da paso a los sectores más a la derecha

El lento ocaso de Merkel: estas son las doce nuevas figuras clave de la política alemana

En el lento ocaso de Merkel empiezan ya a aflorar las figuras que dirigirán la transición a una nueva era en la política alemana. Alguna de ellas -sí, en femenino- puede ser la próxima canciller

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel (d), y la recién nombrada secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, saludan durante el congreso extraordinario de la CDU en Berlín. (EFE)
La canciller alemana, Angela Merkel (d), y la recién nombrada secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, saludan durante el congreso extraordinario de la CDU en Berlín. (EFE)

Alemania asiste al principio del fin de la era Merkel. Esta legislatura, la cuarta de la canciller, será su última. Y los cambios tectónicos en el mapa político alemán, desatados por los cinco meses de bloqueo tras las elecciones de septiembre, han hecho emerger a las figuras clave de esta incierta transición. Si saben jugar bien sus cartas, podrían también liderar el tiempo que se abrirá tras la salida de Merkel.

Las generales -con malos resultados para conservadores y socialdemócratas y la irrupción de la ultraderecha en el Bundestag- fueron un aldabonazo que agrietó el sistema de equilibrios de los últimos años. Desde entonces Martin Schulz ha pasado de gran esperanza socialdemócrata a desaparecer del panorama político. El presidente bávaro Horst Seehofer ha dimitido. Y Wolfgang Schäuble, poderoso ministro de Finanzas y adalid de la austeridad con Merkel, ha abandonado la primera línea de la política. Los huecos que han dejado están empezando a ser cubiertos por nuevos rostros.

Annegret Kramp-Karrenbauer, la heredera

En algunos sectores de su partido le llaman "Mini Merkel". De 55 años, esta fiel aliada de la canciller es la nueva secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU). Merkel la propuso por sorpresa para ocupar el cargo y un congreso extraordinario a finales de febrero la respaldó con una mayoría aplastante. El nombramiento le ha hecho abandonar la jefatura del gobierno del Sarre, estado federado que dirigía desde 2011. El puesto de "número dos" en la formación conservadora, de primera fontanera interna de la formación, es el mismo que ejerció Merkel antes de saltar a la presidencia de la formación (y a la Cancillería).

Kramp-Karrenbauer, conocida también como "AKK", es católica, flexible en lo ideológico y de discurso encendido. Cuando algunos medios la presentaron como la "princesa heredera" de Merkel, ella respondió que nunca le había gustado el papel de princesa, ni siquiera en carnaval. Kramp-Karrenbauer ha llamado a la CDU a una "renovación programática" tras doce años en el poder, a un intenso debate interno y a tratar de buscar un equilibrio entre las las familias liberales, conservadoras y socialcristiana. Si coge bien las riendas del bloque conservador, tiene muchas opciones de suceder a Merkel al frente del partido y aspirar a la Cancillería.

Jens Spahn, el crítico

De 37 años, es una figura emergente dentro de los sectores más conservadores de la CDU. Protegido del influyente Schäuble, fue durante la pasada legislatura secretario de Estado de Finanzas. Además, forma parte de la dirección del partido. Su voz ha sido en ocasiones la nota discordante de la formación, como cuando ha criticado a Merkel, sin dolerle en prendas que fuese su jefa, por los rescates a Grecia -con dinero del contribuyente alemán- y la política de puertas abiertas de la cancilller -que ha facilitado que desde 2015 hayan llegado al país más de 1,3 millones de peticionarios de asilo-. Católico y gay, votó el año pasado para que se aprobase el matrimonio homosexual -cuando Merkel permitió a los suyos votar en conciencia- y poco después se casó con su pareja.

Merkel, para dar peso a los jóvenes talentos y a los sectores más a la derecha de su formación, le ha concedido para esta nueva legislatura el Ministerio de Sanidad. Pero este reconocimiento a su trayectoria puede ser también un caramelo envenenado. La cartera tiene poca visibilidad y en ella tendrá que lidiar con problemas de calado. Uno es el de la dependencia, que copó junto a los refugiados gran parte del debate de campaña. El otro es el de la equiparación en el tratamiento de quienes tienen cobertura pública con quienes tienen seguros privados, una demanda socialdemócrata que han tenido que aceptar los conservadores para formar la gran coalición. Si logra vadear estos pantanos y aglutinar en torno a su persona también a sectores más moderados de su partido podría llegar a ser el sucesor de Merkel.

Jens Spahn durante el congreso de la CDU, en Berlín. (Reuters)
Jens Spahn durante el congreso de la CDU, en Berlín. (Reuters)

Julia Klöckner, la tapada

Klöckner, de 45 años, es miembro de la dirección de la CDU desde 2010 y una figura relevante dentro del partido a nivel nacional pese a haber perdido como cabeza de la lista conservadora las elecciones de 2011 y 2016 de su Land, Renania-Palatinado. Ejercerá de ministra de Agricultura en el nuevo gabiente. Ha sabido combinar las críticas a Merkel por su gestión de la crisis de los refugiados con el cultivo de un perfil moderado próximo al de la canciller. Tendría opciones de presidir la CDU si en los próximos años la batalla por el poder interno quema a Kramp-Karrenbauer y Spahn y ella surge como alternativa de consenso.

Peter Altmaier, el escudero

De 59 años, ha sido el escudero fiel de Merkel en la pasada legislatura, la más difícil para la canciller. Inteligente y moderado, la líder cristianodemócrata le nombró ministro en Cancillería -una especie de cartera comodín- y le encargó la gestión del día a día de la crisis de los refugiados. Ha llevado también la coordinación de los servicios secretos. Como premio a su trabajo, Merkel le ha pasado ahora al Ministerio de Economía y Energía, un puesto clave en el nuevo Ejecutivo. No obstante, por generación y por su excesiva identificación con Merkel tiene pocas opciones de sucederla al frente del partido.

Andrea Nahles, la nueva líder socialdemócrata

De 47 años, ha sido propuesta por la dirección del Partido Socialdemócrata para ser la nueva presidenta de la formación tras la salida por la puerta de atrás de Schulz. Casi con toda probabilidad asumirá este puesto a partir del congreso de abril. No tendrá un papel sencillo, dada la crisis sin precedentes del SPD: programáticamente desfigurado, internamente dividido, falto de carisma y en mínimos históricos según los sondeos. Su fuerte, además de un discurso apasionado, es el consenso que genera en el partido. Tiene el apoyo de los sectores más centristas y de los más izquierdistas, de los jóvenes y de los veteranos.

Pese a llevar el partido y a su experiencia -fue ministra de Trabajo en la legislatura previa- no estará en el nuevo Gobierno de coalición. Se desempeñará a cambio como jefa del grupo socialdemócrata en el Bundestag. Esto tiene el punto positivo de que tendrá más margen de maniobra para distanciarse de Merkel y evitar el desgaste típico de todo socio minoritario. Pero podría quedarse demasiado lejos de los círculos de poder como para poder aspirar a la Cancillería.

Andrea Nahles durante el recuento de la consulta en el SPD sobre el acuerdo de coalición, en Berlín. (Reuters)
Andrea Nahles durante el recuento de la consulta en el SPD sobre el acuerdo de coalición, en Berlín. (Reuters)

Olaf Scholz, el veterano

Socialdemócrata veterano y "schröderiano", Scholz, de 59 años, ha emergido en la crisis de su partido como piedra a la que aferrarse hasta que escampe. Ministro de Trabajo entre 2007 y 2009, ha sido desde 2011 y hasta ahora alcalde-gobernador de Hamburgo. Ejercerá como ministro de Finanzas en el nuevo Gobierno alemán. Él será el responsable por parte de Berlín de que se articule y implemente una propuesta franco-alemana para reformar la eurozona. Por edad y por su escasa empatía parece poco probable que pase más allá de ser una figura refugio en una fase de transición.

Los otros

Además, otros políticos están llamados a jugar un papel relevante en esta legislatura que por fin arranca en Alemania. Entre ellos está Sahra Wagenknecht, jefa del grupo parlamentario de La Izquierda en el Bundestag. Con 48 años, está proponiendo un movimiento unitario de izquierdas más allá de las siglas para poder derrotar en las urnas a la derecha. También sobresale Alexander Gauland, de 77 años, jefe del grupo parlamentario de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Ex-CDU, mantiene un discurso populista, racista e islamófobo que está arraigando con fuerza en ciertos sectores. La gran coalición le ha convertido en jefe de la oposición.

Asimismo van a jugar un papel protagonista en los próximos años el nuevo líder de los aliados bávaros de Merkel, Marcus Söder, de 51 años y bien escorado a la derecha; el rostro de los liberales, el superficial pero bien conectado Christian Lindner, de 39 años; y los dos nuevos presidentes de Los Verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, de 37 y 48, encargados de consolidar el giro al centro de su formación.

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