba en esa línea), sustituyendo a los meridionales por los extranjeros e inmigrantes como chivos expiatorios de todos los males de Italia, ha dado sus frutos. Muy contundente ha sido también la victoria de la Liga cosechada en el norte del país, donde en algunas ciudades como Bérgamo (Lombardía) ha rozado el 40%.

Una de las opciones que se barajaban estos días, la reedición de la gran coalición de 2013 entre el Partido Democrático y la Forza Italia de Silvio Berlusconi, ha saltado por los aires ante los pobres resultados logrados por el PD. De modo que dos opciones se perfilan como las más probables: un Gobierno de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y algún socio incómodo, o un frente conservador peligrosamente escorado hacia la ultraderecha.

El líder del M5E, Luigi Di Maio, en el momento de votar en un colegio electoral en Pomigliano d'Arco, cerca de Nápoles. (Reuters)
El líder del M5E, Luigi Di Maio, en el momento de votar en un colegio electoral en Pomigliano d'Arco, cerca de Nápoles. (Reuters)

M5E al poder

“Nadie será capaz de gobernar sin el Movimiento 5 Estrellas”, afirmaba el diputado Riccardo Fraccaro. “En los próximos días estaremos listos para hablar con todas las fuerzas políticas que quieran, sobre lo que Italia necesita”. No le falta razón: los apabullantes resultados del M5E, sumados a la esperada fragmentación parlamentaria, lo convierten en el 'socio necesario' con el que hay que contar casi obligatoriamente, como mínimo para sacar adelante cualquier propuesta política de cierto calado. Por ello, con toda probabilidad, el presidente Mattarella dará primero al M5E el encargo de formar Gobierno. ​

Una de las opciones para formar Gobierno podría ser una coalición entre el M5E y el PD de Renzi. Ambos partidos podrían sentirse compelidos a cooperar para evitar un Ejecutivo ultraderechista, aunque las relaciones serían tensas hasta el límite y prescindirían de Renzi: no en vano, los ‘renzistas’ consideran a los seguidores de Grillo como unos advenedizos y unos populistas irresponsables. Ciertamente, los líderes del M5E preferirían una alianza con el partido Liberi e Uguali (Libres e Iguales), la escisión izquierdista del PD, pero esta ni siquiera llega al 4%, insuficiente para establecer un Ejecutivo viable.

Esta circunstancia pone sobre la mesa una posibilidad que hasta ahora no había interesado mucho a nadie: una coalición entre el M5E y la Liga, que abandonaría a sus socios electorales de Forza Italia y los minoritarios Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia) y Noi con Italia (Nosotros con Italia). Ciertamente, algunos miembros del M5E comparten las posturas xenófobas de la Liga y estarían abiertos a una cooperación en este sentido (aunque no está claro que esta sea una postura mayoritaria en el seno de una formación que se destaca por su escasa claridad ideológica). Y esto le daría a Salvini un poder decisivo, difícil de igualar en otras combinaciones políticas posibles, por lo que cabe esperar un recibimiento amistoso por parte de los ‘liguistas’.

Luigi Di Maio afirmaba ayer que si —como parece claro— el partido no logra el 40%, pondrán por delante su programa y verán qué partidos están dispuestos a respaldarlo. Hoy ha incidido en el mismo sentido: “Estamos abiertos a dialogar con todas las fuerzas políticas”, ha dicho en una conferencia celebrada a mitad de mañana, en la que unió un discurso conciliador hacia sus opositores con mensajes para tranquilizar a la UE. “Asumimos la responsabilidad de dar un Gobierno a Italia delante de la comunidad internacional, de todos los que nos observan, de los inversionistas y de los ciudadanos”, agregó Di Maio, abriéndose a entregar la presidencia de una de las cámaras a la formación que se alíe con ellos.

Esta es la opción que más preocupa a la Unión Europea (UE), puesto que tanto el M5E como la Liga han expresado en el pasado posturas eurófobas, en particular, poniendo en discusión la vigencia del euro como moneda común del club europeo. “La moneda única no es un dogma, no es irreversible” y “hay que cambiar los tratados europeos", ha repetido la pasada semana Salvini, quien en la UE se ha asociado con Geert Wilders, líder antimusulmán holandés, y con la líder del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen (quien ayer ironizaba sobre los resultados electorales italianos). “Soy un populista. Tienen razón”, ha dicho Salvini en una de sus primeras declaraciones después de las elecciones.

El M5E, por su parte, se alinea con el grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa, que lidera el británico Nigel Farage, uno de los políticos detrás del Brexit. Una circunstancia que el propio Di Maio ha intentado matizar durante la campaña electoral. “Queremos cambiar la Unión Europea, no destruirla”, ha llegado a decir el italiano.

El líder de la Liga, Matteo Salvini, en el último mitin antes de los comicios, en Roma, el 2 de marzo de 2018. (Reuters)
El líder de la Liga, Matteo Salvini, en el último mitin antes de los comicios, en Roma, el 2 de marzo de 2018. (Reuters)

¿Un xenófobo como primer ministro?

Otra incógnita es quién tiene más posibilidades de convertirse en el nuevo primero ministro de Italia. Algo que, por un acuerdo interno de la coalición de centroderecha, le correspondería en ese bando al líder del partido más votado. Es decir, Salvini. Esto se debe a una iniciativa promovida por el partido de Berlusconi, que asumía que ese sería su papel, pero que vistos los resultados se ha convertido en un caramelo envenenado. Dicho esto, no parece que en las filas del centro-izquierda haya mucho apetito por permitir que esto suceda. “No hay dudas de que el líder del centroderecha es ahora Salvini. La duda es si [Salvini] tiene alguna posibilidad de ser primer ministro, algo difícil, puesto que los demás partidos no son particularmente favorables a esta opción”, opina, en esta línea, Massimo Giannini, del diario 'La Repubblica'.

Las matemáticas no permiten muchas más opciones. Otro tipo de sumas resultaría en coaliciones contra natura de difícil supervivencia. Pero esto es Italia, un país que ha tenido gobiernos de todo tipo a lo largo de su historia —un total de 60 desde la Segunda Guerra Mundial—, y donde casi cualquier cosa es posible. La respuesta a estas incógnitas, en los próximos días.

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